miércoles, 17 de agosto de 2011

PAMPAS Y ARGUEDAS


Pampas Tayacaja en la memoria
de Arguedas

En ocasión de conmemorarse el centenario del nacimiento de José María Arguedas, es preciso rendirle nuestro homenaje a través de Saposaqta, ventana abierta de par en par a la memoria y esperanza de Tayacaja.


La vida y obra de José María Arguedas constituye un prisma cuyas aristas apuntan en distintas direcciones, para luego interrelacionarse y establecer un estadio cargado de significaciones donde es posible develar las pulsaciones fundamentales de la experiencia humana, enfocadas desde la dilucidación respecto al sentido de la vida, para afirmar al ser que ejercita su diaria aventura de estar en permanente diálogo con el mundo.


Así, en Los ríos profundos, los hilos de su memoria nos revelan recuerdos enhebrados cual imágenes de piedra y río. De piedra como base del mundo, pues «La piedra que es como hizo Wiracocha al hombre y lo que hace a los cerros» como bien señalan Gladys Marín y Fernando García en «La experiencia americana de José María Arguedas»; y de río, como gran comunicador «en una ciudad que ya es un privilegiado de la comunicación con lo divino» al que alude Madeleine Gladieu en «Del niño y del río en Los ríos profundos».

Los recuerdos de Arguedas en Pampas, capital de la provincia de Tayacaja datan de 1928. Tenía entonces 17 años y cursaba el tercero de secundaria en el Colegio Santa Isabel de Huancayo, cuando su padre decide ejercer la profesión de abogado en Pampas.

En un acápite de su relato en Los ríos profundos, Arguedas rememora un acontecimiento de matiz sentimental ocurrido durante su estadía en Pampas, donde se enamora de una joven alta, de ojos azules (…) “varias noches fui a cantarle huaynos que jamás se había oído en el pueblo”, nos dice Arguedas.

Hemos indagado al respecto y tal parece que esta joven merecedora de elogios y serenatas con huaynos en calidad de primicia sería María Jesús Olano, que a la fecha tenía 25 años y domiciliaba en el jirón Grau frente a la capilla María Auxiliadora del barrio de Chalampampa.

Además de este relato en Los ríos profundos, Arguedas escribió dos artículos relacionados con la provincia: El layk’a (Brujo) y La fiesta de la cruz (La Cruz de Pampas) ambos publicados en el diario La Prensa de Buenos Aires en 1941 y 1943; recogidos en el libro «Indios, mestizos y señores» (Ed. Horizonte, 1989). Existe asimismo una particular interpretación de la canción Trilla de arvejas en Pampas grabado en el casete «Arguedas canta y habla» editado por el Centro de Folklore producción testimonial con presentación del notable charanguista Jaime Guardia.

Los amigos tayacajinos de José María Arguedas fueron Sergio Quijada Jara de quien el sabio francés Paul Rivet dijo: “tiene el eminente título de folklorista consagrado, tengo en mi poder el manuscrito de su trabajo (Canciones del ganado y pastores). Es, sin la menor duda, una contribución de valor excepcional” y, Teófilo Hinostroza presente en el universo de la fotografía desde los 15 años, para luego a los 23 inaugurar su estudio en el que trabajó durante 48 años, alcanzando prestigio y reconocimiento por la calidad de sus imágenes en tanto testimonios de las expresiones costumbristas de la región central del país. Fue asimismo, notable productor documentalista en 16 mm. y a color en la década del 50, además de afamado músico virtuoso en la quena.

La Palabra de Arguedas


[Pampas]


El pueblo es grande y con pocos indios. Las faldas de los cerros están cubiertas por extensos campos de linaza. Todo el valle parece sembrado de lagunas. La flor azul de la linaza tiene el color de las aguas de altura. Los campos de linaza parecen lagunas agitadas; y , según el poder del viento las ondas son menudas o extensas.

Cerca del pueblo, todos los caminos están orillados de árboles de capulí. Eran unos árboles frondosos, altos, de tronco luminoso; los únicos árboles frutales del valle. Los pájaros de pico duro, la tuya, el viuda-pisk’o, el chihuaco, rondaban las huertas. Todos los niños del pueblo se lanzaban sobre los árboles, en la tarde y al mediodía. Nadie que los haya visto podrá olvidar la lucha de los niños de ese pueblo contra los pájaros. En los pueblos trigueros, se arma a los niños con hondas y latas vacías; los niños caminan por las sendas que cruzan los trigales; hacen tronar sus hondas, cantan y agitan el badajo de las latas. Ruegan a los pájaros en sus canciones, les avisan: «¡Está envenenado el trigo! ¡Idos, idos! ¡Volad, volad! Es del señor cura. ¡Salid! ¡Buscad otros campos!» En el pueblo del que hablo, todos los niños estaban armados con hondas de jebe; cazaban a los pájaros como a enemigos de guerra; reunían los cadáveres a la salida de las huertas, en el camino, y los contaban : veinte tuyas, cuarenta chihuacos, diez viuda-pisk’os.

[San Cristóbal]

Un cerro alto y puntiagudo era el vigía del pueblo. En la cumbre estaba clavada una cruz; la más grande y poderosa de cuantas he visto. En mayo la bajaron al pueblo para que fuera bendecida. Una multitud de indios vinieron de las comunidades del valle; y se reunieron con los pocos comuneros del pueblo, al pie del cerro. Ya estaban borrachos y cargaban odres llenos de aguardiente. Luego escalaron el cerro, lanzando gritos, llorando. Desclavaron la cruz y la bajaron en peso. Vinieron por las faldas erizadas y peladas de la montaña y llegaron de noche (…)


[Río Opamayo]

(…) Sobre el abra, antes de pasar la cumbre, recordé las hileras de árboles de capulí que orillan los muros de ese pueblo, cómo caían, enredándose en las ramas, los pájaros heridos a honda; el río pequeño, tranquilo, sin piedras grandes, cruzando en silencio los campos de linaza; los peces menudos en cuyos costados brilla el sol (…)

(…) Cuando salía en la noche, los sapos croaban a intervalos; su coro frío me acompañaba varias cuadras. Llegaba a la esquina, y junto a la tienda de aquella joven cantaba huaynos de Querobamba, de Lambrama, de Sañayca, de Toraya, de Andahuaylas…de los pueblos más lejanos; cantos de las quebradas profundas (…)

El layk’a
(Brujo)
(…)
Yo fui llamado por uno de estos layk’as en Pampas, capital de la provincia de Tayacaja. Su voz era penetrante y parecía fluir de un mundo muy lejano pero conocido en sueños. Al día siguiente el brujo se había ido del pueblo. Yo no he podido olvidar la cara de ese indio layk’a; su olor a coca, el color de su poncho, la forma de su cabeza y la energía oculta de sus llamados. (…)

Cruz de Pampas (…)

(…). En las tierras próximas al pueblo siembran linaza, y esto también es raro, porque es la única tierra de la sierra donde he visto sembrar linaza; y cuando la linaza está en flor, todo el campo parece un lago azul, un lago que sube a las laderas, que se tiende en los falderíos y en las orillas del riachuelo que cruza la quebrada. Este pueblo se llama Pampas y está en el Centro del Perú. Los indios de Pampas hacen bendecir todos los años la cruz «calvario» que está clavada en un gran cerro que comienza desde el canto mismo del pueblo. El cerro es desnudo, y en el mes de mayo el poco pasto que brota en los meses de lluvia ya está marchito, los arbustos de tankar y k’opayso están negruzcos y sin hojas. Por eso los indios no bajan la cruz por el camino, sino de frente, por la cuchilla del cerro. Todos los indios suben la montaña en la madrugada, con la luz del amanecer, y se reúnen al pie de la cruz; cuando sale el sol, desde el pueblo medio vacío, los principales miran a los indios hormigueando en la cima del cerro, junto a la cruz «calvario». Es una cruz enorme de eucalipto. Casi medio día luchan para sacarla de su pedestal, y el otro medio día la arrastran por el cerro, con cuidado, abrazados por todo lo largo de la cruz y a sus dos brazos. Gritan del cerro, de rato en rato; y van reemplazándose. El que ha visto una vez esta bajada de la cruz «calvario» de Pampas no puede olvidarla nunca. Llegan oscureciendo, cuando el crepúsculo ilumina la quebrada y las crucecitas de los techos parecen tristes bajo la luz dorada del cielo. Los indios llegan a la plaza, con la cruz «calvario», casi en silencio, cansados. Y pasan la noche en la misma plaza, velando la cruz, conversando, tranquilos, y tomando chicha y aguardiente en silencio sin hacer bulla. Por que está región es pobre en danzas y en canto (…).

