jueves, 26 de noviembre de 2009

MISKIYAKU, RELATO SOBRE EL NAKAQ


MISKIYAKU

En una hermosa mañana de primavera, allá por los años de 1915, las dos hijas del mayordomo de Pilcos, Zenobia y Aurora Gálvez, pidieron permiso a sus padres para ir a coger nísperos de la hacienda Miskiyaku, paraje situado a unos cuantos kilómetros de distancia, hasta donde se trasladaron acompañadas de su fiel perro.

Mientras ellas se dedicaban a la tarea de coger los frutos, su mascota se dedicaba a escarbar curiosamente la chacra. Al poco rato se hizo presente un habitante del lugar quien, saludando muy cariñosamente a las dos jovencitas, las invitó cortésmente a tomar un refrigerio en su casa.

La hermanas muy asustadas por el encuentro se pusieron nerviosas y la mayor de ellas sobreponiéndose al temor natural que la invadía, agradeció serenamente su gentil invitación, manifestando sentirlo mucho porque esperaban a su padre que se hallaba muy cerca al lugar y que llegaría en cualquier momento a buscarlas.

El habitante del lugar luego de insistir se alejó del lugar, mientras ellas bajaron del árbol de nísperos donde se hallaban, intrigadas por los aullidos lastimeros de su mascota. Cuando descubrieron el motivo de los aullidos se llevaron una desagradable sorpresa, pues el perro había puesto al descubierto restos humanos.

Muy asustadas ellas, con el temor que las invadía, emprendieron veloz retirada hacia su domicilio donde contaron lo sucedido a sus padres.

Por aquellas épocas corría un rumor insistente de la desaparición de los pobladores en forma misteriosa, sin dejar rastro alguno. Los habitantes del lugar creían superticiosamente que se trataba del nakaq, personaje legendario cuyo propósito era degollar a los caminantes solitarios de aquellos parajes, para extraerles la grasa humana que servía para la fabricación de campanas.

El padre de las dos jovencitas se trasladó de inmediato al lugar indicado para comprobar la veracidad de lo narrado por sus hijas. Efectivamente, encontró los restos humanos puestas al descubierto por la mascota al borde de una chacra. Con las pruebas en la mano viajó inmediatamente a Colcabamba a poner la denuncia ante las autoridades respectivas sobre el macabro hallazgo.

Los sospechosos de los hechos, eran una pareja de esposos afincados en el lugar, cuyo marido trabajaba como hortelano de la hacienda Miskiyaku de propiedad de don Rodolfo Alarco.

Al recibir la visita de las autoridades mostraron su nerviosismo, divagando con sus explicaciones absurdas, al afirmar que los restos hallados habían sido enterrados seguramente por personas envidiosas de su prosperidad y reiterando su inocencia. Estas explicaciones motivaron a la policía para ser arrestados inmediatamente como posibles autores de crímenes cometidos.

La Policía ante las pruebas encontradas no creyeron en la inocencia de estos personajes, por las continuas contradicciones en los interrogatorios. Por las evidencias encontradas los detenidos fueron trasladados a la cárcel de Pampas para la continuación de los interrogatorios. Ellos fueron ubicados en celdas separadas e incomunicados.

A pesar de seguir manteniendo su inocencia, uno de los policías hizo caer en contradicciones mediante un hábil interrogatorio a la mujer:
Tu marido ya confesó todo, ha confesado que tú lo incitabas a matar a la gente.
¿Ese sinvergüenza ha dicho eso? ¡Que no me dé cólera! ¡él es el que hacía todo! Hasta me propuso un día para matar a mi madre para comérnosla, pero yo me opuse.
¡Cómo! ¿ustedes comen gente?
Si señor…….¡Qué rico es! ……. Especialmente la lengua y el talón, son las partes más deliciosas.

Ante esta confesión los policías quedaron espantados, no podían creer lo que habían escuchado. Los esposos caníbales confesaron todas sus fechorías.

Desde muchos años atrás se habían dedicado a victimar a seres humanos, en su mayoría a arrieros que viajaban de Huancayo a Huanta. Su casa se encontraba en un lugar muy estratégico. Los viajeros que acampaban solicitaban alojamiento a los dueños de casa quienes muy cortésmente les brindaban alimentos y una habitación para pasar la noche.

