viernes 6 de noviembre de 2009

TANTA WAWA


LOS MUERTOS, LOS VIVOS Y EL TANTA WAWA

El primero de noviembre de cada año, en todo el territorio peruano revive una costumbre ancestral: las ofrendas a los muertos. Las familias van a los cementerios a honrar a unos de sus integrantes fallecidos. Les llevan música, bebida y comida y pasan un día entero con su finadito tratándolo como si estuviera vivo. Comen, beben y bailan juntos. Es día de llevar alegría al fallecido.

Esta vieja costumbre nace en la época prehispánica y nos lo cuenta el cronista indígena Felipe Guamán Poma de Ayala en su crónica Nueva Crónica y Buen Gobierno. Él nos dice que cada el mes de Ayar Marcay Quilla (noviembre) lo dedicaban a los difuntos. Los cuerpos momificados eran extraídos de sus bóvedas (llamadas pucullo) para renovar sus vestuarios, darles de comer y beber, y luego de cantar y danzar junto a ellos, los ponían en andas y los sacaban en recorrido, de casa en casa, por las calles y plazas para luego retornarlos a sus pucullos, “dándoles sus comidas y bagilla al principal de plata y de oro y al pobre, de barro. Y le dan sus carneros y ropa y lo entierra con ellas y gasta en esta fiesta muy mucho”.

Esta costumbre sobrevivió a la hecatombe demográfica que trajo consigo la conquista española y sus enfermedades. Antes que Pizarro pise tierras incas, desde Panamá avanzaba una ola de peste negra: el sarampión, que los españoles trajeron desde España y contagiaron a los indígenas en Panamá. Desde allí esta enfermedad empezó su avance de muerte hacia el sur diezmando a miles de indígenas. El sarampión llegó por tierra antes que Pizarro por mar. Así, el inca Huayna Cápac fue contagiado y falleció por esta enfermedad. Muerto el inca lo momificaron y lo pasearon desde Tumpipampa en Ecuador hasta Cuzco, y en las festividades de Ayar Marcay Quilla continuaron haciéndolo. Durante todo ese trayecto el sarampión diezmó a la población que al acudir en masa a las procesiones del Inca se contagiaban masivamente. El indígena no tenía anticuerpos para esta nueva enfermedad y moría irremediablemente.

Pasado el tiempo, las festividades del mes de noviembre en honor a los “vivos y los muertos”, llamado también de “todos los santos” por la iglesia católica, continuaron vigentes y dicha costumbre hasta hoy subsiste en el pueblo peruano.

Dentro de esta tradicional costumbre se destaca el Tanta Wawa (Niño de Pan) que es una de las ofrendas más bellas y dulces que se le puede hacer al difunto, sobre todo si es un niño o una niña. El Tanta Wawa es un pan dulce y delicioso. Al pan o bizcocho le dan la forma de una muñeca o muñeco, incluso otra forma como la llama, y le agregan dulces como menudas grageas policromas, pasas, etc. Lo hacen en varios tamaños, incluso con caretas de yeso. Cuando un niño o niña muere, siendo la prenda más querida de una familia, el dolor es inmenso, muere el futuro, muere las esperanzas de la familia. Y, cuando llega el mes de noviembre los padres le llevan sus juguetes, su ropita, los potajes que más le gustaba y entre ellos el tanta wawa que es una delicia para el paladar. Así surge esta costumbre, aunque no se sabe cuando surgió en su versión actual. Pero el tantawawa se extendió más allá, porque ya no solo es una ofrenda al niño o niña fallecida, sino a todo familiar querido que falleció, incluso es consumido por toda la familia: niños, adultos y ancianos, y por supuesto, uno de los más ricos está reservado para el fallecido.

Esta costumbre se extiende en todo el Perú, pero es bastante arraigada en Ayacucho, Huancavelica, Junín, Arequipa, Apurimac, Cuzco y Cerro de Pasco. La creatividad popular deja ver en cada zona tantas formas, texturas y sabores elaborados con mucho primor y detalle en su ornamentación. Son verdaderas obras de arte para la vista y el sabor.

