domingo, 1 de diciembre de 2013

CELEBRACION DE LA VIRGEN PURISIMA DE PAMPAS



En Pampas capital de la provincia de Tayacaja se vive un sentimiento de profunda devoción a la Virgen Purísima. Se manifiesta en el entusiasmo intenso con que se encara la celebración de la fiesta y el denuedo con que se la organiza, ese encanto que la envuelve toma fuerza de la relación secreta entre la Santa Patronas y las realizaciones espirituales de las personas en su vida cotidiana.

La base de su alegría  es la búsqueda de belleza en su más arraigada expresión. Los hombres y mujeres del ámbito tayacajino requieren gozar de las cosas apreciadas por ellos y ellas. Y, así, se encarnan sus aspiraciones en la infinita devoción de los fieles en la liturgia religiosa, en sus vestimentas elegantes, en los aperos de cabalgaduras, en las enjalmas coloridas hechas con primor por manos reconocidas, en la calidad de las bandas de música y la orquesta, que suscitan el deleite de personas cuya sangre hierve, el gusto de bailar incansablemente.

El calendario religioso nos presenta dos conmemoraciones en torno a su sagrada imagen: la primera, es festejada el 8 de diciembre y la segunda el 20 de enero.

El origen de los festejos el 20 de enero se realiza en razón  que culminada la Batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824  los realistas  se retiran en grupos. Uno de esas facciones al mando de Carratalá optó por retornar a Lima tomando como ruta la que tenía como referencia la ciudad de Huancayo. Tras agotadora jornada llegó a la localidad de Tocllacuri el día 19 de enero de 1825. Decidido a descansar  Carratalá ordena pasar la noche en este lugar, no sin antes comisionar a uno de sus soldados dirigirse a Pampas y advertir a los pobladores que, si no les entregaba un fuerte cupo incendiaría la ciudad.

Ante tal amenaza los habitantes decidieron salir al encuentro del soldado español con el mayor de los argumentos, es decir, llevando en andas a la Virgen. En efecto, el día 20 de enero la procesión hizo un alto en el paraje denominado Rundo, allí llegaron los realistas. Carratalá de primer instancia mostró su “poder”, sin embargo, al ver a la imagen comenzó a sudar frío.

Bajó de su caballo, se arrodilló y persignó humildemente: “Devuélvanla inmediatamente a su templo, no soy digno de que la Virgen salga a mi encuentro”, dijo muy contrito. Casualmente, la noche en que el español durmió en Tocllacuri soñó que una mujer bella le decía: “Carratalá, cuidado con mis hijos, a ellos los protejo día y noche”. Carratalá y su tropa pasaron por Pampas rumbo a Huancayo sin hacer nada de sus amenazas.

Desde entonces, el pueblo agradecido y conmovido por la protección de su venerada patrona, decidió rendirle culto el 20 de enero de cada año y los festejos de fervorosa devoción que hasta hoy perduran seguirán  sin duda mientras exista un pampino en la Tierra.

Texto: Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta