lunes, 3 de mayo de 2010

AGUAS TURBIAS, AGUAS CRISTALITAS


Saposaqta ofrece un comentario sobre el Libro de Luis Andrade “Aguas turbias, aguas cristalitas”, del analista Gabriel Ramón Joffre, estudio realizado en Pampas Tayacaja y publicado por la Universidad Católica del Perú. Al contrario de la cultura occidental, que privilegia un único medio de acceder al conocimiento a través de la razón, la cultura andina se diferencia de ésta, por presentar variadas formas de acceso al conocimiento y/o sabiduría: y esto puede ser mediante el conocimiento racional, el universo de los sueños, la intuición, la observación de los fenómenos de la naturaleza, etc.


El mundo de los sueños en los andes subcentrales


Con imaginación y tacto, este libro muestra la interacción entre vigilia y mundo onírico, y usa el sueño (técnicamente: el relato del soñante sobre lo soñado) como evidencia cultural. Aguas turbias… busca esbozar una visión andina de los sueños, explorando como se concibe el sueño en esta cultura. En este sentido Luis Andrade ha cruzado al menos tres fronteras:


Primero, ha recopilado relatos sobre sueños, lo que de por si constituye un tipo de etnografía intima y ardua. Segundo, ha lidiado con testimonios en dos idiomas,. Tercero, la mayoría de sus entrevistados residen en Pampas Tayacaja, azotados por la violencia político-militar de los años 80-90, en un departamento con uno de mayores índices de pobreza en el Perú.


Luego de la introducción donde explica como llegó al mundo onírico pampino, los tres capítulos van en doble pendiente. La primera es geográfica: de la localidad focal, Pampas Tayacaja en Huancavelica, a la región. (Andes Surcentrales). La segunda escalada va en paralelo: de la experiencia onírica concreta en relación con determinados acontecimientos durante la vigilia y finalmente la manera de narrar sueños en una lengua o mejor dicho en el cruce entre dos lenguas, el quechua y el castellano. En el tercer capítulo Andrade aborda ciertos rasgos peculiares usados al hablar de los sueños en castellano andino, como por ejemplo la inclusión de “dice…dice que..” Esto último emparenta la manera de narrar sueños y la de narrar cuentos. El libro cierra con un epílogo y la transcripción de algunos sueños.


De lo pampino a lo andino. Tal vez por tratarse de un ensayo, la situación política de Pampas o pedido de los entrevistados, la identidad y el número de informantes es algo difuso. Según nuestra contabilidad basada en testimonios incluidos, los entrevistados en Pampas fueron aproximadamente 10 y 5 en la ciudad de Lima.


Ya que el libro desemboca en el nivel regional y luego andino, ¿Qué significa Pampas en relación a estos contextos mayores?


A mediados del siglo veinte, el término “andino” fue acuñado para reemplazar a “indio” y “serrano” Al sustituir términos raciales, culturales y geográficos tal adjetivo se hizo tan amplio que su valor es referencial pero no explicativo.


Luego de presentar los sueños oraculares hallados en Pampas se plantea precisamente la cuestión ¿serán andinos?


En los sueños del tipo acertijo, Andrade ha identificado una serie de símbolos (aguas turbias, aguas cristalinas, barro, maíz) cuyo significado “no solo es conocido” y compartido por buena parte de la población de Pampas y por la mayoría de los migrantes de la sierra subcentral entrevistados en Lima, sino parecen estar difundidos a lo largo y ancho de los andes.


Sin embargo, lo mas intrigante de este segundo capitulo son las anomalías, es decir cuando el significado de los símbolos no es compartido. Los cambios de significado pueden darse diacrónicamente o sincrónicamente como observa Andrade, especialmente en el caso del piojo, que incluso entre los pobladores de Pampas no es unánime.


Si alguien te llama “piojoso” en Lima, es difícil pensar que se trata de una expresión de cariño. No obstante un cuento de Huancané (Puno) concluye: Esto (el piojo) creó Dios para amistarnos. El piojo se dice que hace siempre amistar a marido y mujer (recogido por Arguedas). Souffes en una fina serie de artículos ha mostrado que, mirando con lupa, el piojo es un pequeño mundo de significados. Hay varios tipos de piojos y al contrario de lo que significa para muchos pobladores urbanos (pobreza, suciedad) el piojito de la cabeza es símbolo de solidaridad entre las personas de campo: despiojarse implica compañía, afecto.


En los casos mencionados por Andrade, además del piojo, esto podría aplicarse a las flores, prefiero soñar con un ramo de flores que con una corona de flores. No es lo mismo soñar con un perro (o un zorro) que con el mismo queriéndote morder. Al entrevistar a Benjamina y Eduvigues en Pampas, Luis Andrade observa que ambas coinciden en considerar al burro como indicador onírico “de pronta recepción de dinero” Si uno vuelve a los testimonios de estas señoras, podrá observar que en ambos casos que los burros están “cargados”, en el primer caso con maíz y en el segundo sin especificar. Uno podría agregar que no es el burro el indicador, sino la carga. Se explica que el maíz y el trigo son para la buena fortuna.


Con el Libro Aguas turbias, aguas cristalitas, la esfera onírica parece abrirse como un emporio de información y dialogo. Sospecho que casi automáticamente, como me ha sucedido durante y después de leer este libro, el lector comparará la evidencia presentada por Andrade con sus propios sueños, y con la información a su alcance.

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FICHA:

Comentarista Gabriel Ramón Joffré

Fuente: Comentario del Libro “Aguas turbias, aguas cristalitas.

Fondo Editorial de la Universidad Católica del Perú Lima 2005.