miércoles, 14 de enero de 2015

PURUN WAYTA

                                          




El Blog Saposaqta presenta este relato original del gran escritor Sergio Quijada Jara nacido en Acostambo Tayacaja. Historia que daría el nombre al pintoresco PURWAY pequeña localidad cercana a Pampas.

RELATO DRAMÁTICO

Jatun Pampa o Pampas, capital de la provincia de Tayacaja encierra un precioso drama amoroso ocurrido en tiempo de los españoles. En la salida de esta ciudad rumbo a Huancayo, inmediatamente después del cementerio, se inicia una senda estrecha en la falda del cerro. Al borde del camino existían una casa y varios caserones que según versiones añejas construyeron los españoles para ejercer su dominación. Desde allí como de un atalaya podíase dominar toda la hermosa pampa que entonces se denominaba Jatun Pampa. Asimismo se podía observar la sección Obrajería que existía en las pampas de Quesera y Pamuri.

Relatan los mayores que por esos lugares vivía el capitán Lagos, jefe chapetón que había quedado al frente de la guarnición española cuando pasaron hacia el Cusco por el camino del inca que atraviesa precisamente el valle de Pampas y que sube por la rinconada de Atoj. El lugar donde se estacionó Lagos se llama Purhuay, en la actualidad, pero ese nombre está adulterado, pues data a raíz del siguiente drama.

Existía por esos parajes una aclla o escogida a quien sus admiradores la llamaban Purun Wayta o sea la flor mas fragante y pura. Su corazón pertenecía desde la infancia al ágil y valiente Kusiche testigo de sus alegrías y penurias. El capitán Lagos quería a todo trance interponerse en esos amoríos y burlarse de Purun Wayta procurando hacerla suya. Ella huía como tierna y delicada taruca ligera y grácil como el viento, no permitiendo aceptar ni siquiera una mirada para conservar su alma blanca y fraganciosa flor silvestre.

Las artimañas que tejía el español no surtían efecto hasta que un día resolvió hacerla detener encerrándola en una de sus habitaciones para consumar su apasionado deseo. Pero, al pequeño descuido de su encierro se fugó la prisionera, para unos instantes después, estar ya coronando las alturas de Colesniyoc al lado de su amado indio. El capitán Lagos, loco de rabia montó a caballo y por datos de serviles pongos dio con la pareja por Sumaj Pampa que ahora se conoce con el nombre de Sumabamba. Y comenzó a chicotear y reventar en el cuerpo de Kusiche las duras riendas.
La lucha era desigual, el indio tratando de quitar la cuerda se balanceó en el aire y cayó de espaldas en el pedregoso camino, mientras el caballo lo atropellaba despiadadamente. Entre tanto Purun Wayta trataba de ganar la quebrada para ocultarse. El capitán dejando exánime al indio a la vera del camino siguió tras de su presa llegando al cabo a dominarla y arrancar la promesa de vivir siempre a su lado.

Llegando luego a Purhuay y mientras Lagos ordenada que desencillen al caballo, la escurridiza india nuevamente desapareció sin que el despechado castellano pudiera explicarse. Y como no cedían sus pies para huir lejos por el desfallecimiento  de su cuerpo, escogió una roca cercana y se arrojó sobre un monte de cáctus espinosos. Asi la encontraron pendiente de los brazos de un cactus.

A los dos días de esa tragedia hallaron el cadáver del fornido Kusiche en idéntica posición, con los brazos en alto como implorando venganza por el inicuo martirio. De aquí también el nombre quechua legendario del cactus  A Wajollay que quiere decir “Patíbulo de dos amantes.  A raíz de este drama apareció un quechua el siguiente lastimero canto:

“Negras nubes de Pampa Hermosa / apresuraos a ocultarme / para huir con mi amada / Pajonales de Sumabamba / echad vuestro rocío a los labios / de mi negra que sedienta se muere / Aires fríos de Pampa Hermosa / soplad, soplad con premura / para que con mi amada escapar pueda”.

Desde entonces Purhuay ha sido lugar tenebroso, al extremo que un solo viajero trepidaba atravesar su camino, lo mismo que por esas gélidas pampas de Sumabamba donde creen muchos indígenas haber escuchado en altas horas, de noches con estrellas a miríadas, alaridos espantosos de indio torturado, y, gritos y gemidos suplicantes de india, joven desesperada por el dolor. (l944)

AUTOR: SERGIO QUIJADA JARA (1944)
Escritor nacido en Acostambo - Tayacaja

Cortesia Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta