sábado, 17 de enero de 2009

ORIGEN HISTORICO DE LA FIESTA DEL 20 DE ENERO

Culminada la Batalla de Ayacucho el 9 de Diciembre de 1824, los integrantes del derrotado ejercito realista iniciaron su retirada hacia la costa, en pequeños grupos con el fin de embarcarse a España.

Una de estas fracciones al mando de Carratalá, optó su retorno hacia Lima tomando como ruta la que tenía como punto de referencia la ciudad de Huancayo.

Tras agotadora jornada la tropa llegó a la localidad de Tocllacuri, ya en juridicción de la provincia de Tayacaja, el día 19 de enero de 1825. En vista del cansancio Carratalá decidió pasar la noche en ese lugar, no sin antes comisionar a uno de los soldados dirigirse a la ciudad de Pampas y advertir a los pobladores que, si no le entregaban un fuerte cupo, a su paso incendiaría la ciudad y haría tocar degüello.

Los habitantes, ante la amenaza, decidieron salir al encuentro del soldado español con el mayor de los argumentos, es decir, llevando en andas a la Santísima Virgen Purísima, patrona de los pampinos, en cuya misericordia confiaban plenamente.

En efecto, el día 20 de enero con el canto madrugador y alborozado de torcazas y jilgueros los pobladores se encaminaron al encuentro con Carratalá. La procesión de la Virgen hizo un alto en el paraje denominado Rundo; allí llegaron los realistas. Carratalá, de primera instancia mostró su “poder” y decisión, sin embargo al ver la imagen la Virgen Purísima, comenzó a sudar frío. Bajó de su caballo, se arrodilló y se persignó humildemente, luego, con que ya no era de mando, dijo: “¡Devuelvanla inmediatamente a su templo, no soy digno de que la Virgen salga a mi encuentro!”

Casualmente, la noche en que el español durmió en Tocllacuri, soñó a una bella mujer que el decía: “Carratalá, cuidado con mis hijos, a ellos los protejo día y noche”. En la procesión, precisamente, el jefe realista identificó el rostro de la bella mujer que vio durante el sueño con el de la Virgen Purísima patrona de Pampas.

Carratalá y su tropa pasaron por Pampas, rumbo a Huancayo. Algunos memoriosos cuentan que en su breve estadía en la ciudad, buscando un lugar donde asearse, llegaron hasta el barrio de Chalampampa encontrando un puquial de aguas cálidas que ciertamente les cayó bien en los tiempos de frío como son los días de enero.

Los pobladores que conocían, el puquio se asombraron ante la noticia de la tibieza de sus aguas pues siempre las habían sentido frías, considerando este repentino cambio de temperatura como un milagro más de la Virgen.

Desde entonces, el pueblo agradecido y conmovido por la protección de su venerada patrona, decidió rendirle culto el 20 de enero de cada año y los festejos de fervorosa devoción que hasta hoy perduran, seguira sin duda mientras exista un pampino en la Tierra.

Del Libro: “Celebración de la Virgen Purísima Patrona de Pampas Tayacaja.
Autor : Carlos Zúñiga Segura
Ediciones Opamayo.- Lima enero del 2007