miércoles, 22 de julio de 2015

INSTRUMENTOS DEL SANTIAGO TAYACAJINO



La tradicional Fiesta del Santiago del mes de Julio, celebrada en la provincia de Tayacaja, es la fecha de la marcación del ganado mediante cintas de colores colocadas en las orejas de los animales. Mientras los concurrentes bailan al son de cornetas de cacho o aluminio llamados waqra pucus, los invitados disfrutan bebiendo el warapo de la caña traída de pequeños fundos lejanos, o los diferentes preparados de la caña, como el “upito” hecho a base de kiwicha, brebaje muy temido por conocedores.

También en este valle todavía, por suerte, la fiesta es acompañada por un instrumento muy peculiar llamado longor o lluncur como se le conoce en el oriente tayacajino.

Justamente queremos mostrar en esta pequeña nota, los diferentes instrumentos usados en esta Fiesta del Ganado y los pastores, como decía el estudioso tayacajino Sergio Quijada Jara,

EL LONGOR O LLUNGUR

El Longor o lluncur es un instrumento de viento, confeccionado con una caña especial que crece solo en lugares determinados de la provincia. Para tocarlo se necesita bastante destreza, energía y fuerza. Su sonido, al escucharlo muy cerca o a lo lejos, trae a la memoria vivencias y recuerdos inolvidables

El Longor es el viento del Santiago. Su intérprete es el campesino de los distritos ubicados en el nor oriente de la provincia de Tayacaja: Salcabamba, Surcubamba, Huachocolpa y Tintaypuncu,

Dicho instrumento se obtiene de un carrizo llamado MAMAC. En la época prehispánica de este grueso carrizo también se fabricaban armas para la lucha cuerpo a cuerpo. Por ser un instrumento típicamente nativo, el longor fue prohibido durante la extirpación de idolatrías, porque era utilizado en fiestas paganas.

Felizmente los pobladores de estas zonas, han logrado conservarlo. Y dominan el instrumento por tradición. La música es creada por el pueblo y enriquecida por la vida diaria del campo. Esta fiesta de homenaje al ganado tiene una antigüedad de siglos.

LA TINYA

Sin el pequeño tambor llamado “tinya” no hay Santiago. Puede haber trago, coca, orquesta, ganado, abundancia, pero si no hay Tinya no hay Santiago.

Este Tambor tan humilde, hecho con cuero de gato o carnero, es un instrumento poderoso cuando se trata de hacer Santiago. Basta aguzar el oído para saber donde hay Santiago.

En ningún momento cesa la Tinya.  Dura hasta el fin de las octavas y las octavillas. Así ha conseguido un lugar de honor en la fiesta campesina más importante del ganado.

La Tinya incita además al canto, el quechua, la risa, y el amor  Las letras parecen de carnaval al que no conoce Santiago. La mayoría de las canciones son de autor anónimo.

Las que cantan son solo mujeres de voces agudas. Pero después de un momento se abre un nuevo horizonte de música, con la Tinya como si fuera un dulce corazón que pone el ritmo al Santiago.

Otro instrumento que todavía conserva vigencia es el “Waqrapucu”, instrumento construido con cuernos o cachos de ganado vacuno. El instrumento es circular de dos o tres vueltas, y los “tocadores” son expertos en arrancarle melodías agudas y graves acompañando a la cantoras que entonan canciones  de agradecimiento a la Pachamama por su protección al ganado.

Todo este gran acontecimiento festivo se puede gozar todavía en Tayacaja, aunque la penetración del Santiago huanca ha sido fuerte. Un Santiago que rompe todo lo hermoso de esta fiesta,  sin respetar lo tradicional. Incluso, el uso de orquestas con saxos y clarinetes desdicen a esta fiesta costumbrista. Esa penetración del Santiago huanca donde las mujeres emiten gritos y frases burlonas hacen que esta manifestación huanca sea peligrosa por tergiversar lo auténtico y hermoso del Santiago tayacajino.

Manuel Suárez Flores