martes, 9 de junio de 2009

TAYACAJA Y LA POBREZA EXTREMA


Son conocidas las altísimas cifras de pobreza y pobreza extrema de la región Huancavelica, así como los bajos índices de desarrollo humano de sus distritos, y especialmente de la provincia de Tayacaja. Es por ello que presentamos un artículo de investigación del reconocido periodista Angel Páez, en el cual grafica la dramática situación de miles de pobladores de los distritos más pobres de Tayacaja, cuya pobreza es estructural, sin que autoridades centrales y regionales puedan hacer algo para cambiar esta realidad.


Pobres entre Sendero y el narcotráfico

Tintay Puncu es uno de los distritos más pobres de Perú, según la recién difundida evaluación del estatal Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), que investigó las condiciones de vida de la población en 1.832 de esas jurisdicciones. Esta localidad se ubica en la provincia de Tayacaja, en la región surandina de Huancavelica.

Noventa y siete por ciento de los 8.511 habitantes de Tintay Puncu viven en condiciones de pobreza, y 92,3 por ciento en extrema pobreza. Es también un punto obligado de los narcotraficantes tanto para el ingreso de insumos químicos utilizados en el procesamiento de clorhidrato de cocaína como para sacar la droga del área de influencia del valle de los ríos Apurimac y Ene, conocido por sus siglas VRAE.

Pobladores del distrito y de otros aledaños, ante la escasez de empleos, se transforman en "mochileros" que sacan a cuestas la droga del VRAE por caminos secretos para eludir el control de las fuerzas de seguridad. Otros se dedican al cultivo ilegal de hoja de coca. Los distritos adyacentes al VRAE son escenario del conflicto entre los remanentes senderistas y las fuerzas del gobierno participantes en la contrainsurgente "Operación Excelencia". Eso quedó en evidencia el 10 de octubre, cuando se registró en Tintay Puncu una emboscada guerrillera que acabó con la vida de 12 soldados del ejército y dos civiles.

Los otros distritos cercanos al VRAE que figuran entre los 10 más pobres del país son San Antonio de Antaparco (97,9 por ciento de la población vive en la pobreza), Salcahuasi (Tayacaja) (96,5), Anchonga (96,1), Surcubamba (Tayacaja) (95,8) y Chinchihuasi (94,9 por ciento), todos pertenecientes a la región de Huancavelica.

El gobierno de Alan García desplegó en 2007 el Plan VRAE, agresivo programa económico, social y militar para acabar con el narcotráfico en el valle. Pero los seis distritos más pobres de Huancavelica no están comprendidos en la estrategia porque geográficamente son aledaños al VRAE y no figuran en los ubicados en los valles productores de cocaína.

El 14 de noviembre de 2007, un grupo senderista atacó la comisaría del distrito de Huachocolpa (Tayacaja), en Huancavelica, que sirve como vía de acceso al VRAE. Los insurgentes mataron al comisario y se llevaron un cargamento de droga que la policía se había incautado. De los 4.900 habitantes de Huachocolpa, según INEI, 93,5 por ciento viven en pobreza y 77,9 por ciento en extrema pobreza. Pero este distrito [tampoco] está integrado al Plan VRAE de lucha contra la pobreza.

Si algo explica que Tintay Puncu, Surcubamba, Salcahuasi, San Antonio de Antaparco, Anchonga, y Chinchihuasi se encuentren entre los 10 distritos más pobres del país es que estas localidades son víctimas de la injusta distribución del presupuesto que asigna el Estado peruano a Huancavelica.

Según el Ministerio de Economía y Finanzas, en el año que pasó el distrito de San Antonio de Antaparco recibió una transferencia de 280.000 dólares, 0,33 por ciento del presupuesto de toda la región de Huancavelica. O sea, 91 dólares para cada uno de los 3.055 habitantes del distrito, 97,9 por ciento de los cuales viven en la pobreza. La situación es similar en el resto de los 10 distritos más pobres de Perú.

Salcahuasi obtuvo en 2008 nada más que 633.000 dólares (0,73 por ciento del presupuesto), Surcubamba, 826.000 (0,95 por ciento), Tintay Puncu, 839.000 (0,96 por ciento), y Anchonga, un millón de dólares (1,22 por ciento). En promedio, la inversión estatal por habitante en esos distritos no supera los 100 dólares al año.

"Es incomprensible que seis de los distritos más pobres del país, escenarios de episodios de violencia y zonas de influencia del narcotráfico, no estén incorporados al Plan VRAE", dijo a IPS al consultor internacional Jaime Antezana, experto en estudios sobre violencia política y drogas.

"Dada la extrema pobreza de los distritos de Huancavelica en las vías de acceso al VRAE, los pobladores consideran natural la presencia del narcotráfico en la zona. Incluso se suman a las actividades de las organizaciones criminales porque no tienen otra opción", explicó.

"Son distritos pobres histórica y estructuralmente. No se podrá derrotar al narcotráfico si no se acaba con los siglos de miseria, exclusión y desigualdad en esa zona", apuntó Antezana, coautor del ensayo "Narcotráfico: amenaza al crecimiento sostenible del Perú".

Narcotraficantes captan a jóvenes de los distritos más pobres de Huancavelica para convertirlos en "traqueteros" --acopiadores de droga-- y "mochileros" --transportadores de droga e insumos químicos--, a quienes les pagan en dólares, indicó el experto.

"Excluir de los programas de lucha contra la pobreza a esos distritos, que además son los más míseros del país, es como castigarlos por el simple hecho de ser pobres", dijo Antezana. "Lo que se necesita es un programa con un presupuesto autónomo y exclusivo para el VRAE y las zonas aledañas, que incorpore a todas las localidades afectadas por el narcotráfico y el senderismo", recomendó.

Por Ángel Páez
(Agencia IPS)
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