miércoles, 7 de enero de 2015

EN LOCROJA: HOMBRE DISFRAZADO DE MUJER



Una historia común y corriente
                                              
En uno de mis viajes por la provincia, llegué a Locroja para indagar respecto de algunos acontecimientos ligados a nuestra historia. En el Juzgado de Paz encontré una denuncia formulada por una autoridad en torno al caso de un Hombre disfrazado de mujer.

El denunciante don Sinforiano señala que hace un tiempo se presentó en su casa una muchacha simpática, llena de gracia y aparentemente hacendosa, ofreciéndose para trabajar en lo que se le mandase. Don Sinforiano sin pensarlo mucho,  la aceptó y encomendó las labores de pastoreo de su numeroso  ganado,  proporcionándole todo lo necesario para el cumplimiento de su tarea, incluso le habilitó una choza en medio del campo.

Pasado un tiempo, cuando todos habían congeniado con ella, es decir, con Victoria Quispe que así se llamaba la muchacha, esta le solicitó a don Sinforiano que le enviasen a su hija Tomasa, pues tenía mucho miedo de dormir sola. En efecto, asi fue. Los padres miraban complacientes  la relación entre ambas muchachas plenas de felicidad y colaboración mutua.

 A los dos meses de iniciado el trabajo de Victoria, don Sinforiano  observa que la barriga de Tomasa crecía, por lo que  hizo todo lo posible por averiguar lo que sucedía, sin dar oídos a las  explicaciones que le daba su hija, quien aducía a cólicos y empachos.

En esas indagaciones se encontraba don Sinforiano, cuando un dia se aparece por  su casa un individuo de Pampa Coris en busca de un caballo que había desaparecido hace tiempo o que se lo habían robado. Don Sinforiano le comunicó que el animal estaba en su corral.

Ante esta situación el afuerino enlazó a su  caballo para llevárselo, recibiendo a cambio la protesta de Victoria, quien en forma airada reclamaba su propiedad. En esa circunstancia el afuerino encolerizado quiso golpear a la muchacha y entre los forcejeos se descubrió que no era mujer sino hombre.

Descubierta y sin defensa alguna, a Victoria no le quedó sino aceptar que era Victor, estratagema utilizada para abusar de las muchachas y cometer sus robos.

Este descubrimiento causó asombro e indignación en don Sinforino y su familia, quienes comunicaron a los caseríos cercanos, avecinándose entonces muchas mujeres para denunciar a Víctor por los abusos y demandando la paternidad de sus hijos.

 Puesto entre rejas Victor seguía luciendo atuendo de mujer según las autoridades para ejemplo de la comunidad.

Esta historia verídica sucedida en Locroja en 1942 fue sumamente comentada, y aquí les cuento tal cual figura en el expedientillo.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta .