martes, 14 de enero de 2014

MEDICINA TRADICIONAL DE LA SIERRA




 UYWACHA

Fue un domingo,  como uno cualquiera,  que los vaqueros Pedro  y Catalina  se fueron al pueblo en compañía de  su hija Fortunita, llevando los quesos y huevos que habían acopiado durante la semana para su comercialización.  Después de poner el ganado a buen recaudo, iniciaron el trayecto por el sendero sinuoso que se deslizaba entre matas de espinos de  anku kichcha y  oqe paqpa y alameda de guindos y eucaliptos, mientras se escuchaba de trecho en trecho el cantar de los chihuacos y las pichiusas.

Lo primero que hicieron   fue ir a escuchar la Santa Misa, para luego dirigirse donde la  “casera” que les  compró los productos recopilados y finalmente a la tienda de doña Tomasa para abastecerse de sal, azúcar, fideos, cigarro y coca; mientras Catalina hacia las compras, Pedro pidió un cuartito de aguardiente y se pusieron a chacchar su coca, sentados al lado de la puerta y bebiendo de rato en rato su “llaki tanqaykuy” como ellos llamaban al aguardiente. Y finalmente, como colofón de su visita al  pueblo,  emprendieron el retorno   a su vivienda.

Ya en el camino Pedro  comenzó a pedir que le dieran más aguardiente y lo hizo en medio del puente, dio un mal paso y se precipitó sobre las aguas del rio Opamayo que se hallaba cargadísimo. Pedro no podía movilizar los brazos, pues el poncho que tenía puesto,  le impedía cualquier  movimiento de los brazos y era arrastrado por la corriente del rio, hasta que algunos vecinos, al percatarse de  la tragedia, se agenciaron de una soga  y con esa ayuda  lograron  rescatarlo de las turbias aguas del rio embravecido.

Así mojado tuvo que  regresar  su domicilio  donde recién pudo cambiarse de ropa y Catalina le preparó una  infusión  de puka sisa itana (ortiga de flor roja) pues estaba con una tos fuerte y con fiebre. El día lunes no se presentó a soltar las vacas y su hija Fortunita le explicó a la patrona del trance que había sufrido su padre:

     - Mamay, qayna punchaumi llaqtata riraniku,  taytayñataq  traguta upiaramuspa  chaupi chakapi tragumanta hatakuyta qallakuykun, hatakuchkaptinñataq   lluchkarum mayuman, hinaptinmi, compadre Simón Aquino Alichawan , waskawan qorqoramunku, chaymi mamay, kunanqa kostaduwanmi  kachkan ( mama, ayer fuimos al pueblo y mi padre tomó algunos tragos de aguardiente y se emborrachó y  comenzó a peligrarse por  aguardiente al centro del puente,  se resbaló y cayó al rio,  felizmente el compadre Simón Aquino y Alicha lo sacaron del agua con una soga y es por eso que mi padre está con neumonía),

-           Kunan punim  aparachisaq postaman, médico qawananpaq. (Ahora mismo lo voy a llevar a la posta  para que le vea el médico.).

-           Manam mamay, wasillapim hampikunqa, kerosenchaykita mañakusqaiki. Machu kututu qoeta  maskachkani mama Victoria  kunan tutam taytayta  uywachanqa  (no mama, le van a curar en la casa, quiero que me des u n poco de kerosene. Estoy buscando un cuy macho y viejo. Pues  la señora Victoria esta noche le va hacer la uywacha).

Después de llenar una botella de kerosene que le dio su patrona, se fue donde la señora Victoria para suplicarle que esa noche le hiciera la uywacha  a su padre que estaba con neumonía y luego consiguió el cuy macho y viejo donde la señora Clarisa.

Esa noche le hicieron la uywacha a Pedro, mama Victoria, después de chacchar su coca, tomó  al roedor  por las cuatro extremidades con ambas manos   y empezó a frotarlo  por  pecho descubierto de Pedro musitando oraciones y pedidos  para que se  cure, seguidamente realizó la misma operación por la espalda  frotando al animal con fuerza  hasta provocar la muerte del roedor.

Luego salió de la casa y en el corredor  de la casa, despellejó al cuy con un corte alrededor del cuello y empezó a observar, los órganos del animal y diagnosticó que el enfermo tenía una infección en los pulmones, pues los pulmones del animal estaban hinchados y llenos de sangre, luego devolvió todos los órganos estudiados dentro del pellejo del animal echándole coca masticada y un poco de aguardiente, para finalmente enterrar al animal como pago a la pacha mama. Pata finalizar con la curación, le hicieron beber a Pedro una infusión de hierbas diferentes al que añadieron una copa de  kerosene.

La mama Victoria le explicó a Catalina que el cuy había absorbido la enfermedad de Pedro y el mal estaba en los pulmones, pues el animal había muerto justamente en la espalda y el brebaje era para bajar la fiebre y el kerosene  para curar el mal. Después de hacer el “puñupay” al enfermo chacchando su coca y bebiendo algunas copas de aguardiente se fueron a descansar.

El proceso de curación duró una semana al cabo de los cuales, Pedro se levantó de la cama y la convalecencia del mal duró otra semana, total más de quince días de enfermedad, pero Pedro se salvó de la muerte gracias a la uywacha y la infusión de malva, borrajas, puka sisa itana y otras más, acompañado de una copa de kerosene.

Esta milenaria costumbre de curar a los enfermos utilizando al cuy, es una costumbre heredada, a los  antiguos habitantes del Tahuantinsuyo, se denomina  uywacha y consiste en   pasar el cuy por el cuerpo del enfermo.  Es muy común en  muchos pueblos de nuestra sierra.

 Los especialistas en pasar el cuy por el cuerpo,  afirman  que el animal, al entrar en contacto con el cuerpo humano, absorbe las enfermedades de la persona trasmitiéndose a los órganos internos del animal, como si fuera una especie de ósmosis terapéutica, lo que permite al curandero determinar el tipo de enfermedad, localizar el mal y realizar la respectiva sanación, mediante sus rezos,  hierbas medicinales y el respectivo pago a la pacha mama.

Escribe: Hernán Canales Acevedo

Imagen: Google