domingo, 25 de marzo de 2012

BOHEMIA EN PAMPAS

SAPOSAQTA, en su afán de hacer conocer toda la producción literaria de escritores tayacajinos, publica en esta oportunidad, la narración de un hermoso recuerdo de un personaje de los años 50/60 en la ciudad de Pampas. Esta narración titulada "El Numen" pertenece a Hernán Canales Acevedo, uno de los mas importantes colaboradores de nuestro Blog Saposaqta.


EL NUMEN

Nuestro amigo Fernando “Choyo” Monge fue un personaje muy querido por los habitantes de la ciudad de Pampas Tayacaja. Era un artista en todos los campos como la pintura, artesanía en el mundo del bordado y bohemio a carta cabal, ocurrente, escritor y poeta, en una de las reuniones amicales, uno de los amigos pretendió darle algunos consejos para que redujera su inclinación a rendir pleitesía a Baco

- Oye Choyo, me han dicho que tu inclinación a las bebidas espirituosas se han hecho muy ostensible, me dicen que has libado ese néctar que devora las entrañas hasta con “Llaqlla” y “Atatatay” y que por ese motivo ahora te dicen “páncreas” porque siempre estas junto al vaso.
- Bueno hermano, es que yo tengo una duda tremenda.
- Y, ¿Cuál es tu duda mi querido Choyito?
- francamente no sé si Dios ha hecho el trago para mí, o a mí para el trago.

En otra oportunidad que nos hallábamos tiritando de frio en una noche de invierno y necesitábamos prepararnos unos calientitos para disipar el frio, Choyo propuso la siguiente solución a nuestro problema – “hagamos una cuotita entre todos ustedes para adquirir la materia prima y elaborar nuestra pócima”. Consultamos con nuestros bolsillos para aportar con la cuotita necesaria para adquirir los ingredientes necesarios para preparar nuestra bebida espirituosa y descubrimos la triste realidad de que nos hallábamos al borde de la mendicidad, pues ninguno de nosotros podía aportar ni un centavo, así que todos comenzamos a aportar ideas para conseguir la suma necesaria para solventar nuestra necesidad. Hasta que a Choyo se le encendió la lamparita. Se acordó que su vecina podía darle crédito hasta el día siguiente

- Acompáñenme, pero cuidado con reírse cuando palabree a la señora, pues ella solo sabe hablar en quechua.
- Bueno, vamos – y lo acompañamos a la tienda que ya había cerrado.
- ¡Mamay! ¡vecina! – dijo, tocando la puerta – punkuykita kichaykuway.( ábreme tu puerta)
- ¡Pim! ( Quien!) –dijo la vecina- ¡pitaq punkuyta takan!. ( Quien toca mi puerta)
- Ñoqallaymi kani vecina, Choyo, traguchaykita rantikuykuway.( Yo soy Choyo Vecina, véndeme tu trago)
- ¿Al contaduchu joven Choyo?, yachasqayki hinapas, ñoqata manam manuwanchu. (¿Es al contado joven Choyo?, como bien sabes a mí no me dan crédito)
- Punkuykita kichaway vecina. (ábrame la puerta vecina)
Se escucharon movimientos en el interior del establecimiento, prendieron la luz y abrieron la puerta. Choyo penetró, mientras nosotros nos quedamos fuera de la tienda y escuchando el diálogo que se produjo entre el cliente y la dueña de la negocio.
- Vecina, sinchi llakisham kachkani, desgraciam hapiruan. ( vecina, estoy con una pena grande, me ha ocurrido una desgracia)
- ¿Imataq sucedesunki joven Choyo?. ¿Qué te ha ocurrido joven Choyo?
- Churichaymi huañurun, chaymi huasipi velakuchkani.( Mi hijito se ha muerto, por eso lo estamos velando en mi casa)
- Hay joven Choyo, pobrecito, ¿ima wantaq wañurun? ( I con qué ha muerto?
- Con fallecimiento, vecina.
- ¡Ha! Chaywan chik wañurun, pobre criaturita, imachataq karqa, ¿qarichu, warmichu? (ha, con eso pues habrá muerto, pobre criatura, y que ha sido: ¿hombre o mujer?
- Qaricham vecina. ( es varoncito vecina)
- ¡Haway! , ¡qaricharaqtaq kasqa!, ¡pobre angelitulla! , ¿imatam apanki? ( ¡ Ya ves! ¡había sido varoncito! ¡pobre angelito! ¿Qué vas a llevar?
- Pisco, huk botellata y cigarro huk cajetilla. Manuykuanki chik vecina. (una botella de pisco y una cajetilla de cigarros. Me fiará pues vecina)
- Ari. Ñoqa partiymanta kay traguchata, kay cigarruchata y kay velachakunata apay velakunaykipaq. Yachasqayki hinapas, eqom kakuni, manam veloriuman riyta atipasaqchu (claro que sí, y de mi parte llévate esta botella de aguardiente, esta cajetilla de cigarros y este paquete de velas para el velorio, como bien sabes yo soy una mujer enfermiza y no voy a poder asistir al velorio).
- Gracias vecina, paqarin punim pagapusqaiki.(gracias vecina, mañana mismo te voy a pagar la cuenta).

Por supuesto que Choyo no tenía ningún hijo, todos nos jaraneamos con la ocurrencia de Choyo, pero a los tres días devolvimos el dinero del crédito más el valor de los obsequios que la señora tan generosamente le había dado, con todas las disculpas del caso.

Otro día, en que Choyo regresaba a su domicilio después de haber libado unos cuantos tragos, iba casi zigzagueando por la acera, cuando de repente chocó contra el buzón del correo dándose un tremendo golpe en la cabeza, después de recuperarse del tremendo golpe le dijo al buzón: “disculpe usted señora, he tropezado sin querer contra usted” y siguió su camino hacia su casa por la misma acera. Se hallaba a mitad de la siguiente cuadra, cuando volvió a tropezar y esta vez fue contra doña Virginia y ambos cayeron al suelo. Entonces, Choyo se levantó con dificultad, se sacudió la tierra de su ropa y sobándose la cabeza, dijo: “otra vez ese buzón de mierda, ya me tienen harto, por que no se ponen ese buzón de supositorio”. (En aquella época, el correo quedaba en el jirón Grau, segunda cuadra y tenía el buzón para depositar las cartas a un costado de la puerta de la oficina)

Como colofón a la trilogía de las ocurrencias de Choyo, les contaré que un día que nuestro personaje estaba festejando un poema que había compuesto a la ciudad de Pampas y se dirigía en busca de algún amigo con quien compartir su alegría, encontró en su camino a un abogado a quien le dijo:

- Doctor, quiero que escuche el poema que acabo de componer a Pampas.
- Choyito, en otro día, ahora me encuentro un poco apurado
- Anda nomás infeliz picapleitos, aprendiz de tinterillo, que no quieres escuchar el numen de un bardo.

Autor: Hernán Canales Acevedo.
Colaborador de Saposaqta
E-mail feankcanales@hotmail.com