miércoles, 9 de julio de 2014

LLEGADA DE LA LITERATURA A HUANCAVELICA





Oficialmente la escritura hace su ingreso al Perú con el episodio de Cajamarca, el 16 de noviembre de 1532. Su ingreso, violento desde el principio disgregó conflictivamente a dos mundos enteramente diferentes; y arrinconó a los pueblos sometidos a desarrollar solamente su tradición oral.

El mestizaje biológico no produjo necesariamente el mestizaje cultural. Este, generado por el contacto conflictivo entre las culturas nativas y las culturas invasoras, fue el resultado de una relación generalmente asimétrica entre el pueblo conquistador y los pueblos conquistados. El contacto entre estos dos pueblos, desde el inicio permitió la conformación de formas culturales nuevas; la aculturación refleja al sistema hegemónico impositivo: la transculturización, mestizaje o sincretismo, resulta de la simbiosis de dos pueblos;  y la resistencia cultural, devino de la cerrada defensa de lo propio.

La Colonia en términos generales, tuvo una escritura colonizada y colonizadora. Las primeras apropiaciones indígenas de la escritura, hechas por los sectores aristocráticos, tal el caso de cronistas como Huamán Poma de Ayala o Santa Cruz Pachakuti, nos muestran el carácter eminentemente anticolonialista. Los grandes sectores de indígenas, sin ningún acceso a la escritura, tuvieron las peores condiciones para seguir creando y recreando sus "takis". Sin embargo se sabe que la cultura nativa de origen precolombino se siguió recreando de manera oculta y sincrética, en contextos especiales: siembras y cosechas, marca del ganado, matrimonio, funerales etc.

El acceso de los sectores indígenas a la escritura no fue posible hasta muy entrada la República. No es sino hasta 1950, en que se hace más notoria la presencia de la escuela. Esta permitió el acceso a la escritura y aceleró la adopción de la cultura dominante. En algunos casos, esta adopción, fue saludable, pues creó espacios de expropiación cultural; en otros, se crearon espacios intermedios a ambas tradiciones; pero la mayoría de los casos conllevó a la aculturación.

Sin duda uno de los principales problemas para los estudios históricos de la literatura huancavelicana es el documentario. Estos libros, revistas, boletines, periódicos y otros tipos de publicaciones, se encuentran perdidos, dispersos y muchos de ellos sin datos precisos; lugar, fecha y editorial.

No debemos de recordar la amenaza de la extinción debida a una brutal situación de diglosia (utilización de dos idiomas) y el avance del capitalismo. En ese sentido debemos resaltar el extraordinario trabajo de recopilación de algunos estudiosos, pues sin ello hubiéramos perdido parte de nuestro patrimonio cultural "literario".

Sergio Quijada Jara, (nacido en Acostambo - Tayacaja), autor de "Canciones del Ganado y Pastores" (Publicado en 1958), y "Estampas Huancavelicanas" (Publicada en 1944), Es para Huancavelica, el insuperable pionero de la cultura quechua huancavelicana. Felizmente este tipo de trabajo ya tiene émulos que continúan la tarea de rescatar, conservar, promover y difundir esta discursividad. Podría decirse que Sergio Quijada jara, un mestizo emergente, fue con propiedad un indigenista que maduró en Lima. Su contexto e inter texto, convirtieron su indigenismo en "Folklore". Con su "Estampas Huancavelicanas", texto ganador de los Juegos Florales  de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1940) y publicado en 1944, marcó un hito dentro de la investigación antropológica de Huancavelica. A él se debe la recopilación de los más hermosos cantos quechuas de Huancavelica, y la descripción de fiestas y costumbres más tradicionales.

La escritura, creó una frontera entre la oralidad quechua y la escritura hispana. Sin embargo, con la apropiación de la escritura algunos escritores bilingües han logrado romper esta línea divisoria  y han llevado el quechua a otro plano discursivo: la literatura quechua escrita. A pesar del secular contacto entre la cultura hispana y quechua, la aparición de una literatura quechua escrita en Huancavelica es reciente. Destacan:  José Oregón Morales (1971), Dida Aguirre (1977), Juan Rojas (1982), Edilberto Soto (1987), Sirpi Sonqo (1987), Francisco Quinto (1991), y Humberto Lizama (1992). Al respecto, los trabajos de los  tayacajinos José Oregón Morales y Dida Aguirre  reconocidos por la crítica especializada, son ejemplos de una madurez literaria; los otros casos, a pesar de su potencial fuerza, son todavía experimentos lingüísticos-poéticos.

La literatura social de los hermanos Bolaños (Julian Petrovick y Serafin Delmar) iniciada en 1926, obedece a un contexto cosmopolita de la capital, y también a la fuerte influencia político partidaria del APRA.

Llama la atención la singularidad literaria e intelectual de la provincia de Tayacaja. Las otras provincias tienen una pálida o nula presencia intelectual dentro del departamento. El caso de Tayacaja es muy particular; por la cercanía a Huancayo y mediante ésta con Lima, la relación entre estos pueblos se hizo más intensa. La capital de Huancavelica no solo era más alejada, sino también - sobre todo - atrasada con relación a Huancayo.

Si bien las provincias de Castrovirreyna y Acobamba casi no tienen que mostrar en cuanto a literatura, las provincias de Angaraes y Huaytará no tienen nada. Ojalá solo sea un asunto de no contar con la bibliografía. Nada tenemos que referir sobre estas dos últimas provincias, por el momento, pero en los dos primeros casos (Castrovirreyna y Acobamba), por los pocos representantes (dos o tres escritores por zona) solo se inquietan tradiciones literarias.

Pampas, poseedora de la primera imprenta en 1924, vivió una vida intelectual desde 1900, con la publicación de "El Bohemio" tanto así que se consolidó una fuerte tradición literaria desde la década del ´20. En 1926, desde Lima, los hermanos Bolaños (Julian Petrovick y Serafín Delmar) iniciaron una trayectoria literaria muy rica. Después vendrían otros importantes escritores: Sergio Quijada Jara, Carmela Morales, Carlos Zúñiga Segura, Antonio Muñoz Monge, José Oregón Morales, Dida Aguirre, Carmela Abad Mendieta, Zeín Zorrilla, Miguel Martínez. Ellos dan testimonio de la notable vida intelectual y literaria de la provincia de Tayacaja.

Las otras provincias no han logrado crear una tradición literaria propia. Sin embargo, como dueñas de una pujante tradición oral, piedra de toque de sus literaturas, deben enfrentar el reto de fundarse una literatura propia. Lo que venga, debe venir desde lo suyo; lo occidental debe servir solo para darle una forma más, no para sustituirla.

La capital de Huancavelica tampoco estuvo a la altura de su condición de capital departamental. Hasta 1970, con una población mayormente india y mestiza pobres, y una exigua, pusilánime, racista, conservadora y anacrónica clase pudiente (hacendados, comerciantes ricos y autoridades) vivía el más completo aislamiento y atraso. Ni los pudientes ni la clase de mestizos emergentes pudieron hacer que la capital de Huancavelica viviera acorde a los tiempos; menos se hizo por crear una intelectualidad capaz de reflexionar y transformar el departamento.

Sin duda, el departamento de Huancavelica ya puede arrogarse de tener una literatura propia; sin embargo, aún falta darle nuevos horizontes a estas opciones literarias. Eso es trabajo de las generaciones actuales y futuras. Estamos convencidos de que el brillo vendrá de las propuestas que se construyan desde la mezcla o desde cada una de estas vertientes.

Fuente: Literatura de Huancavelica (extractos)
Autor: Isaac Huamán Manrique
Pachakuti editores.- 2da. Edición 2012