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jueves, 12 de julio de 2012

ESCRITORES TAYACAJINOS

                                                                                                

Publicamos la primera parte de un artículo del escritor y poeta Carlos Zúñiga Segura sobre la literatura en Tayacaja, una provincia que quizás tiene el mayor número de personalidades entre narradores, poetas, periodistas, fotógrafos, cineastas y pintores que han dado prestigio a esta provincia.

Si quieres conocer Tayacaja: 
escucha el corazón de jilgueros y torcazas

ESTACIÓN I

La historia literaria de la provincia de Tayacaja, es un permanente caudal alimentado por las pulsaciones de sus escritores que a su tiempo, emprendieron la tarea de plasmar en la esencia de su palabra la gran travesía de la experiencia humana.

En octubre de 1987 publicamos “Cielo de Fiesta en Tayacaja” incluyendo 7 escritores; en enero de 1995 “Literatura de Tayacaja” con 16. Ambas publicaciones no asumen el carácter de antologías, puesto que dan cuenta del quehacer literario de todos los escritores nacidos en la provincia, con o sin libro publicado.

Han transcurrido 25 años de nuestra primera obra, por lo tanto, es preciso señalar las voces más representativas y concederles el sitial que se merecen a la luz de su producción literaria, no solo en el ámbito provincial o departamental, sino en el contexto nacional.

Un caso singular de entrega a la obra propia y a la divulgación de la creación ajena es el de los hermanos Bolaños Díaz (Serafín Delmar y Julián Pétrovick) nacidos en Tayacaja, y fundadores de una virtual tradición literaria que se vertebra en 1926 con la publicación del libro “Los espejos envenenados” de Serafín. Ambos, asumen el movimiento vanguardista, la poesía social, el cuento y la novela proletaria, y editaron las revistas Flechas, Trampolín, Timonel, Hangar y Rascacielos, además de colaborar activamente en la memorable revista Amauta de José Carlos Mariátegui.

Sergio Quijada Jara, siente y capta la vida de la comunidad y desde ese espíritu abierto rescata y difunde la honda palpitación de la sabiduría andina a través de sus libros “Estampas Huancavelicanas” y “Canciones del ganado y pastores”, libro prologado por el sabio francés Paul Rivet.

Antonio Muñoz Monge. En sus libros se instaura de modo permanente el espacio vivencial de Pampas y a base de un enhebrar de vasos comunicantes otorga vida propia a los personajes cuyos destinos le inquietan, logrando que estos nunca se pierdan en la memoria. “Abrigo esta esperanza”, “ El patio de la otra casa” y “La casa de Mercedes” así lo certifican.

Zein Zorrilla asume una visión integral de la experiencia humana. Sus relatos se develan como lluvia a cántaros, sombras rumbo a la oficina y los clarinetes desmadejando las danzas. Desde los estadios de la remembranza recoge el impacto del paisaje cotidiano y nos muestra esas vivencias en las páginas de sus libros, confluidos de mundo.

Dida Aguirre autora de “El canto de los cobres”, “ Haraui” y “Arcilla” florece una poesía de esencias, a través de una acuciosa mirada a la médula de la vida, poesía de lienzos transparentes que eterniza la emoción de nuestro pueblo andino, en una especie de floración mágico-realista.

José Oregón Morales. Descubre el valor preciso del universo andino, así su palabra entraña la afirmación vitalista, el concepto de adhesión a los aromas de la vida misma. Sus textos se nutren de ritmos trascendentes, de propuestas conmovedoras y en ese proyecto asume su sentido edificante y social.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta
Imagen: La Tinya  oleo de César Yauri Huanay

miércoles, 23 de mayo de 2012

TRIBUTO DEL ORIGEN



                                                   En celebración al aniversario de Tayacaja
Cuando salí del pueblo, los jilgueros interrumpieron su canto, como si la luz de la alegría se guardara en silente recogimiento, alterando el cielo, la placidez del parque. No me pregunten por qué nunca dije adiós: cómo iba a hacerlo. Soy agua del puquial, rueca del sueño, voz enjambrada en el lienzo de la noche que deviene en esperanza recurrente.

A cada instante pienso en mi tierra. Hay algo de mi imantado a su nombre. Por eso cuando vuelvo, bajo el frescor de la mañana abro la ventana. Silbo como un pájaro y me alimento de rocío. En cada esquina tensa la memoria, la nostalgia se expande y como el viento uno se marcha del pueblo sin irse para siempre.
En estos días de junio en nuestro parque, en nuestro cielo, parezco un forastero flagelado por el viento. La mala hierba oculta el candado de la cantina donde aprendí a descifrar los oráculos, en la respiración contenida de la noche.

Agujereado el alma transito calles de humedecidos párpados. Por el fervor de mi espíritu me esperanzo en la bondad de los astros. Mis padres y abuelos insinúan sus perfiles, visiones consagradas retoñan su ajado cromatismo y requiebran a las muchachas de trenzas adornadas con flores del campo.

Los recuerdos chisporrotean como leños de eucalipto e iluminan como la Luna sin ser la Luna. Las promesas aroman como flores pero no son las flores.  En la morada del rústico camino junto al árbol de la antigua ceremonia los primeros amores se establecen en la sangre y se encumbran en el apogeo de los besos y caricias.

En el barrio de Chalampampa  palpitan recuerdos. Un ramillete de hortensias en vegetal conjuro, florece alrededor de nuestras huellas. Desde lo alto del cerro  San Cristóbal un jilguero sideral vigila la morada y nuestros pasos. Aquí en Pampas los racimos son azules y el amor florece incluso más allá de la vida o la muerte.

Cuando uno regresa a Pampas hay danzas en los pastizales del cielo y en rumorosa procesión, los jilgueros cantan alegrías en la inmensa tranquilidad, donde el calor del espíritu sustenta la vida y los sueños del mañana. En la noche cuando descansas en el  cuarto del hotel, invisible por el lenguaje y para la voz del silencio todo lo que viviste en el pueblo de tu origen,  agitan sus velos transparentes. Es la noche de la soledad varada bajo la lluvia de junio.

Por eso te pido, no me niegues tu compañía: cada mañana que canta, cada noche que llora acaricia conmigo la memoria del ancestro que aún es sangre viva. Llámame amigo, compadre, hermano, o simplemente abrázame con  el fogón encendido de tu cariño.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

martes, 15 de mayo de 2012

VIOLINISTA DE TAYACAJA


Todos miramos al violinista: nacer, morir, renacer, en el instante mismo de la tierra.
Entre canciones que fluyen de espléndidas tinajas plasmadas por alfareros de Ahuaycha, los olvidados vestigios alimentan el silencio amarillo del waranway. El violinista tiene la mirada llena de presagios, importante es aliviar las pulsaciones recónditas, alejar en silenciosa ceremonia  las heridas cotidianas de uno mismo. Le abrazamos uno por uno, iniciando el camino del retorno a los orígenes. Con esta lluvia, mis padres llegan puros ¡Oh,. viejo hogar!

El sol corretea en los mallquis de aliso de Pamuri. Tayaguaman nuestro chasqui  mayor recorre el camino del inca en las alturas, mientras la luna reposa guarecida en brazos de años eucaliptos. El sol irradia sus mejores galas. En las calles los hombres lucen el gorro llamado llojo y, como sombrero, las monteras, en forma de media luna, sujetas al cuello con cintas de distintos colores. Las mujeres visten la ropa de casa limpia y presentable, confeccionada en tela de color blanco y de marrón los bordes inferiores. ¡Ave María, Purísima!

La gente está más unida que nunca. Unos tocan el longor recogido bajo la protección de la luna llena, otros la tinya que luce una cerdilla con  espina para mejor resonancia. Todos forman una extraordinaria sinfonía, el conjunto instrumental es la voz coral de los ayllus, la música auténtica de la identidad unida al ritmo sonoro del río y la reverberación de los animales con sus cintas de colores en las orejas. En estos días de encantamiento nadie vive en soledad, no hay tiempo para que el alma se cobije en el silencio del viento.

La gente mira al violinista, no le reconoce. Cuando les cuenta que está triste porque las autoridades han mandado derruir las dos tumbas hechas con piedras alaimosca donde descansaban sus padres y abuelos, se ríen y dicen que habla cojudeces. Solo los viejos saben que tiene su tambo en San Juan de Pillo y su atalaya en Viñas. Que es silbo del viento, invisible danzante que –sonaja en mano- se hace memoria de candela, revelación del oráculo diluyendo las sombras que amenazan a los frágiles pajarillos.

Ahora danza alrededor de una mujer embarazada, danza, la hace dar a luz, danza, muestra al recién nacido y al instante lo hace desaparecer ante los ojos atónitos de los espectadores. Danza, danza. Arpa, violín, pañuelo, danza. Corazón madre: el viento siente asombro ante la vida.

El violinista está leyendo oráculos en las hojas de coca. Un día no my lejano -señala mirándonos fijamente- cuando caiga la lluvia por siete días y sus noches, cuando en el cielo aparezcan dos soles candentes no sabrán qué hacer en ese tiempo largo y azaroso. Entonces si recordarán las palabras de Curambayo que no decía cojudeces y le pedirán que nos ayude.

Es noche de luna en la hacienda San  Juan de Pillo. Desde el mirador de la ancestral capilla se contempla el paisaje pleno de alegorías, con tapiales florecidos en el poder dulcificador de la evocación. Entonces, la fibra de las vivencias se despliega en un tono conversacional revelando el maderamen tristón del corazón que, pese a todo, sabe cantar las claves emotivas de la vida.

Porque hoy, como nunca, llegas a la hora precisa a celebrar el amor verdadero y a conocer al violinista que trae a tu memoria los huaynos que responden a tu propio sufrimiento. Pienso que a estas alturas será un privilegio nacer, morir, renacer juntos en el corazón herido de la humanidad.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

viernes, 27 de abril de 2012

LITERATURA DE HUANCAVELICA




Saludamos la aparición de un nuevo libro de Literatura de Huancavelica cuya autoría corresponde a Isaac Huamán Manrique. Hace referencia a la literatura de nuestra provincia desde múltiples enfoques. El Blog Saposaqta publica en esta oportunidad un análisis de este importante libro en la pluma de nuestro colaborador Carlos Zúñiga Segura.

Iluminar el panorama integral de la literatura de Huancavelica, señalar los hitos  de la tradición oral a través de sus estancias auténticas, presentar desde 1590 la tradición escrita a través de los signos y aromas de los creadores enhebrados en el común denominador de su lugar de origen, es tarea admirable  que aplaudimos y agradecemos  a Isaac Huamán Manrique autor de Literatura de Huancavelica (la voz del trueno y el arco iris), libro trascendente por todas las múltiples aristas que enfoca desde la documentación lograda con admirable disciplina.

Cada una de las 7 provincias del departamento están presentes en esta obra que “asume el estudio del fenómeno literario de Huancavelica desde múltiples aspectos: historiográfico,  geográfico, textual, contextual, intertextual, social, étnico, cultural, político, oralidad, escrituralidad, etc.”

En esta primicia encontramos en la Primera Parte: cantos, pensamientos, insultos, piropos, juegos infantiles, mitos, leyendas, cuentos y fábulas, y en la Segunda estancia textos referidos al Azogue de Huancavelica, La gloria de don Ramiro,  La desolación de Castrovirreyna,  El tío Juan, los poemas y relatos de Julián Pétrovick, Serafin Delmar escritores nacidos en Tayacaja y cuya producción inicia una tradición literaria descollante.

La selección de textos  que Isaac Huamán Manrique presenta y analiza con lucidez y coherencia en 420 páginas desde la oralidad,  llega  hasta  el texto Bienvenidos Chutos (de Lircay) publicado el año 2010 por el autor que utiliza el seudónimo de “Pichinchurro de los Andes”.

Estas líneas son de alborozo y felicitación a su autor Isaac Huamán Manrique, quien nació en Huancavelica en 1959, estudió Literatura y Educación en San Marcos, y Maestría en Gestión Educacional en La Cantuta. Es profesor de la Escuela Nacional Superior de Folklore “José María Arguedas”.

Autor: Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

lunes, 16 de abril de 2012

HOTEL VILLA AZUL


Entre los años 1943 y 1945 el sabio Santiago Antúnez de Mayolo realizó la exploración del río Mantaro, viajando por carretera de Huancayo a Colcabamba. De esta localidad utilizaba un caballo para dirigirse a la hacienda Villa Azul a cuyas espaldas descubrió que el río formaba “una gran curva en el fondo de un gran embudo de granito de más de mil metros de altura, admirable para la ubicación de una gran Central de Fuerza que denominamos Pongor”.

En el marco de los proyectos estructurados por el sabio, se encuentra la edificación del Hotel Villa Azul, según documento mecanografiado y fechado en Miraflores, 11 de marzo de 1966.

“El Hotel de Villa azul por construirse se unirá con la cumbre del macizo del fondo 330 metros más de altura sobre Villa Azul mediante un funicular que se ve sobre el Hotel. En el término de tal funicular en la parte alta del macizo se construirá un local llamado Mirador para contemplación de la caída de agua y surtidores artificiales del codo Pongor de la izquierda, y la Central Eléctrica del Mantaro a la derecha con su desagüe sobre el río Colcabamba. (…) Frente a la actual Casa-Hacienda de Villa Azul que ocupará el Hotel a 300 metros de distancia hay un montículo de alrededor de 60 m. de altura sobre la meseta, en cuya cumbre se instalaría después en bulto el monumento de las Vírgenes del Sol en adoración a la salida del Sol tras el macizo sobre Villa Azul.

De tal monumento con piscina adelante y surtidores de agua, descendería un camino en zigzag a la planicie con planchas de bronce sobre pilastras de trecho en trecho relatando la aventura amorosa del dios Viracocha con la princesa Cavillanca y sumergimiento de esta con su hijo en el mar convirtiéndose en la isla e islote de Pachacámac, tal camino terminaría en el caso de Villa Azul que formaría llenando de agua una depresión natural y rodeándola con palmeras para natación de los turistas. (…) Sobre la fila alta de los surtidores artificiales se plantarían diversas variedades de plantas trepadoras y variadas flores perforando pozos rellenos con tierra en la falda de la montaña. Otro tanto a la vuelta sobre Villa Azul y delante del edificio del Mirador con terrazas para bailes, piscina y palmeras al borde. El conjunto iluminado con luces de colores sería algo fantástico y único en el mundo por su belleza, mas imponente que los famosos jardines colgantes de Babilonia”.

Como sabemos la Central Hidroeléctrica lleva el nombre del Ingeniero Santiago Antúnez de Mayolo por decisión del Congreso, con fecha 24 de abril de 1967.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

jueves, 23 de febrero de 2012

ANTIGUA ACTIVIDAD COMERCIAL EN PAMPAS


Tayacaja no es solo una provincia, es un sentimiento. Su historia está alimentada permanentemente, por la inteligencia y voluntad de cada uno de sus hijos. Cierto, hombres y mujeres que viven, respiran y palpitan bajo su incomparable cielo, aportan su singularidad al colectivo Tayacaja, ancestral y siempre joven, que marcha hacia un futuro mejor.

El panorama de la actividad comercial en la provincia es un tema poco difundido pese a su importancia. Su gravitación económica es rubro de primer orden, en la medida que incide en el desarrollo de las múltiples aristas de la experiencia humana.

Aquí, les ofrecemos un brevísimo apunte a manera de Galería Comercial en Pampas, Tayacaja.

El rubro sastrería nos presenta a la Sastrería Americana de Hermilio G. Llantoy y Padilla quien confeccionaba vestidos para caballeros exigentes a precios cómodos en su local del jirón Bolognesi 175.

Mariano M. Monge era propietario de un establecimiento comercial en el jirón Grau 102-104, donde se podía comprar Locería, cristalería, ferretería, géneros, abarrotes, escopetas, conservas, etc.

El Establecimiento Comercial de Carlos M. Zúñiga del Jirón Bolognesi 105-107 vendía: Géneros de lana y algodón, artículos de fantasía, locería, conservas. “El mejor de su clase en la ciudad” reza el aviso en los diarios de la época.

Román Landa se desempeñaba como Representante de la Singer Sewing Machine Company. La Agencia Singer que funcionaba en el jirón Grau 62 vendía las afamadas máquinas e implementos Singer con grandes facilidades de pago.

Maximiliano Monge gerenciaba la Antigua Casa Comercial (Jr. Grau 92, 94, 96, 107, 109) Gran surtido de mercaderías y abarrotes, licores extranjeros, todo, a precios bajos.

Otro establecimiento comercial de géneros y abarrotes que funcionaba en el jirón Grau 111-113 era propiedad de E. García Espino.

Nuestra provincia tenía antaño diarios de gran importancia a nivel regional, nacional e internacional, en sus páginas se daba cuenta de todas las actividades en las diferentes localidades de la provincia. Páginas culturales, sociales, políticas, deportivas palpitaban al ritmo de la actualidad. En el camino de la investigación literaria e histórica estos medios son fuente imprescindible, para conocer el rostro material y espiritual de la provincia donde nacimos. A su ejemplo, en estos tiempos novísimos, se abren ventanas como Saposaqta, pampinos.net, Hatun Huancavelica, etc. que tienen la generosidad de difundir nuestro modesto trabajo literario e histórico.


Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

miércoles, 25 de enero de 2012

CLAVELINA CHALAMPAMPA





Presentamos en calidad de primicia, el cuento “Clavelina Chalampampa”, de nuestro colaborador Carlos Zúñiga Segura, el cual forma parte de su más reciente publicación: "Flor de Purhuay".



“Clavelina Chalampampa”

Yo la amaba aún antes de conocerla. Ella lo sabía.


Aquella noche, la esperé con mis amigos Venancio, Gustavo y Teodosio. Por algún misterioso impulso, me sonrió en el momento de bajar del bus y preguntarme por un hotel que brinde comodidad. Le recomendé el Central, de la familia Valenzuela, frente al local del Municipio, con sus balcones desde donde se podía mirar lo que sucede en el parque. Era preferible alojarse en este hotel; pues, en el Grau, de doña Mercedes Mujica, todos los sueños aparecían revelados en algún libro de cuentos.

Llegó al pueblo, como lo había soñado, a bordo de ese ómnibus gigante que, con las justas, podía superar las curvas estrechas de la carretera polvorosa de Huancayo a Pampas. Cuando arribó, a su lado también estaba su esposo.

Un domingo, lo recuerdo, a la hora de la misa, fue cuando la gente se quedó pasmada al verla luciendo un pantalón apretadísimo, altas botas blancas y una blusa pequeñísima que dejaba en libertad sus pechos incitantes. Todo el parque era un ir y venir de miradas en torno suyo.

Pero uno, no se le podía acercar tanto, pues, en aquellos años la plaza principal pertenecía por completo a los policías. No se podía hacer nada sin la mirada de ellos, porque casi siempre o se hallaban parados en la puerta de la comisaría o estaban sentados en la banca de enfrente, prestos a efectuar los arrestos.

Cuando Clavelina se paseaba por las calles, era fiesta para todos los ojos. En los jóvenes y adultos el ritmo de la sangre se aceleraba y los deseos eróticos se encadenaban en la plenitud de sus ansias. Algunos osados la pretendían abiertamente, y otros sufrían en silencio al verla inalcanzable.

Cada vez que nos encontrábamos, me sonreía y se ponía colorada. Intuía, quizá, el florecimiento de mi amor, o tal vez, el canto de los jilgueros ya le había revelado este secreto mío. Pero yo no tenía valor para decirle que le amaba, ¿cómo iba a decírselo si estaba casada y con un militar?

Un 19 de junio, domingo de fútbol, después de haber salido victorioso con mi equipo el Real Pampas, la vi salir del estadio y me animé a seguirla. Luego de transponer la puerta y, mirando a todos lados, Clavelina siguió por la calle angosta y solitaria que conduce hasta el río Viñas. La seguí sigilosamente, cuando extendió su cuerpo sugerente sobre la temblorosa hierba, me escondí entre el maizal esperando conocer a la persona con quien se había citado.

Pasaría media hora, o una hora quizás, nadie llegó al lugar. Rampando y sacando fuerzas escondidas en mi sangre, me acerqué hacia ella. La posición de su cuerpo daba la impresión que estaba dormida. Acercándome más y poniéndome de rodillas, pude observar las delicadas facciones de su rostro y, entonces, encomendándome a todos los santos de la buena suerte y decidido a lo que sucediera acaricié su sedosa cabellera, besé sus labios y mis manos encontraron la fuente de todas las locuras.

El mundo, en aquel momento, cerró todas sus cortinas. El amor fue cielo e infierno juntos, revolcándose sobre la hierba.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta
Libro: Flor de Purhuay

miércoles, 7 de diciembre de 2011

OTRO ILUSTRE TAYACAJINO


R.P. MANUEL SERPA HERRERA

Manuel Patricio, hijo de Pío Serpa y Jacinta Herrera nació en Salcabamba el 14 de mayo de 1896. Cursó la primaria en su ciudad natal, siendo sus profesores Alejandro Murillo y José Chávez. Culminada esta etapa se matriculó en el colegio Santa Isabel de Huancayo; sin embargo, sus estudios debieron ser interrumpidos por motivos de índole familiar que le obligaron a retornar a Salcabamba.

En esta circunstancia, recibe la invitación de José Abad propietario de la hacienda Tacana, a fin de hacerse cargo de la instrucción de sus niños Juan y Pío, y del mayor de ellos, Samuel, quien tenía la misma edad de Manuel. Tiempo después don Pío Serpa le comunica al excelentísimo monseñor Fidel Olivas Escudero que su hijo Manuel deseaba ingresar al Seminario San Cristóbal de Ayacucho, pedido que fue aceptado de inmediato. Concluida la secundaria y en mérito a sus altos calificativos el prelado consideró pertinente enviarlo al Seminario Santo Toribio de Lima, a fin de que estudiara Filosofía, estudios que culminó en 1917.

En 1919 concursa y obtiene una beca para estudiar en el Pío Latinoamericano de Roma. Viaja en compañía de Juan Gualberto Guevara, Alberto Arce Masías y Chávez Aguilar religiosos que habían llegado a la jerarquía de obispos.

Manuel Serpa Herrera fue el primer huancavelicano de su siglo en optar la licenciatura en Sagrada Teología. Su ordenación sacerdotal fue en Roma el año 1923 en tiempos del papa Benedicto XV. A su retorno, luego de visitar a sus padres y hacer misa en Salcabamba ejerce el profesorado en el Seminario San Cristóbal.

En 1927 es nombrado vicario de la provincia de Huanta; en 1929 es Rector del Seminario San Cristóbal. Durante los 7 años que desempeñó la rectoría fue asimismo canónigo de Merced del cabildo de la catedral de Ayacucho. El año 1935 es nombrado párroco de Tayacaja y su gestión se inicia en circunstancia que la iglesia matriz se hallaba en escombros, razón por el cual todos los oficios religiosos se cumplían en la capilla María Auxiliadora de Chalampampa.

El padre Serpa impulsó la creación del Colegio Nacional San Pedro. Su magisterio sacerdotal en Pampas fue por espacio de 23 años hasta su cambio a Acobamba donde permaneció un año y seis meses. Precisamente en esta localidad, se le diagnosticó el mal de cataratas, recomendando su tratamiento en el Hospital Arzobispo Loayza, a cuyo término retorna a su amada parroquia de Pampas.

Poco tiempo después se ve afectado por la diabetes, razón por la cual nuevamente viaja a Lima internándose en la clínica Maisón de Santé, donde se le recomendó no realizar viaje alguno, indicación que no cumplió, pues, retornó a Pampas.

A tres años de su tratamiento y retorno a Pampas, a la edad de 64 años el R.P. Manuel Serpa Herrera falleció víctima de un infarto. Su deceso causó honda congoja en toda la población que, entre llanto y oración, cumplió su voluntad de sepultarlo en la misma Iglesia donde ejerció ejemplar misión sacerdotal. Todo el pueblo de Pampas y las numerosas delegaciones llegadas de otras circunscripciones acompañaron sus restos en compungida procesión, recorriendo las calles de la ciudad hasta su morada en la nave izquierda de la iglesia Matriz. Desde el templo su recuerdo ilumina la memoria y el corazón de los tayacajinos.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

miércoles, 9 de noviembre de 2011

NOTABLE TAYACAJINO

Una de las personalidades de singular prestancia en la historia de Tayacaja es sin duda Arístides G. Arce Pacheco. Su presencia profesional se inicia el 20 de marzo de 1918 como Vacunador en la provincia; posteriormente es nombrado Interno en el Hospital del Refugio donde permanece por 11 meses y 28 días. A partir del 14 de mayo de 1926 se incorpora al Cuerpo de Sanidad de la Marina de Guerra con el grado de Alférez de Fragata, así en mayo de 1927 ya como Teniente Segundo es Interno en la Sala de Marina en el Hospital Guadalupe, luego comisionado al Hospital Nuestra Señora del Carmen de Huancayo.

El 27 de julio de 1927 con el grado de Teniente primero sirve en los B.A.P., “Lima” y “Teniente Rodríguez”, respectivamente. El 13 de julio de 1931 es nombrado Jefe del Sanatorio Naval y es justamente cuando desempeñaba estas funciones cuando solicita su pase a la Disponibilidad en razón de haber sido aclamado como candidato a la Representación Nacional de la Provincia de Tayacaja.

De este modo, Arístides Arce Pacheco ingresa a la política en la época de Augusto B. Leguía. Producida las elecciones generales para presidente y miembros de la Asamblea Constituyente obtiene 2,939 votos e integra la representación huancavelicana con Otto Wieland y Alejandro Villena.

En julio de 1931 en una memorable jornada política el pueblo de Tayacaja le brindó una apoteósica recepción en casa de Octavio Zúñiga. Desde los balcones hicieron uso de la palabra Pedro Vélez Vivas, Emilio Cámac, Elías Latoure y Celso Gálvez .En la parte central se escuchó la palabra de Arce: “Aquí estoy a la llamada de vosotros, como soldado resuelto a defender nuestros sagrados derechos (…) Esta grandiosa manifestación la aprecio, no en lo que con mi persona se pueda relacionar, sino como una palpitante demostración de la elevada cultura cívica de nuestro pueblo (…)El pueblo soberano ha exteriorizado su sentimiento, unido a ello estoy resuelto a toda lucha. Acompáñenme a corear en viva voz por Tayacaja”.

En pleno ejercicio político como Constituyente el 25 de junio de 1933 a horas 12:15 fallece Arístides G. Arce Pacheco en su domicilio de la calle No. 40 de Chosica. Su muerte causó honda consternación en el escenario de la política nacional y naturalmente el reconocimiento a sus cualidades.

En la línea de valoración que marca Saposaqta destacamos el espíritu solidario de Arce en el ejercicio de la profesión médica, del disciplinado marino y brillante político, vale decir presencia de un hijo de Tayacaja que trasciende por su vitalidad y humanismo.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

miércoles, 12 de octubre de 2011

ANTONIO RAIMONDI: SU PASO POR TAYACAJA



Milán 1826 –San Pedro de Lloc, 26 octubre 1890

La provincia de Tayacaja es un fragmento en la monumental obra del sabio italiano Antonio Raimondi. En efecto, el año 1866 el sabio llega a Tayacaja en el marco de su ejemplar itinerario por los caminos y pueblos del Perú.

El 3 de setiembre de 1866 a horas 8.35 a.m. inicia su itinerario de Huancayo a Pampas. A la 1: 55 se encuentra en la Repartición de los caminos de Tongos y de Pampas y señala: “Para ir a Pampas, se marcha por el de la derecha. A pocos pasos, a la izquierda de la apacheta está la choza de un pastor”. Siendo las 5:40 Raimondi llega a la hacienda San Juan de Pillo. “Estas hacienda se halla situada al pie de la cuesta, en la quebrada de Pampas. Tiene cultivos de cebada y alfalfa, de manera que presta algún auxilio a los transeúntes entre Huancayo y Pampas, pues proporciona alojamiento a los viajeros y pasto para las bestias. Esta hacienda parece ser bastante antigua, porque tiene capilla de la que carecen las haciendas modernas”.

El día 5 sale de la hacienda San Juan con rumbo a Pampas a la que llega a las 8:38. “Pampas es la capital de la provincia de Tayacaja, tiene bastante extensión, pero no es de las poblaciones más estéticas. Posee una buena campiña, muy abundante en productos, con extensos terrenos cultivables y suficiente cantidad de agua para los riegos. Cuenta también, con la ventaja de tener terrenos muy bajos hacia el rio de Angoyaco, en los que se cultiva caña y otros productos de valles cálidos”.

A las 8.40 del día 6 sale de Pampas rumbo a Colcabamba. A las 10.30 llega a Tocllacuri: “Es un insignificante pueblecito, situado en la cumbre de una lomada y, por consiguiente, expuesto a todos los vientos; sin embargo, se encuentra algún recurso en este lugar y lo que lo distingue es la buena calidad de sus papas, que tienen mucha analogía con las que se producen en Carabaya. Parece que, en general, los terrenos cuya formación es de pizarra produce papas de superior calidad”.

Siendo las 4:13 llega al pueblo de Colcabamba: “Se halla situado en una quebrada que baja al rio grande de Mayoc. Su temperamento es delicioso, pues no se siente ni frío ni calor. El pueblo es pequeño. Sus casas forman una callejuela con acequias. Tiene una plaza de regular tamaño que está adornada en su centro por un hermoso y añejo cedro. La iglesia está muy desmantelada, principalmente en su interior. Colcabamba no carece de recursos; y si sus habitantes fueran algo más activos, podrían holgar en la abundancia, pues esta población cuenta con hermosos terrenos cultivables y con bastante agua. Esta corre por dos acequias y solo se emplea para el regadío, porque tienen mal sabor por la cal y óxido de fierro en disolución que contiene, materias que va depositando y que originan una especie de tufo, semejante al de Huancavelica, que sirve como piedra de construcción. En esta agua, todas las materias que caen, como hojas, ramas, etc. se cubren en poco tiempo de una incrustación calcárea”.

El 7 de setiembre siendo las 8:40 parte hacia Paucarbamba. A la 1.59 llega al pueblo de Huanchos “pueblecito que está situado sobre una lomada”, para llegar a Paucarbamba a las 3.17. “Es un pequeño pueblo situado en la falta de un cerro. Sus casas, de pobre apariencia, se hallan dispuestas alrededor de la plaza y también forman una pequeña callejuela. Este lugar no ofrece recursos, escaseando en el hasta el pasto para las bestias. En la plaza hay una iglesia, un cabildo y una que otra casita habitable”. Al día siguiente 8 de setiembre de 1866 a las 7 de la mañana parte rumbo a Coris.

Estos fragmentos de su vital presencia en la provincia de Tayacaja constituye un virtual homenaje al sabio que recorrió nuestros caminos y pueblos para legarnos el testimonio de su valía profesional y humana.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta.

martes, 4 de octubre de 2011

TRIBUTO A DOS GRANDES TAYACAJINOS


Transitar y celebrar en la liturgia del gozo y el reconocimiento, a dos grandes exponentes de la literatura y la pintura peruana, constituye una gratificación espiritual que germina y evidencia el prestigio de la provincia de Tayacaja en estas dos aristas importantes de la experiencia humana.


SERGIO QUIJADA JARA

El 5 de octubre de 1914 nació en el fundo Magdalena en el distrito de Acostambo don Sergio Quijada Jara, autor de “Estampas huancavelicanas”, "Taita Shanti", "Cantuta flor nacional del Perú", "La coca en las costumbres indígenas", "Lenguaje del trago", "El chihuaco en el folklore" y otros libros que florecen como “contribuciones de valor excepcional” tal como lo afirma el sabio francés Paul Rivet en el prólogo de “Canciones del ganado y pastores” libro que nos ofrece 200 cantos en quechua con su traducción respectiva al castellano.

Quijada Jara “eminente folklorista consagrado” fue Miembro de la Sociedad Folklórica de México, Asociación Tucumana de Folklore y recibió elogiosos comentarios de Ralph Steele Boggs Fundador de la Sociedad Folklore of the Americas; Augusto Malaret sabio filólogo puertorriqueño; y del italiano Paolo Tosel quienes “aplauden con admiración y respeto los vigorosos trabajos de Quijada Jara” nacido en las mágicas tierras de Tayacaja.

En nuestra casa no ha faltado

cuanto quisiste beber

desde aguardiente hasta vino


Nos dices en uno de tus libros. Claro don Sergio, a los 97 años de tu nacimiento recordando las canciones que recogiste con devoción y autenticidad, Tayacaja te recuerda en un brindis de calientitos preparados con aguardiente machu chiurur.


DANIEL HERNÁNDEZ MORILLO

Daniel Hernández fundador y director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, nació en Urpay (Salcabamba) el 1 de agosto de 1856. El 15 de abril de 1919 a las cuatro de la tarde en presencia del presidente de la República ofrece las palabras correspondientes a la ceremonia inaugural de la Escuela.

Como director, tuvo Hernández decisiva y fundamental actividad, auspiciando el desarrollo de todas las opciones, incluso aquellas corrientes que postularan una visión distinta a sus convicciones artísticas.

Los últimos años de su fecunda existencia, transcurrieron marcados por enfermedades que lo aquejaron en demasía. Sensiblemente a las 6.45 de la tarde del día 23 de octubre de 1932, se extinguió la vida del maestro causando honda consternación. Apenas conocida la noticia, toda la colectividad desfiló ante sus restos velados en la Sala de Honor de la Escuela. Luego de la misa de cuerpo presente, oficiada por su sobrino R.P. Manuel, los restos del maestro fueron trasladados en hombros hasta la Plazuela Santa Clara y finalmente al cementerio de Maravillas.

Alguna vez propusimos que el colegio nacional que perpetúa su nombre en la ciudad de Pampas, lleve como lema las palabras que el maestro Hernández pronunció en abril de 1919 “Miremos alto para llegar a la cumbre”.

De esta manera, Sergio Quijada Jara y Daniel Hernández Morillo reciben a través de Saposaqta los sentimientos de orgullo que tenemos los tayacajinos por sus obras que grafican y eternizan esa emoción decisiva que califica el alto sentido de la vida y que siempre están engalanados en los almácigos de la memoria y las parcelas del corazón.


Carlos Zúñiga Segura

Colaborador exclusivo de Saposaqta

sábado, 3 de septiembre de 2011

LA PILETA DE PAMPAS


CELEBRACIÓN DE LA HISTÓRICA PILETA

Cuando retornamos a Pampas y el auto nos deja en el parque, el corazón revienta en un tiesto de recuerdos. Nuestros ojos observan las veredas, las bancas y las flores y un extraño milagro nos la muestra tibia al cobijar el signo y aroma que alude a la vida de los años de niñez y juventud.

Entonces, uno siente que es difícil seguir enhebrando nuestro camino sin este paisaje esencial, porque estando lejos escuchamos el llamado del parque hablando de noche, bajo la misma luz antigua, recordándonos cuando caminábamos en su rededor al compás de los latidos del corazón, de la levedad de la lluvia, el canto del jilguero o el beso tembloroso de amantes arrullándose en la pampa acompañado del río.

Toda esta manta multicolor de vivencias, adquiere mayor jerarquía cuando en las parcelas del alma, se evidencia la ternura de los abuelos, padres, hermanos, novias y amigos que a los años y la distancia buscamos sus manos y ojos para entibiarnos en la gran aventura de la experiencia humana.

Esa plaza que atesora vivencias en las diferentes aristas de la vida, desde hace tiempo tiene fracturada su imagen vital: LA PILETA, es decir, su símbolo, en la medida que cobija el amor, la fe y la esperanza de los tayacajinos que la colocaron como Ofrenda en una fecha memorable que la historia consagra.

Esa hermosa e histórica pileta se encuentra sin ninguna relevancia en el Parque Ecológico. En las noches de plenilunio danzan los gentiles al compás del longor y la tinya y dicen que de la mano del viento llega al municipio el mensaje de su REPOSICIÓN. Desde Lima y otros lugares del mundo se alzan voces en exaltación jubilosa presintiendo que en un próximo viaje quedaremos encantados viendo que nuestra Pileta germinará como antaño el Regocijo del origen, el color exacto de los sentimientos, la cinta identitaria que debe prevalecer siempre. De ser así, como jilgueros y torcazas los tayacajinos auspiciados con todos los aplausos celebraremos la gracia inefable de la vida que nos redime en un auténtico cielo de fiesta.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

miércoles, 17 de agosto de 2011

PAMPAS Y ARGUEDAS


Pampas Tayacaja en la memoria
de Arguedas

En ocasión de conmemorarse el centenario del nacimiento de José María Arguedas, es preciso rendirle nuestro homenaje a través de Saposaqta, ventana abierta de par en par a la memoria y esperanza de Tayacaja.


La vida y obra de José María Arguedas constituye un prisma cuyas aristas apuntan en distintas direcciones, para luego interrelacionarse y establecer un estadio cargado de significaciones donde es posible develar las pulsaciones fundamentales de la experiencia humana, enfocadas desde la dilucidación respecto al sentido de la vida, para afirmar al ser que ejercita su diaria aventura de estar en permanente diálogo con el mundo.


Así, en Los ríos profundos, los hilos de su memoria nos revelan recuerdos enhebrados cual imágenes de piedra y río. De piedra como base del mundo, pues «La piedra que es como hizo Wiracocha al hombre y lo que hace a los cerros» como bien señalan Gladys Marín y Fernando García en «La experiencia americana de José María Arguedas»; y de río, como gran comunicador «en una ciudad que ya es un privilegiado de la comunicación con lo divino» al que alude Madeleine Gladieu en «Del niño y del río en Los ríos profundos».

Los recuerdos de Arguedas en Pampas, capital de la provincia de Tayacaja datan de 1928. Tenía entonces 17 años y cursaba el tercero de secundaria en el Colegio Santa Isabel de Huancayo, cuando su padre decide ejercer la profesión de abogado en Pampas.

En un acápite de su relato en Los ríos profundos, Arguedas rememora un acontecimiento de matiz sentimental ocurrido durante su estadía en Pampas, donde se enamora de una joven alta, de ojos azules (…) “varias noches fui a cantarle huaynos que jamás se había oído en el pueblo”, nos dice Arguedas.

Hemos indagado al respecto y tal parece que esta joven merecedora de elogios y serenatas con huaynos en calidad de primicia sería María Jesús Olano, que a la fecha tenía 25 años y domiciliaba en el jirón Grau frente a la capilla María Auxiliadora del barrio de Chalampampa.

Además de este relato en Los ríos profundos, Arguedas escribió dos artículos relacionados con la provincia: El layk’a (Brujo) y La fiesta de la cruz (La Cruz de Pampas) ambos publicados en el diario La Prensa de Buenos Aires en 1941 y 1943; recogidos en el libro «Indios, mestizos y señores» (Ed. Horizonte, 1989). Existe asimismo una particular interpretación de la canción Trilla de arvejas en Pampas grabado en el casete «Arguedas canta y habla» editado por el Centro de Folklore producción testimonial con presentación del notable charanguista Jaime Guardia.

Los amigos tayacajinos de José María Arguedas fueron Sergio Quijada Jara de quien el sabio francés Paul Rivet dijo: “tiene el eminente título de folklorista consagrado, tengo en mi poder el manuscrito de su trabajo (Canciones del ganado y pastores). Es, sin la menor duda, una contribución de valor excepcional” y, Teófilo Hinostroza presente en el universo de la fotografía desde los 15 años, para luego a los 23 inaugurar su estudio en el que trabajó durante 48 años, alcanzando prestigio y reconocimiento por la calidad de sus imágenes en tanto testimonios de las expresiones costumbristas de la región central del país. Fue asimismo, notable productor documentalista en 16 mm. y a color en la década del 50, además de afamado músico virtuoso en la quena.

La Palabra de Arguedas


[Pampas]


El pueblo es grande y con pocos indios. Las faldas de los cerros están cubiertas por extensos campos de linaza. Todo el valle parece sembrado de lagunas. La flor azul de la linaza tiene el color de las aguas de altura. Los campos de linaza parecen lagunas agitadas; y , según el poder del viento las ondas son menudas o extensas.

Cerca del pueblo, todos los caminos están orillados de árboles de capulí. Eran unos árboles frondosos, altos, de tronco luminoso; los únicos árboles frutales del valle. Los pájaros de pico duro, la tuya, el viuda-pisk’o, el chihuaco, rondaban las huertas. Todos los niños del pueblo se lanzaban sobre los árboles, en la tarde y al mediodía. Nadie que los haya visto podrá olvidar la lucha de los niños de ese pueblo contra los pájaros. En los pueblos trigueros, se arma a los niños con hondas y latas vacías; los niños caminan por las sendas que cruzan los trigales; hacen tronar sus hondas, cantan y agitan el badajo de las latas. Ruegan a los pájaros en sus canciones, les avisan: «¡Está envenenado el trigo! ¡Idos, idos! ¡Volad, volad! Es del señor cura. ¡Salid! ¡Buscad otros campos!» En el pueblo del que hablo, todos los niños estaban armados con hondas de jebe; cazaban a los pájaros como a enemigos de guerra; reunían los cadáveres a la salida de las huertas, en el camino, y los contaban : veinte tuyas, cuarenta chihuacos, diez viuda-pisk’os.

[San Cristóbal]

Un cerro alto y puntiagudo era el vigía del pueblo. En la cumbre estaba clavada una cruz; la más grande y poderosa de cuantas he visto. En mayo la bajaron al pueblo para que fuera bendecida. Una multitud de indios vinieron de las comunidades del valle; y se reunieron con los pocos comuneros del pueblo, al pie del cerro. Ya estaban borrachos y cargaban odres llenos de aguardiente. Luego escalaron el cerro, lanzando gritos, llorando. Desclavaron la cruz y la bajaron en peso. Vinieron por las faldas erizadas y peladas de la montaña y llegaron de noche (…)


[Río Opamayo]

(…) Sobre el abra, antes de pasar la cumbre, recordé las hileras de árboles de capulí que orillan los muros de ese pueblo, cómo caían, enredándose en las ramas, los pájaros heridos a honda; el río pequeño, tranquilo, sin piedras grandes, cruzando en silencio los campos de linaza; los peces menudos en cuyos costados brilla el sol (…)

(…) Cuando salía en la noche, los sapos croaban a intervalos; su coro frío me acompañaba varias cuadras. Llegaba a la esquina, y junto a la tienda de aquella joven cantaba huaynos de Querobamba, de Lambrama, de Sañayca, de Toraya, de Andahuaylas…de los pueblos más lejanos; cantos de las quebradas profundas (…)

El layk’a
(Brujo)
(…)
Yo fui llamado por uno de estos layk’as en Pampas, capital de la provincia de Tayacaja. Su voz era penetrante y parecía fluir de un mundo muy lejano pero conocido en sueños. Al día siguiente el brujo se había ido del pueblo. Yo no he podido olvidar la cara de ese indio layk’a; su olor a coca, el color de su poncho, la forma de su cabeza y la energía oculta de sus llamados. (…)

Cruz de Pampas (…)

(…). En las tierras próximas al pueblo siembran linaza, y esto también es raro, porque es la única tierra de la sierra donde he visto sembrar linaza; y cuando la linaza está en flor, todo el campo parece un lago azul, un lago que sube a las laderas, que se tiende en los falderíos y en las orillas del riachuelo que cruza la quebrada. Este pueblo se llama Pampas y está en el Centro del Perú. Los indios de Pampas hacen bendecir todos los años la cruz «calvario» que está clavada en un gran cerro que comienza desde el canto mismo del pueblo. El cerro es desnudo, y en el mes de mayo el poco pasto que brota en los meses de lluvia ya está marchito, los arbustos de tankar y k’opayso están negruzcos y sin hojas. Por eso los indios no bajan la cruz por el camino, sino de frente, por la cuchilla del cerro. Todos los indios suben la montaña en la madrugada, con la luz del amanecer, y se reúnen al pie de la cruz; cuando sale el sol, desde el pueblo medio vacío, los principales miran a los indios hormigueando en la cima del cerro, junto a la cruz «calvario». Es una cruz enorme de eucalipto. Casi medio día luchan para sacarla de su pedestal, y el otro medio día la arrastran por el cerro, con cuidado, abrazados por todo lo largo de la cruz y a sus dos brazos. Gritan del cerro, de rato en rato; y van reemplazándose. El que ha visto una vez esta bajada de la cruz «calvario» de Pampas no puede olvidarla nunca. Llegan oscureciendo, cuando el crepúsculo ilumina la quebrada y las crucecitas de los techos parecen tristes bajo la luz dorada del cielo. Los indios llegan a la plaza, con la cruz «calvario», casi en silencio, cansados. Y pasan la noche en la misma plaza, velando la cruz, conversando, tranquilos, y tomando chicha y aguardiente en silencio sin hacer bulla. Por que está región es pobre en danzas y en canto (…).

La trilla de Arvejas
(Voz José María Arguedas)

Takllaykuy takllaykuy makichayquiwan takllaykuy
saruykuy saruykuy chaquichaiquiwan saruykuy
chaquichayquiwan maquichaiquiwan
saruykuy takllaykuy
maquichaiquiwan chaquichayquiwan
takllaykuy saruykuy

Correupys cartay kachkan
correupys cartay kachkan
likaylla likaykuyman
jawaylla jawaykuyman
jawaylla jawaykuyman
likaylla likaykuyman
likaylla likaykuyman
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Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

miércoles, 3 de agosto de 2011

PAMPAS OBTIENE CATEGORIA DE CIUDAD




La historia de la provincia de Tayacaja y su capital Pampas, es un permanente caudal de signos y aromas singulares. Este florecimiento, está alimentado desde tiempos ancestrales, por las pulsaciones de hombres y mujeres que a su tiempo, asumieron la gran travesía de la experiencia humana, desde una perspectiva personal y a la vez amalgamada al vigoroso colectivo Tayacaja.

La firmas y sellos de los conductores en las instituciones, son visibles en la medida de sus realizaciones. Junto a estos signos está presente con su jerarquía humana y profesional la inteligencia y voluntad de hombres y mujeres nacidos en la provincia o afincados en sus estancias, que sin distingo alguno tejieron el estandarte verde y amarillo que nos distingue y marca la diferencia en el sentido que Tayacaja no es solo una provincia sino un sentimiento.

Hace 107 años, el 9 de agosto de 1904 Pampas la tierra de nuestras primeras querencias que lucía la categoría de Villa obtiene por reconocimien to oficial la denominación de CIUDAD.

