jueves, 11 de febrero de 2010

LOS WAMANIS

Ritos ganaderos andinos” es un trabajo de investigación en comunidades campesinas de Tayacaja, donde se trata de dos formas particulares de ideología: magia y religión. El autor de este estudio es el antropólogo Néstor Godofredo Taipe Campos, nacido en Colcabamba en 1958.


SAPOSAQTA, pone a consideración de los lectores un extracto de este libro relacionado con los Wamanis o dioses tutelares de los cerros.


LOS WAMANIS

Todos los elementos naturales poco corrientes están habitados por espíritus buenos o malos. Revisten importancia en nuestros estudios los espíritus asociados a lugares, tales como las montañas, lagunas y piedras, que pueden hacer mucho bien o mucho daño a las gentes (Herskovits, 1984).


En el sur de Mexico diversos grupos étnicos rinden culto al corazón del monte. Es considerado como el dueño de todo que sale de la tierra: vegetación, animales, cuevas, agua. Es el que controla los recursos naturales; se encarga de mantener el equilibrio ecológico, castiga a quien trata de romperlos (cazadores, pescadores o quienes hacen talas exageradas). A veces adopta formas de deidad femenina, haciendo crecer plantas y a los demás seres vivientes (Angiano 1982).


Remitiéndonos a la religión aborigen peruana, como algo propio de origen remotísimo, quizás desde la aparición humana de los andes, todavía supervive hasta hoy, a pesar de los esfuerzos de las culturas dominantes y “extranjeras” por extirparlos o suplantarlos (Palomino 1974). El Wamani, es pues, el dios principal aborigen; en nuestra región son los cerros más altos que infunden respeto, temor, y actitud sagrada.


En el Pensamiento Mágico-religioso en el Perú Contemporáneo, Silva Santisteban (1981) expone que de ordinario pensamos que el indígena rinde culto a los cerros. En realidad el culto no va dirigido al lugar sino al espíritu que lo habita, que lo consagra como hierofanta. Refiriéndose al Cuzco nos dice que los Apus son los dioses tutelares de la comunidad y que se encuentran jerarquizados en relación a su altura y majestuosidad, por tanto hay Apus locales y regionales. La protección de los primeros es más próximo y directo. Los Auquis son también espíritus, pero de las montañas bajas y son de menos poder.


En la sierra central son los Wamanis los dioses tutelares y protectores tanto de la comunidad como del ganado. En Cerro de Pasco, Jirca es la divinidad mayor y adopta el nombre de tayta wamani cuando es causante o ahuyentador de enfermedades o “males” entre los hombres. Abuelo es una divinidad representativa del Jirca o Wamani y es el directo receptor de la ofrendas. Adopta la denominación de Auquillo cuando el Jirca representa a los antepasados y se presenta como un anciano harapiento o como mendigo; tiene mas relación con los hombres (Gonzáles y Rivera 1983). En las áreas de nuestros estudios, además de Wamani le llaman “tayta urqo”.


Teresa Valiente ha efectuado una encuesta de cómo visualizan a los Wamanis los niños de Huancavelica. Los mismos que dibujaron un cerro o una cadena de montañas en las cimas y laderas hay figuras humanas con los brazos levantados o caídos, y con imágenes siempre de edad indefinida (Silva Santisteban 1981)


Jean Isbell (1974) en “Parentesco y Reciprocidad” señala que el Wamani se transforma en cóndor y siempre está asociado con cruces y capillas.


Los diversos estudios etnológicos sobre el Wamani, nos permiten establecer que, para muchos, es el cerro físico; pero en la mayoría de los casos se acepta, que es un espíritu que habita los cerros, visible algunas veces.


El Wamani es padre, señor, rico y poderoso; es protector de gente y ganado (Szemiñski y Ansión, 1982). Es dueño de todo. Hace producir a las chacras (Ansión 1987); hace crecer las flores en sus laderas (Fuenzalida, Op.Cit.) le pertenecen las hierbas de las punas y los claveles.


Las lagunas son su sangre y los ríos son sus venas (Vergara y otros 1985), las cuevas son sus puertas (también hace las veces de puertas los puquiales). Las fuentes de agua son sus ojos: por allí recupera el Wamani sus animales, después de muertos (Ansión 1987).

Cuando se ve agredido (por el ingeniero de carretera), para evitar que le hieran el corazón, puede trasladar sus riquezas. Se defiende destruyendo los caminos, cubriéndose de espinos, de vidrios y derrumbándose. Puede tender puentes para el traslado de sus riquezas. (Ansión,Op.Cit.)


Si no lo respetan, saludan y agradecen, puede enviar nieves heladas, hacer extraviar a los animales o enviar al ladrón. Esto ocurre cuando hay ruptura de reciprocidad entre el hombre y la divinidad, ocasionado por el olvido de las ofrendas (Szemiñski y Ansión 1982).


Se solidarizan para premiar al pobre y castigar al rico (Ansión 1987). Puede castigar a los condenados que rompen las reglas de reciprocidad matando y robando al compañero de viaje.


Fuente: Ritos Ganaderos Andinos

Autor: Nestor Godofredo Taipe Campos.

Editorial Horizonte 1991.

Extracto editado por Saposaqta.