jueves, 2 de diciembre de 2010

LOS WAMANIS Y APUS EN TAYACAJA



Los santuarios de los Andes Centrales


En la sierra central del Perú, con la denominación de wakas o santuarios andinos, identificamos al panteón de deidades y los espacios de culto que siguen vigentes hasta nuestros días. Se identifica como waka al mundo sagrado que incluye al panteón, al espacio de culto y a los rituales que se realizan durante las festividades del ciclo de la naturaleza, de la producción, del hombre y de las devociones religiosas. El panteón y estos espacios pueden ser públicos y secretos, macro y micro regionales, masivos, familiares y personales y, en todos los casos, las relaciones que se establecen con los hombres son ocasiones para conservar o restaurar las armonías. Los rituales son expresiones de reciprocidad entre el hombre y la naturaleza encantada y sacralizada (Cox 1972) y no de "adoración" como es calificado desde las percepciones judeocristianas. Las representaciones simbólicas del mundo sagrado andino, por lo general, involucran elementos de la naturaleza, al mismo hombre y también incorporan –de manera recreada- al santoral católico. Estos elementos "tienen vida y son personas".


Las wakas actúan como ordenadores macro y micro espaciales. El ámbito macro espacial tiene un territorio que corresponde al de una etnia o al de un espacio interétnico, mientras que los ordenadores micro espaciales se restringen a un ámbito concreto de carácter local (pueblo, comunidad, barrio, anexo) o familiar (ayllu).


La Mamapacha o Pachamama es el concepto más importante de la religiosidad andina. Representa al mundo profano y sagrado y por esta razón es un escenario sagrado consuetudinario. La Mamapacha es un ser femenino y cumple las funciones maternales porque cuida a sus hijos, que son los hombres, y a todos los seres vivos que moran en ella. Por esta razón se le identifica como a la madre, el ser a quien se le debe respeto y cariño reciproco y el hombre le ofrece siempre el primer bocado de sus productos obtenidos a partir de los recursos que ella le brinda


El significado del término Mamapacha es amplio. Está compuesto por dos palabras del runasimi (quechua); mama = madre y pacha = universo, mundo, ropa, abrigo, enfermedad. Es entendida como un ser que mora en el mundo material. Tiene condición humana y, al igual que el hombre, sufre, padece y se alegra. La Pachamama es un ser femenino, que produce, que engendra. A ella se le invoca para antes de sembrar, cuando se salía de caza, y en algunas enfermedades. Se le identifica como mujer y como mujer y madre, paqarina, fuente de vida y dadora de vida, como la naturaleza en general, la tierra como cuerpo celeste y como suelo, como productora fecunda y como símbolo de fertilidad.


Los Apu Wamani son las deidades tutelares que armonizan la vida a nivel macro y microregional. Cada deidad simboliza normalmente a una etnia o poblado determinado. Por su parte Nicolás Matayoshi (1993) expresa que el Wamani es el “Señor de las Montañas” Espíritu benévolo que cuida a los animales silvestres y prodiga fertilidad a los animales domésticos. Es una deidad pastoril y al lado de la Pachamama, son las dos creencias de mayor arraigo y vigorosa persistencia en la ideología de los campesinos.


Loa Wamanis están tipificados en función de su altitud, majestuosidad, forma, sexo y cantidad de nieve que tienen en sus cumbres o picos. Por ejemplo los Wamanis Regionales, es decir los que actúan como medios de interrelación macroespaciales. Están vinculados con provincias étnicas y actúan como articuladores interétnicos. Se comunican entre ellos cuando sus “hijos” o runas salen de un territorio a otro y los protegen durante sus viajes. Por lo general tienen nieve perpetua.


El Azapara, es el principal Wamani de los tayacajas del noroeste de Huancavelica: significa lluvia de hielo y busca la armonía de los habitantes de esta provincia; para asegurarla, los hombres invocan a la reciprocidad. Según Godofredo Taipe (1988 y 19919), en reciprocidad por la protección que reciben de los Tayta Wamanis, los pueblos ofrendan los “pagos” o “pagapus”


Pariaqaqa es otro Wamani importante de la sierra central. En el valle del Mantaro se le invoca permanentemente y también es reconocido como armonizador de los pueblos de la sierra del departamento de Lima, principalmente Yauyos.


En Tayacaja se identifican a los Wamanis Yanapadre, Qollqiwichqana, Waytapallana y Wallalli. Otro Wamani regional del norte de Tayacaja es Huaytapallana que en la visión de los wankas es la morada del Wamani Wallallo.


Para Tayacaja Godofredo Taipe (1988, 19919), nos menciona a los Wamanis locales llamados Atakalas, Churiaqasa, Amañakay, Inkapunku, Wamanwillka, Qallwas y Wawchay que tutelan a los pueblos de Salcahuasi, Salcabamba y Colcabamba y también menciona al Wamani Yanapadre en Pampas


Taipe, asimismo, nos hace referencia que en Colcabamba, Tayacaja, existen dos Wamanis hembras; Wawchay y Qallwas, que son pastoras y hacendosas. Ambas son asediadas por el Wamani Wamanwillka que es considerado como el más revoltoso de los Wamanis.


En Tayacaja, Taipe (1991) señala que el Wamani Wamanwillka “es ganadero y muy revoltoso”. Enamora a Wawchaw y Qallwas, mientras que Inka Pinko es guerrero y minero, el más poderoso. Existe un mito que narra como Inka Pinko, con su honda, voló el pico de Wamanwillka, “por eso es sin pico”. Qollqewichqana está relacionado con las curaciones, es médico, y los pongos lo invocan con el libro de San Cipriano.


Fuente: Los Santuarios en los Andes Centrales

Autor: Juan José García Miranda

Edición: Extractos de este Libro realizados por Saposaqta