Cuando el viajero se encontraba en lo mejor de sus sueños eran cruelmente decapitados y los órganos internos eran enterrados en algún lugar de la chacra. Los bienes de los viajeros pasaban a propiedad de los criminales. A las acémilas esa misma noche las llevaban a muchos kilómetros de distancia donde las soltaban a libre albedrío.

De esta manera llegaron a descubrir el misterio de los viajeros que desaparecían por esos parajes y develar la creencia del enigmático nakaq.

Una vez esclarecido los hechos los criminales fueron juzgados y condenados a 20 años de prisión. La sentencia fue purgada en la cárcel de Huancavelica y cumplida el año 1938. Salieron en libertad y no se supo nunca más de ellos.

Autor: Hernán Canales Acevedo
Publicación: "Pampas de Leyenda"
Año: 2003

lunes, 16 de noviembre de 2009

COLCABAMBA



COLCABAMBA EN LA HISTORIA

Hace 126 años, el 22 de noviembre de 1883 el corazón de hombres, mujeres, jóvenes y niños de Colcabamba palpitaron en el mágico esplendor del patriotismo. Eran tiempos de guerra con Chile. Este sentimiento, se había puesto de manifiesto con anterioridad en el combate de Pucará escenificado el 16 de agosto de 1883. Aquí, la participación de valerosos colcabambinos junto a los naturales de Huayllabamba, Pampas y Pazos formando una montonera a órdenes del coronel Amis es notab le en el enfrentamiento a la hueste de Urriola, con procedimientos y armas nativas como son lanzas, hondas o boleadores.

Como se sabe, la División comandada por Urriola había dejado Huanta el 15 de agosto, pasando por Mayoc el 16 después de sufrir hostilidades por todo el camino. El 16 y 17 permaneció en Churcampa, para continuar la retirada hacia Paucarbamba el día 18. El 19 reemprendió la marcha hacia Huanchos, el 20 a Tocas soportando sorpresivos ataques en todo el trayecto. El 21 Urriola cerca de la localidad Pilcos se enfrenta a un gran número de patriotas comandados por un religioso cuyo nombre se llevó el viento.

Al respecto, un documento memoria de parte chilena señala: “En todo el trayecto tuvimos que sufrir tiros enemigos. La 5ª compañía (de Miraflores) que iba a vanguardia tuvo que desalojar un gran número de indios que estaba en la cumbre de un cerro muy alto y que probablemente tendrían galgas para la división… Un fraile andaba con ellos, con un crucifijo en la mano exhortándolos a la defensa… Ferrari (jefe de la vanguardia) le dio alcance y de un hachazo con su sable lo abrió en dos partes. El crucifijo se encuentra en poder de Barahona. Por último llegamos, a 4.p.m. a Colcabamba”.

Luis Alayaza Paz-Soldán afirma que “Esta detallada relación proveniente del enemigo, hace ver cuánto heroísmo desplegó la raza aborigen, y hasta dónde despreciaba la existencia cuando tratábase de defender el suelo patrio. Y hace conocer el episodio del cura mártir de Tocas, cuyo nombre no ha recogido la Patria.”

Como se señala en las primeras líneas el 22 Colcabamba es un templo de patriotismo, pues, en ningún instante se dio tregua al enemigo. Desde las cumbres que dominan el pueblo y los caminos. con lanzas, galgas, boleadoras y otras armas nativas acosaron al enemigo, haciéndolos correr hasta Punas a donde llegaron a las 8 de la noche llenos de pánico. Aquí habrían de descansar pues “la tropa estaba cansada y molesta por no haberse enfrentado a otro ejército y sin poder resistir mas la agotadora acción guerrillera de todos los días empezó a degradarse mortalmente”. De este punto pasarían luego a Pampas.

Es bueno recordar este 22 de noviembre y hurgar en las páginas de la historia la presencia de Colcabamba y otros pueblos de la gran nación Tayacaxa. Señalar por ejemplo que el 6 de setiembre de 1866 el naturalista Antonio Raimondi estuvo en Colcabamba para decirnos que: “El pueblo de Colcabamba se halla situado en una quebrada que baja al río grande de Mayoc. Su temperamento es delicioso, pues no se siente ni frío ni calor. El pueblo es pequeño. Sus casas forman una callejuela con acequias. Tiene una plaza de regular tamaño que está adornada en su centro por un hermoso y añejo cedro. La iglesia está muy desmantelada, principalmente en su interior. Colcabamba no carece de recursos; y sus habitantes fueran algo mas activos, podrían holgar en la abundancia pues esta población cuenta con hermosos terrenos cultivables y con bastante agua. Esta corre por dos acequias y solo se emplea para el regadío, porque tiene m al sabor por la cal y óxido de fierro en disolución que contiene, materias que va depositando y que origina una especie de tufo, semejante al de Huancavelica, que sirve como piedra de construcción”.

Carlos Zúñiga Segura

Foto de portada: colcabambaperu.blogspot.com

viernes, 6 de noviembre de 2009

TANTA WAWA


LOS MUERTOS, LOS VIVOS Y EL TANTA WAWA

El primero de noviembre de cada año, en todo el territorio peruano revive una costumbre ancestral: las ofrendas a los muertos. Las familias van a los cementerios a honrar a unos de sus integrantes fallecidos. Les llevan música, bebida y comida y pasan un día entero con su finadito tratándolo como si estuviera vivo. Comen, beben y bailan juntos. Es día de llevar alegría al fallecido.

Esta vieja costumbre nace en la época prehispánica y nos lo cuenta el cronista indígena Felipe Guamán Poma de Ayala en su crónica Nueva Crónica y Buen Gobierno. Él nos dice que cada el mes de Ayar Marcay Quilla (noviembre) lo dedicaban a los difuntos. Los cuerpos momificados eran extraídos de sus bóvedas (llamadas pucullo) para renovar sus vestuarios, darles de comer y beber, y luego de cantar y danzar junto a ellos, los ponían en andas y los sacaban en recorrido, de casa en casa, por las calles y plazas para luego retornarlos a sus pucullos, “dándoles sus comidas y bagilla al principal de plata y de oro y al pobre, de barro. Y le dan sus carneros y ropa y lo entierra con ellas y gasta en esta fiesta muy mucho”.

Esta costumbre sobrevivió a la hecatombe demográfica que trajo consigo la conquista española y sus enfermedades. Antes que Pizarro pise tierras incas, desde Panamá avanzaba una ola de peste negra: el sarampión, que los españoles trajeron desde España y contagiaron a los indígenas en Panamá. Desde allí esta enfermedad empezó su avance de muerte hacia el sur diezmando a miles de indígenas. El sarampión llegó por tierra antes que Pizarro por mar. Así, el inca Huayna Cápac fue contagiado y falleció por esta enfermedad. Muerto el inca lo momificaron y lo pasearon desde Tumpipampa en Ecuador hasta Cuzco, y en las festividades de Ayar Marcay Quilla continuaron haciéndolo. Durante todo ese trayecto el sarampión diezmó a la población que al acudir en masa a las procesiones del Inca se contagiaban masivamente. El indígena no tenía anticuerpos para esta nueva enfermedad y moría irremediablemente.

Pasado el tiempo, las festividades del mes de noviembre en honor a los “vivos y los muertos”, llamado también de “todos los santos” por la iglesia católica, continuaron vigentes y dicha costumbre hasta hoy subsiste en el pueblo peruano.

Dentro de esta tradicional costumbre se destaca el Tanta Wawa (Niño de Pan) que es una de las ofrendas más bellas y dulces que se le puede hacer al difunto, sobre todo si es un niño o una niña. El Tanta Wawa es un pan dulce y delicioso. Al pan o bizcocho le dan la forma de una muñeca o muñeco, incluso otra forma como la llama, y le agregan dulces como menudas grageas policromas, pasas, etc. Lo hacen en varios tamaños, incluso con caretas de yeso. Cuando un niño o niña muere, siendo la prenda más querida de una familia, el dolor es inmenso, muere el futuro, muere las esperanzas de la familia. Y, cuando llega el mes de noviembre los padres le llevan sus juguetes, su ropita, los potajes que más le gustaba y entre ellos el tanta wawa que es una delicia para el paladar. Así surge esta costumbre, aunque no se sabe cuando surgió en su versión actual. Pero el tantawawa se extendió más allá, porque ya no solo es una ofrenda al niño o niña fallecida, sino a todo familiar querido que falleció, incluso es consumido por toda la familia: niños, adultos y ancianos, y por supuesto, uno de los más ricos está reservado para el fallecido.

Esta costumbre se extiende en todo el Perú, pero es bastante arraigada en Ayacucho, Huancavelica, Junín, Arequipa, Apurimac, Cuzco y Cerro de Pasco. La creatividad popular deja ver en cada zona tantas formas, texturas y sabores elaborados con mucho primor y detalle en su ornamentación. Son verdaderas obras de arte para la vista y el sabor.

