viernes, 7 de diciembre de 2007

DANZA DE LAS TIJERAS


El Danzaq o danzante de tijeras o el que hace la danza Gala (llamado así en el norte de Ayacucho) se encuentra en los departamentos de Huancavelica, Ayacucho y Apurimac, aunque se habla de los danzantes de la zona vecina del departamento de Arequipa, es decir pertenece únicamente a la región en que se cultiva el quechua chanca. Danza individual que se acompaña con arpa y violín. Es de competencia y compromete también a los músicos. Es gimnásica, porque sus variados pasos y figuras exigen cualidades físicas extraordinarias. Es acrobática ya que el danzante debe hacer cosas inigualadas, como subirse a la cúspide de una torre, con el auxilio de un lazo y alrededor de una cruz seguir bailando. Es fakirismo, porque es frecuente que camine sobre el filo de cuchillos o vidrios rotos, que se traspase con ganchos o agujas los labios, los lóbulos de las orejas el tabique nasal para levantar un arpa u otra cosa, o poder tirar hacia atrás, por sobre la cabeza, barretas de acero de distintos tamaños sosteniéndolas con los dientes, o atravesarse las mejillas de lado a lado con una aguja de arriero en que se ha ensartado una cuerda y después bailar, de un extremo a otro, mientras la cuerda corre por entre las mejillas. Son comunes sus juegos de magia. Pero no obstante, antes que nada un bailarín, un artista. S e dice por eso que él tiene pacto con seres sobrenaturales. Se prepara desde la niñez en absoluta entrega de su arte. Sin duda que su vigencia se relaciona con los conceptos religiosos indígenas antiguos. Por eso él baila el Wallpa Waqay (canto de la ave sagrada) cuando amanece y baila la agonía representando la muerte del día y la llegada de la noche en que al transformarse su espíritu va al infinito, expresando en su alegoría plástica, un drama de contenido cósmico y no es raro que el danzante caiga en trance. El vestido de alguna de las melodías de la danza revelan una fuerte influencia hispánica pero en su conjunto ésta es absolutamente indígena. Debe su nombre a las dos láminas de acero que sigue el ritmo de la música como si fueran castañuelas, las mismas que por el aro que llevan al extremo semejan tijeras, pero no están articuladas, son simplemente dos láminas metálicas vibrantes. La mano izquierda lleva un pañuelo.

ANTONIO MUÑOZ MONGE
Del Libro “Folklore Peruano: Danza y Canto”
Editado por la Universidad Inca Garcilaso de la Vega