La trilla de Arvejas
(Voz José María Arguedas)

Takllaykuy takllaykuy makichayquiwan takllaykuy
saruykuy saruykuy chaquichaiquiwan saruykuy
chaquichayquiwan maquichaiquiwan
saruykuy takllaykuy
maquichaiquiwan chaquichayquiwan
takllaykuy saruykuy

Correupys cartay kachkan
correupys cartay kachkan
likaylla likaykuyman
jawaylla jawaykuyman
jawaylla jawaykuyman
likaylla likaykuyman
likaylla likaykuyman
jawaylla jawaykuyman

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

jueves, 11 de agosto de 2011

FOLKLORE: DANZA Y CANTO




La Universidad Inca Garcilaso de la Vega publicó el libro “Folklore, Danza y Canto” para su programa de educación a distancia. Esta obra fue escrita por el escritor y periodista Antonio Muñoz Monge nacido en la ciudad de Pampas Tayacaja.


A propósito, en este mes de agosto se celebra el día mundial del Folklore, y creemos que el aporte del autor a esta disciplina es importante.


Saposaqta se une al homenaje que diversas Instituciones hacen al folklore mundial, publicando un extracto de este valioso libro.

Tradición y Folklore
Se suele admitir que la tradición es cantera fundamental del folklore, y muchas veces la tradición se identifica con el pasado, con la historia y la leyenda, donde el folklore recoge gran parte de su contenido. Sin embargo esa afirmación puede ser discutible.

Que se entiende por TRADICION:
La tradición es la transmisión permanente de la cultura, durante un largo espacio de tiempo; la tradición enlaza lo pasado con el presente y se proyecta con el porvenir.

Según el estudioso brasileño Paulo de Carvallo Neto, el término “tradición” es precario, ya que el folklore no lo acepta en su etimología, sino en sentido figurado, convencional. De ese modo, cada uno puede tener su idea personal sobre la “tradición” folklórica.

Etimológicamente “tradición” es “transmisión” en tanto que no toda “transmisión” es “tradición”. De este modo en nuestra materia, sigue diciendo el profesor Paulo de Carvallo, tradición indica el mecanismo por el cual heredamos los bienes que fueron propios de nuestros antepasados ”noticia u opinión antigua, derivada de unos a otros”, “noticia de hecho, trasmitida de padres a hijos, de edad en edad”, tradición real: la que se ha trasmitido de viva voz, entrega”.

Dinámica del Folklore
El folklore no es estático; es dinámico, vital, dialéctico, diacrónico en su historia; es un hecho socio cultural interdependiente, porque al mismo tiempo influye y es influido por los demás. Gracias a esta dinámica, el folklore se actualiza recogiendo los aportes que puedan enriquecer su campo sin que puedan abandonar su esencia, su sello propio. Ya en la música, el canto, la danza, la vestimenta, las costumbres en general, existe una independencia que no es perjudicial como algunos opinan, mientras se respete la originalidad y pureza de esas manifestaciones culturales propias de una determinada comunidad.

Mestizaje en el folklore
Como consecuencia de la interdependencia cultural que se ha expresado desde siempre, el folklore en gran parte de nuestros pueblos americanos es mestizo, encontrando muy pocas manifestaciones auténticamente nativas, en un estado de pureza total. Ejemplos sobran: los instrumentos musicales de las orquestas típicas del valle del Mantaro son todos occidentales (saxos, arpas, clarinetes, violines), logrando con ellos, ritmos vernaculares, como son nuestros huaynos, huaylash, además mulizas y otros ritmos; la muliza en este caso en su forma y fondo es un producto mestizo. La vestimenta de los danzarites de tijeras, además de los instrumentos que acompañan son mestizos. El pintoresco y cruel jalapato, el hermoso carnaval cajamarquino, ayacuchano o huancavelicano, para dar unos ejemplos, son expresiones mestizas considerando, desde luego, las expresiones nativas como el “pum pin o carnaval autóctono de la provincia de Víctor Fajardo en el departamento de Ayacucho.

Fuente: “Folklore Peruano: Danza y Canto
Autor: Antonio Muñoz Monge
Ediciones Educación a distancia
Universidad Inca Garcilaso de la Vega

miércoles, 3 de agosto de 2011

PAMPAS OBTIENE CATEGORIA DE CIUDAD




La historia de la provincia de Tayacaja y su capital Pampas, es un permanente caudal de signos y aromas singulares. Este florecimiento, está alimentado desde tiempos ancestrales, por las pulsaciones de hombres y mujeres que a su tiempo, asumieron la gran travesía de la experiencia humana, desde una perspectiva personal y a la vez amalgamada al vigoroso colectivo Tayacaja.

La firmas y sellos de los conductores en las instituciones, son visibles en la medida de sus realizaciones. Junto a estos signos está presente con su jerarquía humana y profesional la inteligencia y voluntad de hombres y mujeres nacidos en la provincia o afincados en sus estancias, que sin distingo alguno tejieron el estandarte verde y amarillo que nos distingue y marca la diferencia en el sentido que Tayacaja no es solo una provincia sino un sentimiento.

Hace 107 años, el 9 de agosto de 1904 Pampas la tierra de nuestras primeras querencias que lucía la categoría de Villa obtiene por reconocimien to oficial la denominación de CIUDAD.

El segundo vicepresidente de la República, encargado del Poder Ejecutivo. Por cuanto el Congreso ha dado la ley siguiente: El Congreso de la República Peruana, ha dado la ley siguiente: Artículo único. Elévese a la categoría de ciudad la villa de Pampas, capital de la provincia de Tayacaja, en el departamento de Huancavelica. Comuníquese al Poder Ejecutivo para que disponga lo necesario a su cumplimiento. Dada en la sala de sesiones del Congreso , en Lima a los 9 días del mes de agosto de 1904. Rafael Villanueva, presidente del Senado, Cesáreo Chacaltana presidente de la Cámara de Diputados, José Manuel García Senador Secretario, Luis A. Carrillo, Diputado Secretario.

Al Excmo. señor Presidente de la república. Por tanto, mando se imprima, pubhlique y circule y se le dé el debido cumplimiento. Dada en la Casa de Gobierno, en Lima a los 12 días del mes de agosto de 1904. Serapio Calderón.-Juan de D. Quintana”

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

miércoles, 27 de julio de 2011

SALCABAMBA


Este distrito fue creado en la época de la Independencia, y cuenta con una hermosa plaza y bellos tejados, callecitas tradicionales, una Iglesia donde acuden los pobladores a rendir culto religioso a sus imágenes.

Posee una piscigranja a orillas del río Salcabamba, donde se produce truchas de gran calidad. A poca distancia encontramos manantiales de aguas subterraneas, apreciadas por la población por sus propiedades medicinales.

En el cerro Chucto encontramos vestigios de ruinas pre incas con algunas construcciones de piedra de base circular.

A pocas horas encontramos los famosos baños de Qello Qollpa con pozas de aguas termales medicinales, siendo muy visitadas por los pobladores de la zona.

Cuenta con una hermosa catarata de Pichqana con una caída de agua de 30 metros de altura y está rodeada por una vegetación tropical muy apreciada por el visitante. Aquí también podemos encontrar hermosas orquídeas

Por todo esto los invitamos a visualizar el video de este distrito realizado por INTI COMUNICACIONES y producido por la Municipalidad de Tayacaja en la gestión 2007-2010.

martes, 19 de julio de 2011

SABIDURIA ANCESTRAL EN PAMPAS TAYACAJA




Ante el innegable hecho de que el ser humano a paso acelerado viene destruyendo la naturaleza, aun cuando paradójicamente vivimos en tiempos de la “sociedad del conocimiento” donde por primera vez la humanidad dispone de una masa crítica de ciencias y técnicas que le permiten moldear casi la generalidad de aspectos que ocurren en el planeta, la destrucción de la naturaleza a la luz de los embates que confronta, por causas no naturales, sino mas bien por propia mano del hombre, debido principalmente al mal uso de los recursos naturales, al parecer se torna inevitable y por tanto preocupante y hasta catastrófico.