¿Quién no tiene un familiar querido ya fallecido? ¿Quién no recuerda los momentos más bellos que pasamos juntos? ¿Quién no tiene miedo a la muerte? El ser humano siempre ha convivido con la muerte y nunca dejó de honrar a sus muertos de muy distintas maneras. Pues, al hacerlo no es mas que la manifestación del respeto que se tiene a la muerte que tarde o temprano nos arrebata lo más valioso que tenemos: la vida. Para ello, tenemos reservado el mes de noviembre. Mes de los muertos, mes para honrarlos.

En otros lugares, al no poder ir al cementerio, las familias se reúnen en sus casas el primero de noviembre para hacer sus respectivas ofrendas. Es una ceremonia tan solemne y nostálgica que trasciende los tiempos y sentimientos.


Artículo de:
Guillermo Huyhua y Rosa Arroyo

viernes, 30 de octubre de 2009

DOS AÑOS DE SAPOSAQTA


En octubre del 2007, publicamos por primera vez un Blog exclusivamente para la provincia de Tayacaja, a la que nos unen lazos de sangre. En este espacio quisimos, desde un principio difundir el arte, la cultura, publicando –de esta forma- artículos de opinión, entrevistas, ensayos, reportajes, videos, fotografías, etc., sobre aspectos de la provincia. Por suerte, teníamos el material audiovisual suficiente, y lo más importante: teníamos los contactos que a lo largo del camino fueron la columna principal de este proyecto.

Agradecemos especialmente a nuestros colaboradores -en Lima y provincias- quienes a los largo de estos 2 años nos brindaron desinteresadamente el material de su autoría para su publicación. Nos referimos a: Carlos Zúñiga Segura, Hernán Canales Acevedo, Miguel Martínez Bernardo, Miguel Ángel Alarcón León, Juan Taboada, Aída Chumacero Rodríguez, Magno Gutiérrez, Antonio Muñoz Monge, entre otros.

Esperamos seguir esta tarea de difusión que nos hemos propuesto, pues nos consideramos un canal para el re-conocimiento de la provincia de Tayacaja, una de las más prolíficas en cuanto a producción cultural, ya sea en narrativa, poesía, pintura, entre otras expresiones de su cultura.

lunes, 26 de octubre de 2009

PERIODISMO EN TAYACAJA


El distrito de Salcabamba ostenta el privilegio de iniciar la historia del periodismo en Tayacaja, ocurrida en la primera década del siglo XX al aparecer 'El Bohemio', gracias a la vocación y entusiasmo de Carlos Ezequiel Monge Arana.

El año 1924 se inicia formalmente la actividad periodística y en ella cabe indudable mérito al presbítero Domingo A. Verástegui, quien procedente de Cerro de Pasco arriba a Pampas llevando consigo un equipo de imprenta y dar vida a 'La Voz del Centro' (Semanario político y noticioso) llamado también "Bisemanario Federalista" en cuyas páginas se plantea primigeniamente la descentralización del país.

Dos años después, Emiliano Acevedo adquiere esta imprenta y lo transfiere a Celso S. Abad Arana quien había sido representante ante la Asamblea Nacional que nos dio la Constitución de 1919. Abad lanza 'La Discusión' "Semanario político doctrinario" y/o "Semanario nacionalista, político, doctrinario" cuyos colaboradores más visibles fueron: Artemio Quijada, Ladislao Rivera, Carlos E. Monge, Raymundo Hurtado, Carlos Vera y Federico Hermoza, con el apoyo tipográfico de Ceferino Lezama. Este semanario circuló en Lima, México y Argentina hasta el año 1931.

En 1932 surge 'Fénix' "Diario de la tarde de cultura social integral" dirigido por Manuel Ángel Abad Arana; en Salcabamba circula el quincenario 'La Brújula' bajo la dirección de Raúl Monge A. y 'El Brujo' dirigido por Mateo Milicic, en tanto que en Surcubamba Samuel Tovar edita 'La Verdad'.

Otro diario de notable presencia es la idea 'Diario de la tarde', cultural, científico, informativo y absolutamente independiente" que anima con notable acierto Celso S. Abad.