¿Quién no tiene un familiar querido ya fallecido? ¿Quién no recuerda los momentos más bellos que pasamos juntos? ¿Quién no tiene miedo a la muerte? El ser humano siempre ha convivido con la muerte y nunca dejó de honrar a sus muertos de muy distintas maneras. Pues, al hacerlo no es mas que la manifestación del respeto que se tiene a la muerte que tarde o temprano nos arrebata lo más valioso que tenemos: la vida. Para ello, tenemos reservado el mes de noviembre. Mes de los muertos, mes para honrarlos.

En otros lugares, al no poder ir al cementerio, las familias se reúnen en sus casas el primero de noviembre para hacer sus respectivas ofrendas. Es una ceremonia tan solemne y nostálgica que trasciende los tiempos y sentimientos.


Artículo de:
Guillermo Huyhua y Rosa Arroyo

viernes 30 de octubre de 2009

DOS AÑOS DE SAPOSAQTA


En octubre del 2007, publicamos por primera vez un Blog exclusivamente para la provincia de Tayacaja, a la que nos unen lazos de sangre. En este espacio quisimos, desde un principio difundir el arte, la cultura, publicando –de esta forma- artículos de opinión, entrevistas, ensayos, reportajes, videos, fotografías, etc., sobre aspectos de la provincia. Por suerte, teníamos el material audiovisual suficiente, y lo más importante: teníamos los contactos que a lo largo del camino fueron la columna principal de este proyecto.

Agradecemos especialmente a nuestros colaboradores -en Lima y provincias- quienes a los largo de estos 2 años nos brindaron desinteresadamente el material de su autoría para su publicación. Nos referimos a: Carlos Zúñiga Segura, Hernán Canales Acevedo, Miguel Martínez Bernardo, Miguel Ángel Alarcón León, Juan Taboada, Aída Chumacero Rodríguez, Magno Gutiérrez, Antonio Muñoz Monge, entre otros.

Esperamos seguir esta tarea de difusión que nos hemos propuesto, pues nos consideramos un canal para el re-conocimiento de la provincia de Tayacaja, una de las más prolíficas en cuanto a producción cultural, ya sea en narrativa, poesía, pintura, entre otras expresiones de su cultura.

lunes 26 de octubre de 2009

PERIODISMO EN TAYACAJA


El distrito de Salcabamba ostenta el privilegio de iniciar la historia del periodismo en Tayacaja, ocurrida en la primera década del siglo XX al aparecer 'El Bohemio', gracias a la vocación y entusiasmo de Carlos Ezequiel Monge Arana.

El año 1924 se inicia formalmente la actividad periodística y en ella cabe indudable mérito al presbítero Domingo A. Verástegui, quien procedente de Cerro de Pasco arriba a Pampas llevando consigo un equipo de imprenta y dar vida a 'La Voz del Centro' (Semanario político y noticioso) llamado también "Bisemanario Federalista" en cuyas páginas se plantea primigeniamente la descentralización del país.

Dos años después, Emiliano Acevedo adquiere esta imprenta y lo transfiere a Celso S. Abad Arana quien había sido representante ante la Asamblea Nacional que nos dio la Constitución de 1919. Abad lanza 'La Discusión' "Semanario político doctrinario" y/o "Semanario nacionalista, político, doctrinario" cuyos colaboradores más visibles fueron: Artemio Quijada, Ladislao Rivera, Carlos E. Monge, Raymundo Hurtado, Carlos Vera y Federico Hermoza, con el apoyo tipográfico de Ceferino Lezama. Este semanario circuló en Lima, México y Argentina hasta el año 1931.

En 1932 surge 'Fénix' "Diario de la tarde de cultura social integral" dirigido por Manuel Ángel Abad Arana; en Salcabamba circula el quincenario 'La Brújula' bajo la dirección de Raúl Monge A. y 'El Brujo' dirigido por Mateo Milicic, en tanto que en Surcubamba Samuel Tovar edita 'La Verdad'.

Otro diario de notable presencia es la idea 'Diario de la tarde', cultural, científico, informativo y absolutamente independiente" que anima con notable acierto Celso S. Abad.

'Siempre Adelante' es el bisemanario informativo cultural que en 1933 edita César Atala; luego ya en 1953 aparece 'La Unión' bajo la dirección de Horacio Monge con la colaboración de Gustavo Gamarra, Maximiliano A. Muñoz Monge, Elías Ortega, Eduardo y Cristóbal Munguía, Oscar Palomino Zorrilla y José Abad Idoña.

En la década de los noventas aparecen en Pampas, 'La Razón' y 'La Nueva Razón' dirigidas por Pelayo Lezama Rodríguez y Juana Abad Rodríguez; y, en la ciudad de Lima César A. Rodríguez Galindo dirige 'Antorcha Tayacajina' "Órgano Cultural independiente y regionalista" y luego 'Panorama Tayacajino' al "Servicio del pueblo".

Este es un breve caminar por las estancias periodísticas de nuestra querida provincia, pues, una visión integral demandaría muchas páginas; en todo caso, esperamos que los lectores se entusiasmen y continúen la tradición de las letras tayacajinas.

Escribe Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

martes 20 de octubre de 2009

AL MAESTRO DANIEL HERNANDEZ


RECORDANDO EL FALLECIMIENTO DEL MAESTRO DANIEL HERNÁNDEZ

Este 23 de octubre se cumple 77 años del fallecimiento de Daniel Hernández, pintor nacido en las mágicas tierras de Tayacaja, fundador y director de la Escuela Nacional de Bellas Artes del Perú. En su itinerario vital, Hernández, brindó a las generaciones de todas las épocas, el testimonio permanente de su valía personal como artista y como docente desde el día de la inauguración de la Escuela celebrada el 15 de abril de 1919 a las cuatro de la tarde, hasta el día de su muerte ocurrida en la misma Escuela.

Los últimos años de su fecunda existencia transcurrieron marcados por enfermedades que lo aquejaron en demasía. Precisamente, a raíz de un foco neumónico que le atacó el pulmón derecho el tratamiento estuvo a cargo de su médico de cabecera doctor Parodi y demandó hasta seis juntas médicas. Hernández presintiendo el desenlace, solicitó la presencia de su amigo Manuel Vicente Villarán a quien le dictó su testamento en virtud del cual dejaba todo cuanto poseía a sus hermanos Ramón y César y a sus sobrinos el R.P. Manuel y Sor Clara María de Jesús. Ninguno de los familiares mencionados pudieron beneficiarse con el legado por impedírselo una norma del Código Civil de entonces, que, prescribía como beneficiarios sólo a la esposa y/o hijos, como heredero directos y Hernández no los tenía.

Sensiblemente a las 6.45 de la tarde del día 23 de octubre de 1932 se extinguió la vida del maestro, causando honda consternación en toda la colectividad, que apenas conocida la noticia desfilaron ante sus restos velados en la Sala de Honor de la Escuela. El artista chino Augusto Kuang Vang se encargó de adornar el catafalco con un hermoso paño de seda y un pebetero que exhalaba aromas. La mortaja consistió en una tunica y sandalias. Luego de la misa de cuerpo presente oficiada por su sobrino a los acordes de la Marcha Fúnebre de Chopin y la participación del coro de la Basílica Metropolitana dirigido por el R.P. Pablo Chávez Aguilar los restos del maestro fueron trasladados en hombres hasta la Plazuela Santa Clara y luego al cementerio de Maravillas. En las exequias hicieron uso de la palabra Guillermo Salinas, Carlos Barreda Laos, Jorge Muelle y Carlota Carvallo. En representación del presidente de la República asistió su edecán capitán Eulogio Peña.

En Tayacaja una institución deportiva, un distrito y un colegio de Educación Secundaria llevan su nombre en admiración a sus brillantes cualidades artísticas y haber nacido en la aldea Urpay (Salcahuasi) en Salcabamba, Tayacaja el 1 de agosto de 1856. Es de extrañar sin embargo, que a pesar de las promociones estudiantiles desde 1945 hasta la fecha no exista una Asociación de ex-alumnos hernandinos que coadyuve con el plantel donde recibieron la formación fundamental para asumir la cotidiana aventura de vivir.

Nota: Alguna vez sugerimos modestamente que el colegio adopte por lema las palabras pronunciadas por Hernández el día 15 de abril de 1919 en la inauguración de la ENBA: "Miremos alto para llegar a la cumbre"

Autor: Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta
Imagen: Busto de Daniel Hernández, obra de Ismael Pozo.

domingo 11 de octubre de 2009

RECUERDOS DE ANTAÑO


COLEGIO MIXTO SAN PEDRO DE TAYACAJA

“Recordar es volver a vivir” dice un antiguo y popular adagio, es por esa razón que evoco con mucha nostalgia a nuestro querido Colegio “San Pedro de Tayacaja”, cuya fundación data del año 1948, cambiando de nombre a “Daniel Hernández” el año 1957, por una ley presentada por el entonces Diputado por Tayacaja Nilo Meneses Galindez, en honor al insigne pintor tayacajino nacido en la hacienda Urpay, distrito de Salcabamba.

Cuando ingresé al Colegio San Pedro de Tayacaja el año 1953, estaba de Director el doctor Carlos Aquiles Herrera, el Tesorero Sr. Gerardo Gamarra Rivera y la plana docente integrada por los siguientes personajes: el doctor Manuel Serpa Herrera, profesor de Religión, Profesor de Historia del Perú: el doctor Máximo Rodríguez, insigne pedagogo de reconocida trayectoria, era el orador obligado en las Fiestas Patrias; la señora Elda Quijada de Palomino, profesora de Lengua y Literatura; la señorita Lida Cárdenas Aguirre, profesora de Física y Química; la señorita Consuelo Bolaños, profesora de Historia Universal y Lógica y Filosofía; doctor Ángel Landeo Rojas, profesor de Geografía; Profesor Gonzalo Hernández Celeiter de Matemática, la señorita Olga Salinas, profesora de Iniciación Técnica, Los profesores Gustavo Gamarra Donaire y César Morales Vega de Educación Física , el profesor Hermógenes Palacios de Ingles y el Sub Oficial Juan Dávila de Instrucción Pre Militar.

Cada uno de ellos, fue un paradigma en su materia, dedicándose íntegramente a su labor pedagógica, dejando huellas inolvidables en los alumnos.

El Regente del Colegio era el señor Rubén Hurtado y los inspectores de educación eran el señor Adolfo Monge Donaire para los varones, y la disciplina de las alumnas estaba a cargo de la señorita Magda Monge Pineda. El aseo del colegio estaba a cargo de Fungí Rodríguez y Fidel Castro.

Entre los integrantes de mi Promoción ( 1953-1957) a quienes recuerdo están; Gabriel Acevedo Vega, Abogado; Zósimo Bernardo Acevedo, próspero comerciante; Adolfo Barrientos Peña, Abogado Vocal de la Corte Superior de Justicia; José Abad Monge, Profesor; Julio Cámac Merino, Profesor; Ulises Cámac Torres, Profesor; Luis Cabezas (RIP), Luis Cermeño Cano, Catedrático, Idilio Cermeño Cano, Profesor; Enrique Herrera, Abogado; David Espinoza Mendieta, Bancario; Ciro Tovar Pacheco, Veterinario; Rodolfo Hinostroza, abogado; Carlos Tovar Pérez (RIP); Juan Artica Maraví, (RIP); Raúl Sarmiento Cano, Ladislao Almidón, Gerardo Almidón; Rómulo Rodríguez Galindo, (RIP), Alejandro Quijada, Mario Quijada y Moisés Cruzatt; entre las damas Norma Monge Olortegui, Luz Saravia Valencia, Mercedes Zuasnabar Donaire, Dola Zamudio Ruiz, Bertha Chávez, Ana Chávez, Aida Rodríguez Minaya, Ada Cárdenas Aguirre, Lucha Espinoza Mendieta, Carmen Monge Arana, Nelly Acevedo Santos .

