martes, 19 de julio de 2011

SABIDURIA ANCESTRAL EN PAMPAS TAYACAJA




Ante el innegable hecho de que el ser humano a paso acelerado viene destruyendo la naturaleza, aun cuando paradójicamente vivimos en tiempos de la “sociedad del conocimiento” donde por primera vez la humanidad dispone de una masa crítica de ciencias y técnicas que le permiten moldear casi la generalidad de aspectos que ocurren en el planeta, la destrucción de la naturaleza a la luz de los embates que confronta, por causas no naturales, sino mas bien por propia mano del hombre, debido principalmente al mal uso de los recursos naturales, al parecer se torna inevitable y por tanto preocupante y hasta catastrófico.

Sombrío panorama que en diversas latitudes del mundo ha despertado interés por detener o mitigar esta vorágine autodestructiva, generando corrientes de opinión desde diferentes ópticas y posiciones económicas, políticas y socio-culturales, poniendo en entredicho el imperante sistema económico que privilegia el libre mercado y las implicancias de la muy publicitada globalización, cuyos resultados al cabo de décadas de vigencia para países como los nuestros, solo han servido para profundizar la brecha de la pobreza y asimetrías económicas conocidas, al tiempo de generar graves desequilibrios ecológicos por la voracidad en la extracción y aprovechamiento de recursos naturales.

Precisamente los cuestionamientos al sistema económico que entre otros aspectos dispensa el irracional uso de recursos naturales, han dado origen a foros técnico-científicos, se ha instituido inclusive el “DIA DEL MEDIO AMBIENTE” todo orientado a salvar el planeta, para cuyo cometido surgieron colectivos de connotados ecologistas-conservacionistas que después de décadas de trabajo y frente a los inoperantes modelos y mandatos occidentales manifestados en el desprecio por la conservación del medio ambiente y las tradiciones históricas; los más caracterizados científicos y estudiosos mundiales, llegaron a sostener que LA SABIDURIA INDIGENA ES LA SALVACION DE LA HUMANIDAD, basados en conceptos como glocalizacion y reterritorializacion, pero principalmente sustentados en el hecho de que el conocimiento andino con fines practico-científicos se remonta a hace más de diez mil años, en el que el hombre precolombino tuvo dominio ecológico sobre su hábitat y que en contraposición la gestión del conocimiento como teoría tiene un desarrollo reciente.

Conocimientos ancestrales de admirable sabiduría respecto de la protección y conservación de la naturaleza, por parte del poblador andino, lamentablemente ignorado, grotescamente minimizado y hasta casi desaparecido, pero que felizmente en nuestros días luego de largos periodos de estudio, investigación, sistematización y fidedigna comprobación viene siendo considerada y revalorada en su verdadera dimensión. Es decir, que los conocimientos ancestrales en los escenarios del cambio climático global, ocasionado por causas no naturales y que origina desequilibrios en el clima, manifestados en torrencialidades, sequias y demás secuelas perversas sobre el ecosistema; y donde todavía persisten incertidumbres en relación a los efectos específicos de la alteración climatológica, en razón de la controversia científica respecto de los pronósticos sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y entre los mecanismos empleados para predecir el clima en el futuro, la sabiduría andina surge plena y vigente como una alternativa para la salvación de la humanidad, como resultado de que científicos calificados interiorizados con la gravedad del problema , han centrado su visión hacia la ancestral sabiduría de la cultura andina. Siendo ciertamente ello, que nos conduce a nuestra razón telúrica a PAMPAS TAYACAJA, ahí donde los herederos de los valientes Chankas como parte integrante de dicha civilización y de aquel magistral saber, fueron actores de las prácticas ecologistas, usos y costumbres de la época, legando tales conocimientos a la posteridad, como así lo podemos comprobar en la actualidad.

En efecto, dentro de los cardinales de la península de Tayacaja existen más de 140 Comunidades Campesinas, cuyos pobladores en su quehacer cotidiano replican conocimientos ancestrales sobre el dominio de la naturaleza, relacionando dicho conocimiento con la actividad productiva para satisfacer necesidades elementales como alimentación, vestimenta, salud y vivienda. De otro modo, no se entiende como en una geografía tan difícil donde se asentaron, supieron sacar ventaja admirable de su ambiente hasta lograr sobre el mismo un verdadero dominio, estableciendo una estrecha interdependencia y utilidad práctica con factores clima, suelos, flora y fauna con una racionalidad científica del que irónicamente muchos dudaron en reconocer, no obstante los portentos de la diversidad productiva que nos legaron, solo indicar que en los andes tayacajinos, se concentran la mayor densidad de especies por superficie (km2), visiblemente mayor que en otras zonas del mundo de igual orografía y altitud, lo que se explica que solo puede ser resultado de la adaptación de especies y variedades a climas inhóspitos para desarrollar la actividad agrícola como es la puna. La existencia casi generalizada de camélidos sudamericanos y cultivos de tuberosas como avena, mashua, oca, olluco en toda el vértice alto-andino, más de cuatro centenares de especies de papas nativas en Acostambo, Ñahuinpuquio representando el cultivo índice de las comunidades de la jurisdicción entre las que destaca Pazos, la calidad de maíz amiláceo y derivados exóticos como el maíz “chulpi” en ámbito de distritos como Quishuar, San Marcos de Rocchac, Salcabamba, Salcahuasi, Colcabamba, Huaribamba y los bajíos de Pampas; en tanto que en Tintay Punco, Surcubamba y Huachocolpa son característicos a parte de los mencionados cultivares la variedad de granos y menestras el frijol panamito, poroto, entre otras, cuya domesticación data de tiempos inmemoriales, la artesanía de los comuneros de Pichos en Huaribamba. Mientras que en los valles de Acraquia, Ahuaycha, Pampas y Daniel Hernández, son notorios los sistemas de producción y crianzas con métodos introducidos por el conocimiento del hombre precolombino que aun en la actualidad nos revelan que frente a los desafíos de la naturaleza y los imponderables que se les presentaban, no solo experimentaban para conocer plenamente las contingencias, sino para modificarla en función de la priorización de las necesidades, combinando sabiamente la sostenibilidad practica-científica de la producción con los aspectos mágico-religiosos solicitando a las deidades andinas en un acto de aproximación a la bendición divina y de la naturaleza.

Finalmente apelo a la dispensa de los comprovincianos, porque sin duda debo haber omitido características saltantes de algún distrito, toda vez que nuestra provincia es amplia y muy fecunda que una simple nota no permite abordarla en su plenitud y porque en esta ocasión lo que pretendemos es resaltar la persistencia de la sabiduría andina al interior de las comunidades tayacajinas y, sobre todo considerar la etapa de dominio precolombino para internalizar en las conciencias y continuar con su potencialidad, ampliando el empleo del escenario andino como mecanismo concreto orientado hacia la solución de los problemas del medio ambiente y la calidad de vida. Máxime cuando como llevamos dicho, la corriente científica mundial de estos tiempos sostiene que “LA SABIDURIA INDIGENA ES LA SALVACION DE LA HUMANIDAD”.

ING. MAGNO GUTIERREZ ENRIQUEZ
Colaborador de SAPOSAQTA
Correo : gutierrezmagno@yahoo.es