El segundo vicepresidente de la República, encargado del Poder Ejecutivo. Por cuanto el Congreso ha dado la ley siguiente: El Congreso de la República Peruana, ha dado la ley siguiente: Artículo único. Elévese a la categoría de ciudad la villa de Pampas, capital de la provincia de Tayacaja, en el departamento de Huancavelica. Comuníquese al Poder Ejecutivo para que disponga lo necesario a su cumplimiento. Dada en la sala de sesiones del Congreso , en Lima a los 9 días del mes de agosto de 1904. Rafael Villanueva, presidente del Senado, Cesáreo Chacaltana presidente de la Cámara de Diputados, José Manuel García Senador Secretario, Luis A. Carrillo, Diputado Secretario.

Al Excmo. señor Presidente de la república. Por tanto, mando se imprima, pubhlique y circule y se le dé el debido cumplimiento. Dada en la Casa de Gobierno, en Lima a los 12 días del mes de agosto de 1904. Serapio Calderón.-Juan de D. Quintana”

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

lunes, 20 de junio de 2011

POSTALES DE ANIVERSARIO



POSTALES DE TAYACAJA

Descubrir y señalar los signos y aromas de Tayacaja presente en la historia peruana, constituye una inmensa gratificación espiritual, sentimiento que cobra mayor relieve cuando estas búsquedas y hallazgos, son compartidas con hombres y mujeres hermanados en el denominador común de tayacajinos, sin distingo alguno.

El 21 de junio es aniversario de Tayacaja. En el corazón de sus hijos los secretos latidos crecen, verdean, espigan laceradas por la nostalgia A cada instante rememoran a los seres amados lejos de la tierra, así en medio de este paisaje cada partícula se torna fruto silvestre y el corazón es una ventana que expande las señales renovadas en la memoria de la vida.


TRES POSTALES RECORDANDO A SAN PEDRO

Primera postal. En 1760 según la Descripción de los Partidos escrito por Cosme Bueno los Curatos de Tayacaja eran 5, uno de ellos San Pedro de Pampas con sus anexos Huallhuas y Acostambo.

Segunda postal. Pampas figura como San Pedro de Pampas el 30 de abril de 1821 al celebrarse la primera elección municipal en presencia del Jefe Político, Teniente Coronel Cayetano Aballe y el secretario José María Morales. Por mayoría de votos se proclama alcalde a don Andrés Pacheco y como su segundo al Teniente de Milicia Andrés Bolaños.

Tercera postal. El 9 de marzo de 1946 se aprueba la Ley No. 10432 creándose el colegio San Pedro, que se inaugura el 4 de mayo de 1947.

Una atenta lectura de la historia local nos permite reconocer la presencia iluminadora de San Pedro, sin embargo, no le rendimos celebración alguna ¿O me equivoco?


TONADAS DE LONGOR

Francisco Pizarro realizó en 1536 cinco expediciones para llegar al Cusco. La cuarta al mando de Alfonso de Gaete fue derrotada en la cordillera de Tayacaja que bordea el valle del Mantaro. Posteriormente la comandada por Alonso de Alvarado con 500 hombres cae en Rumichaca.

En 1760 los españoles en Pampas vestían chaquetas con 24 y 9 botones de plata, medias de seda, calzones de Bruselas, botas de bagueta, capote de paño de Quito, y, comían panes con azúcar del tamaño de un ladrillo.

1905. Iluminación en Pampas. El ex alcalde Víctor M. Pacheco celebró un contrato con Antonio Tramontana para la compra de 12 faroles tipo “Sppier” a fin de iluminar la ciudad.

Por aquellos años funcionaba las Agencias Municipales en distintos lugares, así tenemos: Acraquia (Santiago Flores), Chiulcas (Cipriano Ames), Huallhuas (Jacinto Gutiérrez), Tucuma (Roque Castro), Rundo (Germán Lazo), Marcopata (Manuel Fernández).


LIMA-LIMA PARA DIEGO AUQUINIBIN

Es cierto. Siempre me refiero de don Lázaro Yupa Inga Uacachi gobernador y cacique principal de Pampas según documento autenticado del 18 de junio de 1594. Estas líneas los dedico a Don Diego Auquinibin cacique y gobernador de Pampas y Colcabamba de acuerdo a la escritura de fecha 4 de agosto de 1717 y legalizado por el licenciado Diego de Torres y Zúñiga cura y vicario de esta doctrina, juez, subdelegado del señor Pedro Cháves caballero del orden de Alcantara Oidor de las Real Audiencia de Lima y fiscal juez privativo de tierras.


MACHU CHIURUR PARA DON SANTIAGO AZAPARA GALA

Toda la historia de Tayacaja se encuentra presente en las parcelas memoriosas de don Santiago, que pronto estará en Lima para ratificarnos que Tayacaja no solo es una provincia sino un Sentimiento. Feliz Aniversario.


Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta
Imagen: Teofilo Hinostroza (fotografo Tayacajino)

viernes, 22 de abril de 2011

FECHA MEMORABLE PARA PAMPAS

FECHA HISTÓRICA MEMORABLE

En setiembre del 2010, tuvo lugar un encuentro de tayacajinos residentes en Lima, acontecimiento que nos permitió “descubrir” y valorar el patrimonio cultural de la provincia en su integridad. La ocasión fue propicia para hacer entrega a la representante del Concejo Provincial de Tayacaja, de un documento valioso que amerita se le brinde debida atención.

Se trataba del Acta de la elección del Ayuntamiento del pueblo de San Pedro de Pampas celebrado el 30 de abril de 1821, es decir, hace 190 años. El documento da cuenta de los pampinos elegidos como primeras autoridades edilicias de la provincia, en votación presidida por el Jefe Político, Teniente Coronel Comandante de este Partido Don Cayetano Aballe.

Las presencias de los señores Andrés Pacheco, Andrés Bolaños, Juan Gómez, Tiburcio Victoria, Pedro Trucio, Juan Suasnabar, Isidro Anagaray, Alejo Anamantica, Balerio Victoria y José Manuel Morales inauguran en nuestra historia provincial la gestión municipal, desde tres meses antes de la proclamación de la Independencia.

Abril es ahora. Los tiempos que vivimos están centrados en la coyuntura política. Sin embargo, siempre debemos brindar atención a las otras aristas de la experiencia humana. Nuestros jóvenes estudiantes deben recibir de sus mayores, información, materiales y ejemplos que consoliden el lema de nuestra identidad: “Tayacaja no solo es una provincia, es un sentimiento”.

Abril es ahora.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta


miércoles, 9 de marzo de 2011

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE PAMPAS












Una visión certera respecto del futuro de nuestros pueblos es, sin duda, la Educación en todos sus niveles. En esa perspectiva, el proyecto de creación de un centro de estudios superiores en la ancestral y siempre joven provincia de Tayacaja merece nuestro fervoroso saludo e incondicional apoyo.

La ceremonia del día Martes 8 de marzo en la Sala Mohme del Congreso de la República, ratifica la unidad de pensamiento y sentimiento de las autoridades, representantes institucionales, funcionarios, artistas y ciudadanos partícipes del proyecto. A través de los aplausos, los corazones latieron alborozados avizorando el futuro de la provincia, en la plenitud y desarrollo, gracias a las inteligencias y voluntades de las nuevas generaciones, forjadas precisamente, en las aulas de la naciente Universidad Nacional Autónoma de Tayacaja.

La creación de la Universidad implica asimismo una mirada histórica, y un gesto de gratitud y reconocimiento a grandes valores que nacieron en la Provincia.

En la sala principal del Congreso de la República como presidiendo todas las actividades está presente Tayacaja a través de dos obras del maestro Daniel Hernández Morillo natural de Urpay (Salcahuasi) fundador de la Escuela Nacional de Bellas Artes del Perú en 1918 hasta el día de su muerte en 1932. Con grandes premios internacionales Hernández es Segunda Medalla del Salón de Paris y Medalla de Oro en 1900.