El año 1955 se creó el equipo de futbol “Once Estrellas”, cuyo fundador fue el profesor de Inglés doctor Teodoro Pacheco, conformado íntegramente por alumnos del Colegio San Pedro, cuyos primeros jugadores fueron: Andrés Morales Vega, José Narváez, Augusto Segovia, Arsenio Santillán, Manglio Santillán, David Jumpa (arquero), julio Cámac Merino, Máximo Vidal Rice, Luis Cermeño Cano, Luis Cabezas, Ulises Cámac Torres y Electo Pacheco Ames. Este fue el mejor equipo de fútbol que tuvo Pampas Tayacaja, logrando muchos triunfos y la admiración del pueblo durante muchos años.
Un recuerdo muy cariñoso para mis queridos compañeros de estudios y profesores, que siempre los tengo presente.

HERNAN CANALES ACEVEDO
Escritor tayacajino

viernes 2 de octubre de 2009

MINERIA EN TAYACAJA


La pocas noticias que se tenían de Tayacaja, seguramente han contribuido, para que no se le considerara con interés minero, no obstante que allí se llegó a trabajar sus criaderos argentíferos y auriferos, no solo en tiempos de los españoles sino también en el de la República.

El descubrimiento de los yacimientos de oro, plata, plomo y cobre data en Tayacaja desde época muy lejana. El naturalista T. Haennke, sin embargo nada nos dice sobre el particular, porque seguramente muy poco de notable presentaron para pasar al dominio público. El profesor Antonio Raimondi que por 1866 reconoció esa jurisdicción (Tayacaja) habla de que “….en las inmediaciones de Coris, hay minerales de cobre, plata y plomo. El cobre se encuentra en abundancia también en el estado de sulfato y podría dar lugar a una explotación ventajosa” (26, p.33)

Más adelante el mismo autor nos afirma que, “A poca distancia de Churcampa hay una mina de carbón de piedra y que no falta en sus inmediaciones algunos minerales metálicos”

De Collcce Huichccana y de Azapara que se ubican en los distritos de Surcubamba y de Huaribamba, respectivamente, el sabio Antonio Raimondi guarda un gran silencio y las referencias que sobre ese punto existen, se deben en gran parte a don N.A. Ráez que por 1898 habló de ellos en su Monografía de Tayacaja y especialmente de la de Azapara en términos que juzgamos por demás exagerados. Así dice, que algunas de esas bocaminas, alcanzaban una extensión de 500 metros. Y que existen piques y cortes asombrosos que han debido costar mucha plata.

En tiempos de los españoles se conocía los hoy principales centros mineros de Tayacaja, siendo el grupo de Coris y de Pampalca los mas renombrados, pudiendo decirse que fueron la base para la explotación de las zonas circunvecinas.

En tiempo de la República el cateo continúa. Viscayna pasa por el poder de varios dueños y con sus bonanzas mantiene la buena reputación de la región. Pero si recompensar en forma constante y con ganancias pingues al industrial. Coris, Carhuancho y Pampalca, centros vecinos a Viscayna, toman impulso y los prospectores del coloniaje como de la República inician allá sus labores.

Don M.E. de Rivero en su tomo II al ocuparse de la isla de Tayacaja da algunos datos sobre el mineral de San Pedro de Coris, hace referencias a menas de plomo argentífero, declarando leyes muy variadas de 4 hasta 50 marcos por cajón, opinando porque la falta de combustible para la fundición y la carencia de conocimientos sobre esta rama que era la causa del abandono en que se encontraba esta región. Antes que Rivero, Cosnier en su mentado folleto sobre Huancavelica y Ayacucho, hizo referencia de los yacimientos minerales de Tayacaja, habla de los criaderos plomosos de Pichcas, de los de cobre de Colcabamba, y de los filones de galena argentífera del cerro de Pampalca.

El verdadero cateo de los yacimientos cobrizos de Tayacaja, comenzó por el año de 1898 y hasta aquel entonces el mejor conocido como tal era el de Casque a orillas del Mantaro hoy bautizado con el nombre de COBRIZA y es a ese seguramente a la que se refiere Antonio Raimondi al hablar de sulfato de cobre, pues precisamente ese criadero es el único que lo contiene por el distrito que describimos.

La región de Azapara fue cateada por cobre desde 1898 así como los lugares que le son vecinos y como algunos de esos descubrimientos resultaron halagadores, indirectamente se estimuló aquella labor y hoy existen múltiples piques y zanjas sobre criaderos cobrizos en el distrito de Huaribamba y que corresponde a tal región.

Por el distrito de Pampas, existió también cateos sobre yacimientos cupríferos, especialmente en el cerro Atocc y Yana Orcco, vecinos al camino del inca.

Casi todos los distritos de Tayacaja estaban mineralizados y efectivamente así sucede; pero no en todos ellos se ve la misma abundancia, ni están sus criaderos en condiciones de ser examinados, sea por hallarse en subsuelo o bien inundadas sus bocaminas.

Fuente: Cronología de Huancavelica Primera Edición 2003
Autor: Tulio Carrasco
Artículo: La minería en Huancavelica.- Provincia de Tayacaja
Páginas: 382, 417, 418 y 419.

viernes 18 de septiembre de 2009

WANCHUY


WANCHUY

Don Humberto Peralta había anochecido a orillas del río wanchuy, en su viaje de Pampas a Ayacocha. El sendero se tornaba peligroso para seguir viajando, debido a que la luna saldría tarde. La noche era oscura y el camino de herradura estrecho, con pendientes y precipicios muy peligrosos. El problema era cruzar el puente, pues este tenía unos 20 metros de largo por 80 centímetros de ancho y estaba suspendido a una altura de 5 metros. Para hacer cruzar a las acémilas por el puente, primeramente se les vendaba los ojos y a ciegas cruzaban con sumo cuidado de no resbalar y caer al abismo.

Por esta razón don Humberto, decidió acampar cerca al puente Wanchuy, escogiendo un paraje apropiado aprovechando las últimas luces de la tarde. Desensilló su caballo luego que éste bebiera abundante agua, y lo ató junto a unas matas de hierba. Armó su cama al pie de una pared, poniendo las caronas como colchón, y la montura como almohada, poniéndose luego a preparar la cena, consistente en una porción de cancha con su charqui asado al carbón o charki kanka. Bebió una botella de chicha de jora y, después de fumar su cigarrillo “nacional” se acostó en su improvisado lecho, cobijándose con una manta de viaje y el poncho de aguas, quedándose dormido, agobiado por el cansancio del viaje.

Cuando se hallaba en el mejor de los sueños, fue interrumpido bruscamente a causa del ruido producido por un caballo desbocado en la orilla opuesta del río y, bajo el resplandor de la luna que brillaba en la noche. Vio con incredulidad y asombro como un jinete cruzaba raudamente por el puente, haciéndolo como en terreno llano. El jinete era un hombre negro y alto. Después de cruzar a todo galope por el puente, se puso a realizar una serie de cabriolas y piruetas. De pronto detuvo su corcel, hurgó sus alforjas y extrajo un cartucho de dinamita que lo encendió y lo arrojó a un lado del camino y luego emprendió una veloz carrera perdiéndose entre las sombras de la noche, desapareciendo misteriosamente.

La explosión del petardo de dinamita se produjo en forma tan repentina, que hizo volver a la realidad a nuestro personaje, que se había quedado pasmado al haber sido testigo de hechos tan insólitos. Sin entender todo lo que pasaba en esos lugares solitarios, don Humberto pudo dominar a duras penas el pánico que sentía ante esos acontecimientos inexplicables y armándose de valor, ensilló su caballo, haciéndolo cruzar por el puente a duras penas, encomendándose al santo de su devoción, e inmediatamente tomó el camino hacia Ayacocha y no paró hasta llegar a su casa donde fue auxiliado por su hermano Fermín.

Don Humberto llegó a su casa en completo estado de shock, pálido, balbuceante y deprimido, sin poder articular palabra alguna.

Estuvo varios días sin conocimiento, pero gracias a las atenciones prodigadas por los familiares y algunas medicinas nativas como la qayapa y la huaywacha y algunas hierbas para el susto, pudo recuperarse al fin. Desde aquella vez don Humberto nunca más viajó solo por parajes solitarios, menos aún durante la noche.

Titulo del cuento: Wanchuy
Autor: Hernán Canales Acevedo
Fuente: “Pampas de leyenda” Libro de relatos tayacajinos.
Año de publicación: 2003