Sombrío panorama que en diversas latitudes del mundo ha despertado interés por detener o mitigar esta vorágine autodestructiva, generando corrientes de opinión desde diferentes ópticas y posiciones económicas, políticas y socio-culturales, poniendo en entredicho el imperante sistema económico que privilegia el libre mercado y las implicancias de la muy publicitada globalización, cuyos resultados al cabo de décadas de vigencia para países como los nuestros, solo han servido para profundizar la brecha de la pobreza y asimetrías económicas conocidas, al tiempo de generar graves desequilibrios ecológicos por la voracidad en la extracción y aprovechamiento de recursos naturales.

Precisamente los cuestionamientos al sistema económico que entre otros aspectos dispensa el irracional uso de recursos naturales, han dado origen a foros técnico-científicos, se ha instituido inclusive el “DIA DEL MEDIO AMBIENTE” todo orientado a salvar el planeta, para cuyo cometido surgieron colectivos de connotados ecologistas-conservacionistas que después de décadas de trabajo y frente a los inoperantes modelos y mandatos occidentales manifestados en el desprecio por la conservación del medio ambiente y las tradiciones históricas; los más caracterizados científicos y estudiosos mundiales, llegaron a sostener que LA SABIDURIA INDIGENA ES LA SALVACION DE LA HUMANIDAD, basados en conceptos como glocalizacion y reterritorializacion, pero principalmente sustentados en el hecho de que el conocimiento andino con fines practico-científicos se remonta a hace más de diez mil años, en el que el hombre precolombino tuvo dominio ecológico sobre su hábitat y que en contraposición la gestión del conocimiento como teoría tiene un desarrollo reciente.

Conocimientos ancestrales de admirable sabiduría respecto de la protección y conservación de la naturaleza, por parte del poblador andino, lamentablemente ignorado, grotescamente minimizado y hasta casi desaparecido, pero que felizmente en nuestros días luego de largos periodos de estudio, investigación, sistematización y fidedigna comprobación viene siendo considerada y revalorada en su verdadera dimensión. Es decir, que los conocimientos ancestrales en los escenarios del cambio climático global, ocasionado por causas no naturales y que origina desequilibrios en el clima, manifestados en torrencialidades, sequias y demás secuelas perversas sobre el ecosistema; y donde todavía persisten incertidumbres en relación a los efectos específicos de la alteración climatológica, en razón de la controversia científica respecto de los pronósticos sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y entre los mecanismos empleados para predecir el clima en el futuro, la sabiduría andina surge plena y vigente como una alternativa para la salvación de la humanidad, como resultado de que científicos calificados interiorizados con la gravedad del problema , han centrado su visión hacia la ancestral sabiduría de la cultura andina. Siendo ciertamente ello, que nos conduce a nuestra razón telúrica a PAMPAS TAYACAJA, ahí donde los herederos de los valientes Chankas como parte integrante de dicha civilización y de aquel magistral saber, fueron actores de las prácticas ecologistas, usos y costumbres de la época, legando tales conocimientos a la posteridad, como así lo podemos comprobar en la actualidad.

En efecto, dentro de los cardinales de la península de Tayacaja existen más de 140 Comunidades Campesinas, cuyos pobladores en su quehacer cotidiano replican conocimientos ancestrales sobre el dominio de la naturaleza, relacionando dicho conocimiento con la actividad productiva para satisfacer necesidades elementales como alimentación, vestimenta, salud y vivienda. De otro modo, no se entiende como en una geografía tan difícil donde se asentaron, supieron sacar ventaja admirable de su ambiente hasta lograr sobre el mismo un verdadero dominio, estableciendo una estrecha interdependencia y utilidad práctica con factores clima, suelos, flora y fauna con una racionalidad científica del que irónicamente muchos dudaron en reconocer, no obstante los portentos de la diversidad productiva que nos legaron, solo indicar que en los andes tayacajinos, se concentran la mayor densidad de especies por superficie (km2), visiblemente mayor que en otras zonas del mundo de igual orografía y altitud, lo que se explica que solo puede ser resultado de la adaptación de especies y variedades a climas inhóspitos para desarrollar la actividad agrícola como es la puna. La existencia casi generalizada de camélidos sudamericanos y cultivos de tuberosas como avena, mashua, oca, olluco en toda el vértice alto-andino, más de cuatro centenares de especies de papas nativas en Acostambo, Ñahuinpuquio representando el cultivo índice de las comunidades de la jurisdicción entre las que destaca Pazos, la calidad de maíz amiláceo y derivados exóticos como el maíz “chulpi” en ámbito de distritos como Quishuar, San Marcos de Rocchac, Salcabamba, Salcahuasi, Colcabamba, Huaribamba y los bajíos de Pampas; en tanto que en Tintay Punco, Surcubamba y Huachocolpa son característicos a parte de los mencionados cultivares la variedad de granos y menestras el frijol panamito, poroto, entre otras, cuya domesticación data de tiempos inmemoriales, la artesanía de los comuneros de Pichos en Huaribamba. Mientras que en los valles de Acraquia, Ahuaycha, Pampas y Daniel Hernández, son notorios los sistemas de producción y crianzas con métodos introducidos por el conocimiento del hombre precolombino que aun en la actualidad nos revelan que frente a los desafíos de la naturaleza y los imponderables que se les presentaban, no solo experimentaban para conocer plenamente las contingencias, sino para modificarla en función de la priorización de las necesidades, combinando sabiamente la sostenibilidad practica-científica de la producción con los aspectos mágico-religiosos solicitando a las deidades andinas en un acto de aproximación a la bendición divina y de la naturaleza.

Finalmente apelo a la dispensa de los comprovincianos, porque sin duda debo haber omitido características saltantes de algún distrito, toda vez que nuestra provincia es amplia y muy fecunda que una simple nota no permite abordarla en su plenitud y porque en esta ocasión lo que pretendemos es resaltar la persistencia de la sabiduría andina al interior de las comunidades tayacajinas y, sobre todo considerar la etapa de dominio precolombino para internalizar en las conciencias y continuar con su potencialidad, ampliando el empleo del escenario andino como mecanismo concreto orientado hacia la solución de los problemas del medio ambiente y la calidad de vida. Máxime cuando como llevamos dicho, la corriente científica mundial de estos tiempos sostiene que “LA SABIDURIA INDIGENA ES LA SALVACION DE LA HUMANIDAD”.

ING. MAGNO GUTIERREZ ENRIQUEZ
Colaborador de SAPOSAQTA
Correo : gutierrezmagno@yahoo.es

martes, 12 de julio de 2011

YA VIENE EL SANTIAGO



SANTIAGO EN TAYACAJA

El Santiago es una fiesta costumbrista que se celebra en toda la sierra central con motivo de la herranza o la marca del ganado. Es una costumbre ancestral que data de la época de la colonia y que ha sido absorbido por los campesinos, pues el aporte de las dos grandes culturas han dado como consecuencia el proceso de la transculturación en una bella estampa del folklore andino. Se han realizado muchos estudios acerca de la trascendencia, origen y significado de esta costumbre ancestral que se celebra bajo diferentes formas y matices.

En lo que respecta a la provincia de Tayacaja, la fiesta de Santiago tiene su inicio en el mes de junio, cuando en las noches de plenilunio se escucha el sonido característico de las cornetas de cacho o waqrapuku, un instrumento musical elaborado íntegramente con los cuernos de los toros; estos son cuidadosamente cortados, pulidos y armados en espiral de dos vueltas hasta darles la forma de una corneta que al ser tocados emiten un sonido melancólico, profundo y nostálgico y la música es especial: es una mezcla de tristeza, añoranza y romance.

Las cornetas también son elaboradas con un a especie de maguey llamado lonqor o llunqur que crece en forma silvestre en las quebradas. Es un tallo hueco de 3 a 4 metros de longitud, que es cuidadosamente limpiada y pulida para luego colocársele una boquilla, y tiene un sonido parecido al waqrapuku y finalmente algunos fabrican sus cornetas de lata que tiene un sonido mas agudo, vibrante y estridente. Esta música es acompañada por la tinya, instrumento musical de percusión, tiene la forma de un tamborcito pequeño y es elaborado con el cuero de chivo.

Al escuchar el sonido de la corneta los jóvenes se reúnen para iniciar el pasiakuy o recorrer los caminos bailando, en cuyo recorrido se van integrando todos los jóvenes de la comarca y de esa forma, recorren todos los caminos bailando, cantando y tomando sus tragos hasta el amanecer. Se escucha el coro de las voces femeninas que cantan:

Chisi tuta purisqaypim /Chisi tuta pasiasqaypim /Anilluyta wischuruni /Aritiyta wischuruni /Piraq mayraq tarikurqa/ Piraq mayraq suarurqa, /Casaduchuch solteruchuch /Viuduchuch, veladuchuch (En mi caminata de anoche / En mi paseo de anoche / He perdido mi anillo / He perdido mi arête / Quien lo habrá encontrado / Quien lo habrá robado / Tal vez un casado o un soltero / Tal vez un viudo o un comprometido)

Entre canto y canto suena la corneta induciendo al romance y las parejas se declaran su amor en la claridad de la luna y bajo los efectos del alcohol algunas chicas caen rendidas al embrujo del momento y se pierden en la noche a gozar plenamente de su encuentro amoroso para luego integrarse nuevamente al grupo y seguir cantado:

Utuschay, utus kurucha /Utuschay utus kurucha, / Pim willasurqanki sapay kasqayta /Pim willasurqanki kuyakusqayta (gusanito del maíz/gusanito del maíz/quien te ha contado que estoy solo/quien te ha contado que la quiero mucho)

Y con los primeros albores de la madrugada el grupo se va disolviendo poco a poco después de haberse entregado plenamente a los placeres de la juventud y haber consolidado algunas parejas su relación y otras simplemente al goce de un romance pasajero y muchas veces las pasñas ni se acuerdan con quien o quienes han estado

La noche de San Juan que es el 24 de junio, es una fecha muy especial para los pueblos rurales, pues los habitantes de todas las casas preparan una hoguera que prenden en la noche y comienza el qayanakuy, que es una costumbre que consiste en llamarse a gritos entre todos los vecinos, pidiendo que se cuiden de las fieras y los ladrones, que tengan buena suerte en las cosechas, dándoles consejos o previniéndoles de los peligros

Este es el tipo de paseos que se acostumbra realizar generalmente en las poblaciones rurales. En el área urbana también se ejecutan estas danzas nocturnas, para lo cual, se convoca a todas las personas que quieran participar, se contratan a los mejores tocadores de corneta de la zona (sean los waqrapuku o de longor o maman) y a las tocadoras de tinyas; las mujeres se disfrazan de campesinas con sus walis, monillos, llicllitas y sombreros y los varones con sus ponchos, bufandas y sombreros y salen bailando por todas las calles de la ciudad, entonando canciones de Santiago y libando sus tragos, y al igual que en las áreas rurales, se producen los romances y muchas parejas aprovechan de la oportunidad para perderse en las sombras de la noche y entregarse a sus pasiones voluptuosas.

Estos paseos, tanto rurales como urbanos son los preludios de la fiesta principal de Santiago cuyo día central es el 26 de julio y a partir de esa fecha cada familia que se dedica a criar animales domésticos, especialmente vacunos, realizan la fiesta de la herranza, que tiene una serie de incidentes y características muy especiales, prolongándose hasta el 15 de agosto.

Los organizadores de la fiesta invitan a toda la comunidad para lo cual se han preparado con mucha antelación, pues han tenido que apertrecharse de aguardiente de Machu Chiurur o de Llaqato, preparar la chicha de qora y el warapu o jugo de caña de azúcar fermentada, elaborar las wallqas, que son unos collares confeccionados con panes, bizcochos y frutas, conseguir buena coca, conseguir las flores de lima lima huayta, que son unas orquídeas rojas que crecen en la cordillera, conseguir el waylla ichu o paja brava , para armar los corralitos y aprovisionarse de todo tipo de licores, cigarrillos, gaseosas y preparar la sopa de mondongo y el picante de cuyes para invitar a los asistentes.

Se inicia la fiesta con la llegada Tayta Cura que es caracterizado por un personaje jovial y ameno a quien lo disfrazan con un atuendo estrafalario, con un mantel blanco a manera de chal, el sombrero volteado tipo Clavillaso, unos lentes confeccionados con alambre, e ingresa presidido por el sacristán, también vestido en forma estrafalaria y sahumando a los asistentes con un “incensario” a base de bosta de vaca y ají , y luego de hacer su entrada, el sacristán lo presente ante los asistentes a la fiesta.

El Taita Cura toma el hisopo sumergido en agua bendita (léase: aguardiente) y les da la bendición a todos los asistentes, salpicando el trago a diestra y siniestra, para luego dirigirle a los fieles y exhortándoles a que gocen de la fiesta de Santiago.

Una vez culminado la “bendición” del Taita Cura, los dueños de casa o anfitriones, que lucen sus mejores prendas, con una manta nueva terciada en el pecho en forma elegante donde portan las hojas de coca y una flor de lima lima huayta adorna su sombrero. Luego empieza con la primera fase: el mesa mastay, que consiste en tejer una serie de cuadritos de paja brava o waylla ichu sobre la superficie de una larga mesa y poner en cada cuadrito un puñado de coca, cada cuadrito representaba un corral de vacas que es asignado a cada uno de los concurrentes. La coca representa el ganado, los asistentes se acercan a la mesa y cogen la coca de cada cuadrito, recibiendo como premio una copa de aguardiente de caña. Luego viene la segunda parte de la fiesta: el kintu acllay: consistente en que los asistentes escogen las hojas de coca enteras y perfectas, las hojas grandes representan a los toros, las medianas y gordas a las vacas y las pequeñas a los becerros, una vez que terminan de escoger las mejores hojas, hacen entrega al dueño de casa.

El dueño de casa coge las hojas de coca y las colocaba en un azafate que contiene una capa de harina de maíz cuyo significado es la abundancia y la buena suerte para la crianza del ganado. Así cada uno de los pastores, hace la entrega del coca quinto, previo diálogo y premio, consistente en una copa de aguardiente de caña, guarapo o pito, que es una bebida especial que preparan para esta fecha a base de chicha hervida mezclado con guarapo, algunos licores más y hachita tostada.

En caso de que el dueño encuentre alguna hoja malograda o defectuosa, entonces el pastor se va a la cárcel que es una barreta hundida y una soga, el “preso” es amarrado por la cintura y para salir tiene que pagar una multa que consiste en beber una copa de aguardiente de caña.

Viene la tercera parte de la fiesta del Santiago que consiste en pegar las cintas a los ganados para lo cual, los jóvenes y hombres maduros demuestras su arrojo y valentía. El acto de tomar a los animales por las astas se le llama ratay y al acto de colocarle las cintas de le llama laqay, todo esto se realiza con el marco musical de las cornetas y tinyas.

A las personas que han demostrado su valor y fuerza, cogiendo a los animales los dueños de los animales les premian con las ya mencionadas wallqas, y todos los invitados pasan a la casa de los dueños, para disfrutar de la fiesta hasta las últimas consecuencias.

Autor: Hernán Francisco Canales Acevedo.
Del libro: Pampas de Leyenda 2 (en preparación).

miércoles, 6 de julio de 2011

DISTRITO DE DANIEL HERNANDEZ


DANIEL HERNANDEZ

Este hermoso distrito, es la puerta de entrada a la ciudad de Pampas de los pueblos situados en la parte oriental de la provincia. Por aquí llegan hombres y mujeres de Colcabamba y sus poblados menores, llegan de las minas de Cobriza de paso hacia otros destinos, igualmente llegan pobladores del distrito de Salcabamba y pequeños pueblos de esta zona.

El nombre de este distrito es un homenaje al gran pintor tayacajino Daniel Hernández fundador de la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Fue creado el 9 de enero de 1956 por ley 12529. Este distrito se encuentra separado de la ciudad de Pampas solamente por el río Viñas.

En su bella campiña alberga un bosque de pinos, la cueva de los murciélagos, el manantial de agua salada de La Colpa, la piscigranja del mismo lugar donde se puede degustar sabrosa truchas. Igualmente en su territorio se pueden apreciar vestigios de lo que fue el famoso camino del inca, y restos arqueológicos de Aya Orqo situado a pocos kilómetros de la localidad. Tiene una totalidad de 31 cntros poblados, caseríos o comunidades campesinas.

El Municipio de Daniel Hernández tiene una arquitectura moderna conservando la estructura andina. Se encuentra a 3,280 metros sobre el nivel del mar y con una extensión de 106.92 Km2

Es tradicional en este distrito, la entrega de toros al mayordomo durante la fiesta patronal en homenaje a la Virgen Purísima en el mes de enero

Presentamos el video turístico del distrito realizado por INTI COMUNICACIONES por encargo de la Municipalidad de Tayacaja en la gestión 2007-2010.