'Siempre Adelante' es el bisemanario informativo cultural que en 1933 edita César Atala; luego ya en 1953 aparece 'La Unión' bajo la dirección de Horacio Monge con la colaboración de Gustavo Gamarra, Maximiliano A. Muñoz Monge, Elías Ortega, Eduardo y Cristóbal Munguía, Oscar Palomino Zorrilla y José Abad Idoña.

En la década de los noventas aparecen en Pampas, 'La Razón' y 'La Nueva Razón' dirigidas por Pelayo Lezama Rodríguez y Juana Abad Rodríguez; y, en la ciudad de Lima César A. Rodríguez Galindo dirige 'Antorcha Tayacajina' "Órgano Cultural independiente y regionalista" y luego 'Panorama Tayacajino' al "Servicio del pueblo".

Este es un breve caminar por las estancias periodísticas de nuestra querida provincia, pues, una visión integral demandaría muchas páginas; en todo caso, esperamos que los lectores se entusiasmen y continúen la tradición de las letras tayacajinas.

Escribe Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

martes, 20 de octubre de 2009

AL MAESTRO DANIEL HERNANDEZ


RECORDANDO EL FALLECIMIENTO DEL MAESTRO DANIEL HERNÁNDEZ

Este 23 de octubre se cumple 77 años del fallecimiento de Daniel Hernández, pintor nacido en las mágicas tierras de Tayacaja, fundador y director de la Escuela Nacional de Bellas Artes del Perú. En su itinerario vital, Hernández, brindó a las generaciones de todas las épocas, el testimonio permanente de su valía personal como artista y como docente desde el día de la inauguración de la Escuela celebrada el 15 de abril de 1919 a las cuatro de la tarde, hasta el día de su muerte ocurrida en la misma Escuela.

Los últimos años de su fecunda existencia transcurrieron marcados por enfermedades que lo aquejaron en demasía. Precisamente, a raíz de un foco neumónico que le atacó el pulmón derecho el tratamiento estuvo a cargo de su médico de cabecera doctor Parodi y demandó hasta seis juntas médicas. Hernández presintiendo el desenlace, solicitó la presencia de su amigo Manuel Vicente Villarán a quien le dictó su testamento en virtud del cual dejaba todo cuanto poseía a sus hermanos Ramón y César y a sus sobrinos el R.P. Manuel y Sor Clara María de Jesús. Ninguno de los familiares mencionados pudieron beneficiarse con el legado por impedírselo una norma del Código Civil de entonces, que, prescribía como beneficiarios sólo a la esposa y/o hijos, como heredero directos y Hernández no los tenía.

Sensiblemente a las 6.45 de la tarde del día 23 de octubre de 1932 se extinguió la vida del maestro, causando honda consternación en toda la colectividad, que apenas conocida la noticia desfilaron ante sus restos velados en la Sala de Honor de la Escuela. El artista chino Augusto Kuang Vang se encargó de adornar el catafalco con un hermoso paño de seda y un pebetero que exhalaba aromas. La mortaja consistió en una tunica y sandalias. Luego de la misa de cuerpo presente oficiada por su sobrino a los acordes de la Marcha Fúnebre de Chopin y la participación del coro de la Basílica Metropolitana dirigido por el R.P. Pablo Chávez Aguilar los restos del maestro fueron trasladados en hombres hasta la Plazuela Santa Clara y luego al cementerio de Maravillas. En las exequias hicieron uso de la palabra Guillermo Salinas, Carlos Barreda Laos, Jorge Muelle y Carlota Carvallo. En representación del presidente de la República asistió su edecán capitán Eulogio Peña.

En Tayacaja una institución deportiva, un distrito y un colegio de Educación Secundaria llevan su nombre en admiración a sus brillantes cualidades artísticas y haber nacido en la aldea Urpay (Salcahuasi) en Salcabamba, Tayacaja el 1 de agosto de 1856. Es de extrañar sin embargo, que a pesar de las promociones estudiantiles desde 1945 hasta la fecha no exista una Asociación de ex-alumnos hernandinos que coadyuve con el plantel donde recibieron la formación fundamental para asumir la cotidiana aventura de vivir.

