martes, 11 de agosto de 2009

ZEIN ZORRILLA


ZEIN ZORRILLA Y SU “CARRETERA AL PURGATORIO”

La literatura de Tayacaja florece nítidamente en la palabra viva que los escritores plasman en sus obras de valía. Escritores de antigua data y los novísimos contribuyen en este proceso que urge una valoración precisa.

El novelista Zein Zorrilla, nació en las mágicas tierras de Tayacaja en setiembre de 1951. A lo largo de su notable itinerario ha publicado el libro de cuentos ¡Oh Generación (1988), las novelas Dos más por Charly (1966), y Las mellizas de Huaguil (1999), y los ensayos Un miraflorino en París. Ribeyro: la tortuosa búsqueda del Craft (1988) y Vargas Llosa y su demonio mayor: la sombra del padre (2000).

Desde su primer libro Zein Zorrilla asume una visión integral de la experiencia humana. Sus relatos se develan como lluvia a cántaros, suspiros al cielo raso, sombras rumbo a la oficina, mujeres maduras caminando displicentes, vagas, levemente fatigadas y con las dulces voces del saxofón y los clarinetes desmadejando las danzas.

Cierto, Zein es un “bordador” andino que eterniza la imagen de la mujer que “llora lágrimas de plata” que “escudriña la remota maraña de la cordillera, divisa los muros de piedra que cercan los abandonados campos de cultivo”. Es decir, asume la vida en todas sus dimensiones, llegando a la plenitud, al alto ámbito de la existencia situándonos con el impacto del paisaje cotidiano frente a la palabra confluida de mundo, cimentada a través de las historias orales escuchadas de niño, pues Zein escribe no de las cosas sino de la esencia misma de las cosas conforme plantea Johannes Pfeiffer.

José Antonio Contreras presidente del Instituto Cultural Iberoamericano “Mario Vargas Llosa” afirma que el libro premiado “se constituye en la novela clave de la búsqueda de centro en la sociedad contemporánea, de los padres siempre ausentes, de los caminos siempre bloqueados” planteando asimismo que “gran parte de los conflictos sociales que sacuden el Ande se originan en el hecho que sus hombres albergan dentro de si a un Ciro Sotomayor, hijo de hacendados, así como a un trío de cholos Ingahuasi que sienten llegado el momento de tomar en sus manos el destino de las naciones de esta parte del planeta”.

El sólido edificio de sus obras se apuntalan a partir de un florecimiento interior, a esa íntima razón de ser “instrumento de análisis, para penetrar la oscura vida de sus personajes, para hendir la pesada bruma de su entorno, en pos de las breves luces de su existencia, en busca del espesor que les da sentido” como acertadamente señala el recordado crítico Luis Fernando Vidal. En efecto, desde los estadíos de la remembranza Zein Zorrrilla recoge el impacto del paisaje cotidiano seguro de ser “viento del pueblo, nacido para pasar soplando a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas” como lo plantea el poeta Miguel Hernández.

Por todo ello, Zein, “El sábado gozaremos de Izcuchaca” y la semana siguiente, “de las fiestas de la Purísima” en Pampas. Buscaremos a Mariposa Barbarán y desensillando el caballo brindaremos dos mas por Zein en recuerdo de su Anco querido, de su primera distinción en 1982 como finalista en el concurso de “Caretas”, y la Tercera Bienal de Cuento Premio Copé en 1983 y el de 1985. Ahí estarán presentes (seguro que estará) el maestro Manuel J. Baquerizo y su Ciudad Letrada y Nicolás Matayoshi con su Caballo de Fuego. Contemplaremos “los remolinos de polvo, escucharemos a los pájaros que atraviesen los cielos como enigmas de piedra lanzados al vacío”.

Artículo de Carlos Zúñiga Segura para SAPOSAQTA.
Imagen: Página web de Zein Zorilla.