sábado, 22 de noviembre de 2008

POSTALES DE TAYACAJA III


Nota inicial. Las Postales (resúmenes del libro inédito Historia de Tayacaja) que se difunden en Saposaqta corresponden a la amistad y generosidad de Manuel Suárez y su sentimiento compartido por nuestra tierra.

Ricardo Palma y Tayacaja

El gran tradicionista Ricardo Palma tuvo presente a Tayacaja en sus tradiciones, artículos periodísticos y en varios de sus libros. Veamos:

En La zamacueca política (Periódico político, popular, joco-serio) correspondiente al año 1859 le dedica unas líneas a don Andrés Álvarez Calderón Senador por Tayacaja.

¡Vaya unos labios cerrados

y un voto abierto para el Gobierno!

¡Qué mudez tan elocuente!.

En el libro Semblanzas. Lima 1867 Palma se refiere a don Enrique Lara Diputado por Tayacaja:
Se calza muy bien el guante

y llega al sí natural:

para ser representante

esto es mas de lo esencial.

En el libro Supersticiones de los peruanos dice Ricardo Palma: “Sobre estas costumbres, en que andan mezcladas por igual las prácticas gentilicias y las cristianas, -dice el autor- que presenció lo siguiente en un pueblo (Pampas) de la provincia de TAYACAJA”.

“Una viuda, joven y hermosa, a los cinco días de muerto su marido fue llevada por sus parientes al río y obligada a bañarse desnuda en presencia de ellos. A esto llaman los indios purificación, y después de ella, la viuda queda expedita para contraer nuevo enlace. Complemento de la purificación es una orgía, en la que la mujer llega a pertenecer a tres hombres, de los que uno representa al Padre Eterno, y los otros dos a San Pedro y San José. Después de purificada así, es seguro que encontrará nuevo marido”.

ANALES DE LA INQUISICIÓN

En el capítulo correspondiente a La Segunda Inquisición Palma da cuenta del castigo que le impuso la Santa Inquisición al “presbítero don Eugenio Jaime que fue denunciado en Tayacaja, en 1802, por haber dicho que no incurría ni en pecado venial el que no asistía a la publicación de los edictos generales del Santo Oficio. Varios hay, después, delatados por el mismo delito”. El castigo en estos casos consistía en recibir azotes en paseo público.

De: Historia de Tayacaja (Inédito)
Carlos Zúñiga Segura