Nota: Alguna vez sugerimos modestamente que el colegio adopte por lema las palabras pronunciadas por Hernández el día 15 de abril de 1919 en la inauguración de la ENBA: "Miremos alto para llegar a la cumbre"

Autor: Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta
Imagen: Busto de Daniel Hernández, obra de Ismael Pozo.

domingo, 11 de octubre de 2009

RECUERDOS DE ANTAÑO


COLEGIO MIXTO SAN PEDRO DE TAYACAJA

“Recordar es volver a vivir” dice un antiguo y popular adagio, es por esa razón que evoco con mucha nostalgia a nuestro querido Colegio “San Pedro de Tayacaja”, cuya fundación data del año 1948, cambiando de nombre a “Daniel Hernández” el año 1957, por una ley presentada por el entonces Diputado por Tayacaja Nilo Meneses Galindez, en honor al insigne pintor tayacajino nacido en la hacienda Urpay, distrito de Salcabamba.

Cuando ingresé al Colegio San Pedro de Tayacaja el año 1953, estaba de Director el doctor Carlos Aquiles Herrera, el Tesorero Sr. Gerardo Gamarra Rivera y la plana docente integrada por los siguientes personajes: el doctor Manuel Serpa Herrera, profesor de Religión, Profesor de Historia del Perú: el doctor Máximo Rodríguez, insigne pedagogo de reconocida trayectoria, era el orador obligado en las Fiestas Patrias; la señora Elda Quijada de Palomino, profesora de Lengua y Literatura; la señorita Lida Cárdenas Aguirre, profesora de Física y Química; la señorita Consuelo Bolaños, profesora de Historia Universal y Lógica y Filosofía; doctor Ángel Landeo Rojas, profesor de Geografía; Profesor Gonzalo Hernández Celeiter de Matemática, la señorita Olga Salinas, profesora de Iniciación Técnica, Los profesores Gustavo Gamarra Donaire y César Morales Vega de Educación Física , el profesor Hermógenes Palacios de Ingles y el Sub Oficial Juan Dávila de Instrucción Pre Militar.

Cada uno de ellos, fue un paradigma en su materia, dedicándose íntegramente a su labor pedagógica, dejando huellas inolvidables en los alumnos.

El Regente del Colegio era el señor Rubén Hurtado y los inspectores de educación eran el señor Adolfo Monge Donaire para los varones, y la disciplina de las alumnas estaba a cargo de la señorita Magda Monge Pineda. El aseo del colegio estaba a cargo de Fungí Rodríguez y Fidel Castro.

Entre los integrantes de mi Promoción ( 1953-1957) a quienes recuerdo están; Gabriel Acevedo Vega, Abogado; Zósimo Bernardo Acevedo, próspero comerciante; Adolfo Barrientos Peña, Abogado Vocal de la Corte Superior de Justicia; José Abad Monge, Profesor; Julio Cámac Merino, Profesor; Ulises Cámac Torres, Profesor; Luis Cabezas (RIP), Luis Cermeño Cano, Catedrático, Idilio Cermeño Cano, Profesor; Enrique Herrera, Abogado; David Espinoza Mendieta, Bancario; Ciro Tovar Pacheco, Veterinario; Rodolfo Hinostroza, abogado; Carlos Tovar Pérez (RIP); Juan Artica Maraví, (RIP); Raúl Sarmiento Cano, Ladislao Almidón, Gerardo Almidón; Rómulo Rodríguez Galindo, (RIP), Alejandro Quijada, Mario Quijada y Moisés Cruzatt; entre las damas Norma Monge Olortegui, Luz Saravia Valencia, Mercedes Zuasnabar Donaire, Dola Zamudio Ruiz, Bertha Chávez, Ana Chávez, Aida Rodríguez Minaya, Ada Cárdenas Aguirre, Lucha Espinoza Mendieta, Carmen Monge Arana, Nelly Acevedo Santos .

El año 1955 se creó el equipo de futbol “Once Estrellas”, cuyo fundador fue el profesor de Inglés doctor Teodoro Pacheco, conformado íntegramente por alumnos del Colegio San Pedro, cuyos primeros jugadores fueron: Andrés Morales Vega, José Narváez, Augusto Segovia, Arsenio Santillán, Manglio Santillán, David Jumpa (arquero), julio Cámac Merino, Máximo Vidal Rice, Luis Cermeño Cano, Luis Cabezas, Ulises Cámac Torres y Electo Pacheco Ames. Este fue el mejor equipo de fútbol que tuvo Pampas Tayacaja, logrando muchos triunfos y la admiración del pueblo durante muchos años.
Un recuerdo muy cariñoso para mis queridos compañeros de estudios y profesores, que siempre los tengo presente.

HERNAN CANALES ACEVEDO
Escritor tayacajino