domingo, 18 de enero de 2015

FIESTA POR LA PATRONA




RETORNO A PAMPAS

La Santísima Virgen Purísima es la Patrona de la ciudad de Pampas Tayacaja, y su celebración se realiza anualmente en este mes de enero, motivo por el cual, la ciudad se viste de gala y alegría. Es tradicional el retorno de sus hijos a su terruño, al reencuentro con su Santa Patrona, y al reencuentro con familiares y amigos luego de ausencias obligadas por el destino.

La celebración se inicia a partir del 10 de enero con “novenas” religiosas organizadas durante las noches en la iglesia principal, para luego del “rosario”, los feligreses sean agasajados con sendos “calientitos” para combatir el frío de la noche. Actualmente muchos novenantes suelen contratar a una orquesta típica para que al son de un huayno logren  invitar al público a dar unos pasitos de baile embriagados por la alegría de la noche.  

El día 18 de enero termina las novenas y es el gran “remate”. La noche se torna más alegre con la llegada de la banda y orquesta “oficial” de la fiesta. Muchos pampinos retornan para esta fecha desde diferentes ciudades del Perú y el extranjero. Solo en esta fiesta, Pampas alberga nuevamente a sus hijos que un día partieron a tierras lejanas. Se podría decir que solo en este mes de enero se podrá encontrar a las amistades y amigos de antaño. En otras fechas del año es muy difícil hallarlos.

 Al día siguiente 19 es la “víspera” del día central. Es una noche inolvidable por la alegría y algarabía reinante en la ciudad. La iglesia bellamente iluminada adorna la plaza, el cielo es invadido por globos aerostáticos multicolores, en las esquinas encienden fogatas para dar calor al visitante, las luces de los fuegos artificiales iluminan los rostros de la muchedumbre, las bandas y orquestas típicas entonan melodiosos huaynos, mulisas y tunantadas de moda, los jóvenes y chicas bailan en armoniosas rondas en las esquinas y centro de la plaza, otros celebran el reencuentro con viejas amistades bebiendo néctares preparados con caña de la región en pequeñas carpas instaladas en la plaza, parejas de amantes se juran amor eterno a escondidas de las miradas ajenas, los vecinos agolpados en las esquinas miran asombrados la quema de los castillos de la noche, mientras los niños juegan a lo largo y ancho de la plaza.

Al día siguiente la ciudad es despertada por 21 detonaciones de dinamita muy de mañana llamados “camaretazos”, las campanas de la iglesia repiquetean incesantemente llamando a misa  a la feligresía. Luego de la Misa en honor a la Virgen Purísima celebrada con la presencia del Mayordomo y las principales autoridades de la ciudad, se inicia la Procesión del trono de la Virgen Purísima bellamente adornado, haciendo un recorrido por las principales calles de la ciudad. Los acompañantes hombres y mujeres, vestidos con sus mejores galas, elevan sus plegarias rezando y cantando en cada esquina de la ciudad, siguiendo el recorrido tradicional de la procesión. Algunos acompañantes esconden todavía en sus rostros los estragos de la noche anterior con gafas oscuras, pero satisfechos de estar cumpliendo con la Mamacha.

Luego del retorno de la Virgen a la Iglesia, los Mayordomos de la Fiesta invitan a la población en general al tradicional Banquete o almuerzo masivo, en agradecimiento por su participación. Terminado la gran comilona con los mejores potajes pampinos como el plato de “cuchicanca” con su porción de mote de maíz hervido “toda la noche” y algunos brindis ofrecidos por el mayordomo, se dirigen hacia la plaza de armas a continuar con la tradicional  yunza o cortamonte al frente del local Municipal. 

Esta costumbre es propia de los carnavales en todo el Perú, pero en Pampas, desde hace algunos años han instituido esta costumbre. Y son varios los árboles que caerán esa tarde al compás de las bandas y orquestas generando algarabía en la gente. Paralelamente a este acontecimiento se realiza el “tradicional Jala Pato” que hoy, por suerte, el noble pato ya no es decapitado cruelmente como antaño donde nuestros antecesores sometían a suplicios al pobre animal, haciéndole beber aguardiente de caña para emborracharlo, luego pasearlo exhibiéndolo ante el pueblo para finalmente decapitarlo por gente sin escrúpulos mostrando luego la cabeza del pato como trofeo de guerra al son de alguna fanfarria ejecutada por la banda de músicos.

Esta costumbre felizmente ha pasado a la historia gracias a las nuevas generaciones de jóvenes que han optado inteligentemente por colocar al pato en una canasta de mimbre, adornada y con cintas de seda colgantes para que los participantes jalen las cintas, encontrando en cada una de ellas una sorpresa de compromiso para regalar el próximo año al mayordomo el mensaje adherido a la cinta.

En los siguientes días se realiza la entrega de toretes al Mayordomo, becerros tiernos comprados a última hora, o en algunos casos alquilados o “comprados” al mismo mayordomo para hacer la finta de entrega del noble astado. Esta entrega de ganado se realiza en el barrio de Chalampampa, en el barrio de Daniel Hernández y la entrega más pintoresca es en el cerro San Cristóbal, rememorando tiempos idos cuando los hacendados de entonces aparecían por las cumbres del Yanapadre con el toro ofrecido, ataviados con poncho, macora y pañuelo blanco al cuello. 

La concurrencia a estos lugares es masiva, acompañando a los “obligados” que así se llaman a los donantes, por amigos y familiares. Esta gran fiesta de entrega de toros termina con un baile general y con muchos tragos encima.

Como si fuera poco la fiesta termina con una gran corrida de toros, con diestros traídos de lugares donde se practica esta afición.

En conclusión la “Gran Fiesta de Enero”  en homenaje a la Santísima Virgen Purísima Patrona de Pampas, resulta inolvidable para propios y extraños. Los forasteros que llegan por primera vez terminan tan encantados que estoy seguro volverán año tras año. Aquí nacen amores para toda la vida, como amores pasajeros  llamados “de fiesta de enero”

En los últimos días de la Fiesta se acostumbra a proclamar al nuevo Mayordomo para el próximo año, labor que éste,  deberá desempeñar comprometiendo a los amigos y conocidos, durante todo el año, asistiendo a todo evento que se organice, sea publico o privado, esto es, ceremonias cívico patriotas, cumpleaños de los supuestos colaboradores, para lo cual el nuevo Mayordomo tendrá un presupuesto especial para gastar en estos menesteres.  

En el mes de noviembre el Mayordomo tendrá que recordarles a los colaboradores que estamparon su firma comprometiéndose a colaborar. Este acto se llama “Yaycupacu” o “Yuyarichiq” y consiste en enviar una fuente de dulces, bocadillos de la localidad y una botella de licor que varía según lo ofrecido a cada colaborador.

Esta Fiesta del veinte de enero, de homenaje a la Santísima Virgen Purísima tiene una magia increíble para el visitante; lograr el reencuentro de amigos y familiares separados por el destino, que agradecidos prometen retornar año tras año, a este hermoso valle de Pampas. Y termino estas notas con unos versos de Leopoldo Pacheco, poeta Tayacajino.

Nunca un adiós duele tanto como en Rumichaca
jamás las lagrimas calcinan tanto la herida abierta
nunca un puente da tanta sombra al dolor humano
jamás su lamento en la noche hiere tanto el alma

Pero al volver al vergel celestial de mi Pampas
todo el puente canta, como ahora está cantando
los pajarillos trinan, como ahora están trinando;
el río dócil sonríe acariciando la verde romanza…” 


Autor del artículo: Masuflo