Los hermanos Bolaños Díaz (Federico, Reynaldo y Julián) fundadores de la Vanguardia Literaria en el Perú. Serafín Delmar y Julián Petrovick fundadores del Partido Aprista del Perú. Serafín fundador y primer director del diario APRA, antecedente de La Tribuna. Escritores tayacajinos y políticos que sufrieron persecuciones, destierros y carcelería.

Sergio Quijada Jara notable estudioso del folklore, autor de Estampas Huancavelicanas, quien a la par que Morote Best, Adolfo Vienrich y José María Arguedas son los artífices de nuestro espíritu identitario.

Sólo tres ejemplos que debe motivar en el ánimo del Poder Legislativo y Ejecutivo, la creación de la Universidad en una provincia histórica, que aporta significativamente en las áreas de la minería y energía eléctrica.

Por todas estas consideraciones, saludamos la iniciativa y hacemos fuerzas desde la modesta nervadura de nuestra alma, porque el proyecto se cristalice. ¡Tayacaja no es sólo una provincia, es un sentimiento!

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

martes, 28 de septiembre de 2010

RECUERDOS DE NUESTRO PUEBLO

Pampas es la capital de la provincia de Tayacaja, departamento de Huancavelica; está ubicada en la parte central y meridional de un extenso valle y tiene como guardianes a dos colosos pétreos, el Yanapadre y el San Cristóbal. El valle está orientado de oeste a este, es bañado por las aguas del rio Opamayo, que nace en las alturas de San Juan de Pillo y se abre paso dificultosamente a lo largo de todo el valle, originando en su recorrido un sinuosos meandro; en la época de estío prácticamente se seca, pero en el verano aumenta su caudal y se desplaza en forma silenciosa haciendo honor a su nombre que significa “río silencioso” en nuestro idioma nativo.
Hernán Canales Acevedo (Pampas de Leyenda)

Todos los pueblos tienen algo que contar, historias reales o imaginarias que son las tradiciones y las sabidurías de los pueblos y pienso que detrás de un mito, hay algo de cierto que debemos conocer y revalorar.
Juan Taboada Mendes (Historias, Mitos y Leyendas en Tayacaja)

Tardes de mi pueblo
te recuerdo
recorriendo sueños
de infancias dormidas,
entre calendarios
de manos polvorientas,
Te recuerdo
con juguetes de molle
y cometa al viento.
Carmela Abad Mendieta (Poemario)

Tayacaja es reconocida como la capital energética del Perú, porque en su suelo se ubica la Central Hidroeléctrica del Mantaro la misma que proporciona energía eléctrica a una docena de departamentos del país. Su capital Pampas, está a 70 kilómetros de Huancayo, a 379 de la ciudad de Lima.

Tayacaja se enorgullece de ser la cuna del maestro Daniel Hernández Murillo, fundador y director de la Escuela Nacional e Bellas Artes hasta el día de su muerte. Hernández nació en la modesta aldea de Urpay comprensión del distrito de Salcabamba. En Lima y en las mejores urbes dio lustre a la pintura nacional.
Carlos Zúñiga Segura (Literatura de Tayacaja)

….”sigo volando feliz por el firmamento de los cielos de Pampas. Ahí está mi casa, con la tía mamá sentada en la vieja poltrona, en el corredor tomando sol o podando sus rosales, cantando, silbando esa canción triste que, todavía la escuchamos, “cuando va muriendo el día y se va ocultando el sol, no has visto como se agrandan, las sombras de la colina” Ahí están las palomas castilla de la vecina, que anidan en los huecos de los aleros, debajo del techo de tejas, engordando sus buches, moviendo sus cuellos, picoteándose, enamorándose….”
Antonio Muñoz Monge (Que nadie nos espere)

domingo, 5 de septiembre de 2010

PUÑAL DE CACHITA BLANCA

"Los poetas somos viento del pueblo, nacidos para pasar soplando a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas” dijo alguna vez el poeta Miguel Hernández. En efecto, este aserto se confirma en el periplo fecundo por el vasto reino de la literatura de Tayacaja que viene a constituirse en palpitación vital del hombre enhebrado en el resplandor mágico de la creación literaria.

En reciente visita al barrio de Chalampampa he sentido ese permanente caudal alimentado por hechos cotidianos, cuyas pulsaciones en mayor o menor medida –trasladados desde su cotidianeidad al análisis y lección- se convierten en heredad que compromete impulsarla, valorarla y difundirla. En ese caudal iluminador de la palabra recordé a don Celso S. Abad, a su esposa señora Luzmila Idoña y a José nacido en abril de 1932, abogado, profesor y narrador.

José Abad Idoña ha publicado un trascendente libro de relatos “Puñal de cachita blanca” escrito no de las cosas sino de la esencia misma de las cosas como dice Pffeifer; por ello, Abad sabe y siente la textura de nuestro pueblo, sus personajes, sus asunciones cotidianas respecto del tiempo y la vida; y, así precisamente de ese conocimiento certero se nutre su palabra plena y florecida desde Salcabamba como una lima-lima aromada en el altar de los recuerdos.

Sus cuentos se vertebran en ese universo encantatorio de las tierras tayacajinas, de modo tal, que las imágenes amalgaman topías plena de angustias o florecimientos de una utopía porque el mundo cicatrice sus heridas.

Carlos Zúñiga Segura

Colaborador exclusivo de Saposaqta

sábado, 14 de agosto de 2010

CHALAMPAMPA



Barrio de poetas, músicos y pintores

Una atenta mirada desde la emoción y los recuerdos en las calles y hogares de Chalampampa donde nacimos, consolida la idea de que todos somos una familia, un tejido permanente de vivencias personales y colectivas que nos alimentan desde nuestras infancias hasta la cotidiana aventura de la vida en madurez.


Estuve en abril y en julio. Visité la capilla María Auxiliadora y recordé el gesto de la familia Acevedo - Olivera donando el terreno para su edificación por documento de fecha 9 de febrero de 1926 ante el notario Mariano E. Cárdenas. La colocación de la primera piedra el 1 de julio de ese año a las 4:00 p.m. en presencia del R.P. Miguel Torre delegado diocesano y la participación de la señora Raquel García de Quijada, Celso S. Abad y Santos T. Córdova y la posterior suscripción del acta ante el notario Alejandro Acevedo. Luego el año 1932 la donación de la puerta a cargo del filántropo Octavio Zúñiga. Este templo es el símbolo del barrio, su atalaya espiritual, su plenitud histórica.


Unos pasos más adelante doña Teófila Flores de Donayre me invita riquísimos chaplines y melcochas. Saludo a Choyo y su familia doña Rosa, Delia y Rosalía Monge. Don Sebastián Ruiz y sus hijos, la familia Barrientos Peña, don Horacio y su hermana Magda, las familias Landa, Aristizábal, Ortega, Chávez, Zamudio, Cosser, Vega, doña Carolina Sttubs, Olinda Aroni, la familia Mendieta, Acevedo, Bernardo, Donayre, Ernesto Ruiz, esposa e hijos; y doña Urpi ofreciéndome su picante de cuy en salsa de mani y doña Zoraida su famosa chicha. Qué linda familia en verdad suscribiendo con sus acciones páginas de verdadero sentimiento. (No cito apellidos tan queridos por espacio en la página).


Raúl Cámac, pintor y amigo de años, sale de su casa y me invita a ver sus cuadros y visitar el hogar de su tio con mates y portarretratos de impecable manufactura. Mariano Martínez nos da alcance en la pequeña placita donde confluyen las tres calles del barrio, bebemos unas cervezas y visitamos a los amigos y amigas para hablar de la vida, de las ausencias que son presencias, de los sueños que quedaron en los aretes de la luna, de los amores jurados en el puquial como eternos para llegar al olvido.


Aquí en Chalampampa están los amigos y las familias a quienes queremos y nos quieren. Este sentimiento obra el milagro de reinventar nuestro barrio, hacerlo vivo como antes, hasta convertirlo en palpitación vital del hombre enhebrado en el resplandor mágico de los recuerdos.


Autor: Carlos Zúñiga Segura

Colaborador de Saposaqta