domingo, 23 de noviembre de 2014

MAMA NEME


Hace días vi en Facebook una fotografía de “Mama Neme”, esposa del señor Eustaquio Lezama QEPD digno ciudadano de Pampas, y se me agolparon en la mente muchos recuerdos de mi juventud, transcurridos en ese valle de prodigiosa vegetación y deslumbrantes paisajes. El establecimiento comercial  que era dueña Mama Neme, era un bar donde acudían todas las personas que querían  pasar un rato de conversación amena o simplemente a refrescarse con una espumante cerveza o calentarse con un “gin con gin holton” pampino, léase "chato" con kola. Son muy numerosas las anécdotas que se cuentan de ese nostálgico rinconcito de los recuerdos, donde los personajes de aquella época desfilaban cotidianamente.

Un día se presentaba el gran pintor Latoure a solicitar su dosis  de alcohol con las siguientes palabras: “dignísima señora: disfrute usted de muy buenas tardes y tenga  la bondad de expenderme un cuarto de ese líquido que embriaga, que mata y que devora mis entrañas ”, Mamá Neme le servía un  cuarto de botella  de aguardiente de caña, el digno artista tomaba la botella, lo ponía frente a sí y le conversaba  filosofando “ licor maldito, que me tumbas, que me matas,  que haces que ande a gatas y a veces de cuatro patas , ¿Qué haces allí afuera? ¡Pasa adelante!” dicho este breve discurso, tomaba su pócima en dos tantas, sin realizar el gesto característico y luego emprendía la retirada.

En otras oportunidades se reunieron  don Mariano  Palomino, don Daniel  Martínez, el señor Matamoros y el tío “Chusco” Gamarra  para refrescarse con una cervecitas y recordar viejos tiempos mientras que Carlos Martínez (Lacha) los veía, se frotaba los manos y pasaba por la puerta de la cantina, saludando en forma ostensible  a los parroquianos, y luego regresaba saludándolos y así varias veces, esperando que lo llamen, pero como no sucedía tal cosa, entonces tomaba al toro por las astas   y penetraba  a la tienda manifestando: - ¿me han llamado o me he equivocado? Y tomaba un vaso limpio y se servía la cerveza - ¡¡salud amigos! Y así se  formaba el quinteto de parroquianos.

En otra ocasión, los inseparables carpintero y zapatero respectivamente,  “Llaqlla” y “Atatayay”, muy amigos de empinar el codo, visitaban la cantina de “Mama Neme” a disfrutar de una tarde de borrachera al que se sumaba nuestro amigo “Yana Puyo” y formaban un trio de polentas en el arte de rendir pleitesía a Baco, donde el pensamiento celebre y de alto contenido filosófico del famoso y nunca bien ponderado  “Yana Puyo” era "Zas zas fijo, todos joden, menos yo”

De tarde en tarde, visitábamos la famosa tiendecita a tomar un “gin con gin holton”  con la patota conformada por Choyo Monge, Ciro Tovar , Joel Ospina  “Tribi”, Davicho Espinoza , Alchi Asto, el Chino Ramos, Hernán Tovar y Gucho Córdova para ensayar canciones de  música criolla, especialmente los valses de Felipe Pinglo Alva, deleitándonos con “El huerto de mi amada” “El plebeyo” “El espejo de mi vida”  “Hermelinda” y otros como “Lejano amor” “El provinciano” y muchos valses más, amén de la música vernacular entre yaravíes, tristes y huaynos, para luego dar serenatas a las guapas chicas pampinas y de ciertos  balcones, en algunas ocasiones nos llovía, no precisamente agua, sino ese líquido que mancha el honor y que deja un perfume nada grato.

En nuestras vacaciones universitarias, invariablemente visitábamos nuestro rinconcito de los recuerdos y siempre fuimos muy bien recibidos y mejor tratados por Mamá Neme que felizmente se encuentra  entre nosotros gozando de muy buena salud para alegría de sus siete hijos y numerosos nietos y biznietos, Dios le depare larga vida a tan noble señora.

Autor: Hernán Canales Acevedo
Escritor Tayacajino colaborador de Saposaqta