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miércoles, 30 de mayo de 2012

ENTREVISTA AL PINTOR CESAR YAURI



BREVE SEMBLANZA DE CESAR YAURI HUANAY


En el año de 1962 nace en el distrito de Ahuaycha, a pocos kilómetros de la ciudad de Pampas, uno de los mejores pintores de los últimos tiempos a nivel provincial, departamental y regional. Se trata de César Yauri Huanay, quien luego de estudiar su secundaria en el legendario Agropecuario en Pampas, emprende viaje a Lima a estudiar dibujo y pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes, institución creada y fundada por otro tayacajino como es don Daniel Hernández. En el año de 1989 egresa de esa casa de estudios integrando la Promoción Kausaq Yupi (Huella Viviente) obteniendo el Primer Premio SURMEBAN.

Pero ya desde 1986 venía cosechando premios y distinciones en su carrera como pintor a nivel nacional, y entre el año 2004 y 2005 es finalista de diversos certámenes en España, y luego obtiene el Primer Premio en el IX Certamen Internacional de Pintura Museo Municipal de Alcázar de San Juan (España).

Entre los años de 1991 al 2005 paralelamente viene participando en Exposiciones individuales en diferentes localidades del territorio nacional.También en estos años es invitado a exponer su arte a la República Alemana, Francia, España, Argentina, Marruecos, Yugoeslavia, Rusia, Estados Unidos, Puerto Rico y Venezuela.

Actualmente César Yauri reside en Ciudad Real, muy cerca de Madrid, España, desde donde participa en numerosos eventos en toda Europa difundiendo su maravilloso arte.

César Yauri próximamente estará con nosotros, y viene a participar en una muestra de pintores peruanos residentes en España. Desde ya, los tayacajinos y huancavelicanos en general estaremos atentos a su arribo para brindarle una gran bienvenida a este pintor, heredero de la estirpe de Daniel Hernández.

El BLOG SAPOSAQTA, quiere ir preparando ese gran encuentro con César Yauri Huanay, presentando esta entrevista realizada durante su última visita realizada hace dos años a la ciudad de Pampas y se la brindamos en calidad de primicia.

jueves, 19 de enero de 2012

LOS GLOBOS DE ENERO


Pampas Tayacaja está celebrando su fiesta Patronal del 20 de enero y es ocasión para nosotros publicar un hermoso cuento del escritor tayacajino Antonio Muñoz Monge, donde describe con nostalgia y ternura, recuerdos vividos en su juventud.



EL GLOBO


Fue en ese año en que besaba tímidamente a Niskar, buscando que sintiera mi olor a mentol chino para que me creyera mayor, cuando vimos caer el globo a la altura del corral de mi casa. Corrí feliz, nervioso de alegría. Sobre el techo del gallinero terminaba de desinflarse. Ahí estaba como dormido, acurrucado sobre las tejas. Un tímido vientecillo soplaba sobre su arrugada piel. Desde aquí abajo, quería tocarlo, doblarlo con cuidado y llevármelo escondido en mi pecho.


Ha venido desde lejos. Seguro que hay fiesta en Ahuaycha, por Acraquia; hermosos lugares de eucaliptos, alisos y guindos donde vi llorar a las pencas atravesadas de hondazos. Lo guardé por varios días, en silencio, casi en secreto.


Meses después, una tarde de sol, lo saqué al patio de la casa, del baúl donde estaba durmiendo. El suave papel de su cuerpo se desarrugó con leves sonidos que acariciaron mis recuerdos. Fue entonces cuando llegó Teodoro, quien me ayudó a desenroscarlo con delicadeza. Una pequeña ráfaga intentó inflarlo graciosamente mientras lo sujetaba del aro y los alambres. Fue un remilgo, un coqueteo con esos aires ramplones, a ras del suelo. Pensando en la próxima gran fiesta del pueblo, fui doblándolo con cuidado para no herirlo, para no rasguñarlo. Todavía faltaban meses para la fiesta patronal. Entonces si, lo ofrecería orgullosos al Mayordomo para que volara abiertamente por esos cielos.


Un camaretazo madrugador anuncia el inicio de las Novenas. Parado en la esquina de la tienda de Saravia, mirando a la plaza del pueblo, Teodoro Apacclla espera gozar de la “Novena” de su compadre Hipólito Poma. Pero su compadre no ha llegado.


Conforme transcurren las horas, Teodoro se escabulle nervioso, por cualquier lugar queriendo esconder, su frustación, su pena. Todos lo conocen al antiguo empleado de la familia, al “buen Teodoro”. Por donde iba le confirmaban la noticia; “no hay globos para la fiesta, don Hipólito Poma no ha podido viajar”.


Entre ponche y ponche, Teodoro abrigado con su amplísimo y viejo saco, su oscuro sombrero de paño de cintas negras, reconoce que está triste, descubre que la nostalgia lo ha capturado y se deja llevar por el recuerdo de otras fiestas patronales de enero, cuando había globos de sobra, volando por el cielo de fiesta de Pampas, su pueblo.


Esa noche Teodoro se confundió entre la multitud, bebiendo solitarios tragos que le alcanzaban anónimas manos. Más tarde, ya en la amanecida turbia, cuando, de los bullicios racimos humanos, se separaban solitarios borrachos para irse a descansar, Teodoro acompañado del zapatero Llacclla, a quien ladran y persiguen por gusto los perros del pueblo, de Yanapuyo, alcohólico sastre remendón, y Socracha Barrientos, guitarrista insigne; abrazado de la tristeza y confundido en un hipo de lagrimeos, confesaba su pena: no habrán globos para la fiesta, el cielo estará desolado como nunca, a quien se pedirá ahora los deseos y las esperanzas, ya no sentiremos ese cosquilleo en todo el cuerpo mientras seguiamos el incierto vuelo de los globos… “si cae antes de la casa de la tía Etelvina, pierdo y no se cumple mi deseo. Si logra pasar la altura de los eucaliptos, allá por Qoqapata, feliz, todo me irá bien”


Los niños ya no corretearán persiguiendo la aventura de las caídas, las hondas se quedarán colgadas sobre sus pechos tiernos de los muchachos, enroscadas en las muñecas o guardadas para siempre en sus fríos bolsillos.


Majestuoso, lleno de vida, repleto de aire, remonta, rozando las altas copas de los eucaliptos. Sube cada vez más alto, balanceándose al capricho de los vientos. El pueblo está de fiesta, manos y ojos del gentío que baila embriagado, despiden alegres, el triunfal vuelo.


Las orquestas desenroscan huaynos nostálgicos. Los sonidos de saxos, clarinetes, violines se entremezclan en el aire serrano de esta noche estrellada. Un borracho feliz arroja por los aires su viejo sombrero. Poco antes, mientras Teodoro lo alimentaba de aire caliente con la antorcha de trapos y waipe empapado de gasolina, su cuerpo que iba tomando forma ya quería irse por los aires.


Después de llevarlo a un claro, haciendo espacio entre el gentío acompasando el ritmo del cuerpo, se le soltó dándole un fuerte envión en círculo. Teodoro lo despidió con un salto y un guapido, orgullosos.


Se fue elevando calmo, parsimonioso, como dándonos tiempo para mirarlo, para admirarlo en esta atmósfera que ya era suya. El gentío aplaude este triunfo mientras los cohetes retumban aquí y allá rompiendo en colores el cielo. Un fuerte olor a pólvora nos vuelve bondadosos y nostálgicos. Se eleva seguro, pleno, con la champa de trapos amarrada al centro de los cuatro alambres que sujetan el aro. La champa gotea fuego. En la noche negra, el globo abre un camino de luz, con el nos vamos por esos abismos celestes. Teodoro me abraza y en un susurro que sale de su pecho me dice, “gracias niño, gracias”.


Esa noche nos acompañamos como cuidándonos, bailando, brindando unos tragos, abrazados, conversando alegres cualquier cosa.


Otras veces, otros años, para que se queden por ahí cerca enredados en algún árbol o desfallecientes en un techo, los heríamos de muerte.


Agazapados, armados de hondas, escondidos bajo las sombras de los muros, apenas iniciaban su vuelo, soltábamos una andanada de diminutas piedras o alpuntos, que silbando por el viento, buscaban sus cuerpos de papel de colores. Pero la mayoría se remontaba siguiendo la dirección de los vientos…. “Ese pasa por el cementerio, llega hasta Purhuay”, decíamos sabedores. Las apuestas se hacían en medio de brindis de ponches y “calientitos”.


El año pasado llegó uno hasta las alturas de la hacienda Pillo - a veces se exageraba conforme avanzaban los tragos – yo encontré uno en unas chacras de Pazos cuando la mayordomía de Carlín Morales.


Pero muchos se quemaban en pleno vuelo, otros volaban de tumbo en tumbo, sin fuerza, para caer en cualquier tejado cercano, como esa vez en mi casa. Cuantas veces, al caminar por las chacras, lejos ya del pueblo, encontrábamos retazos viejos de papel cometa que llegaron volando hasta estos lugares. Entonces, volvía a nacer la conversación, los recuerdos sobre la fiesta de enero, la fiesta en honor a la Santísima Patrona de Pampas, de los castillos de fuegos artificiales, de la entrega de toros en la faldería del cerro San Cristóbal, de las corridas y los voluntarios de turno, de las peleas de gallos, de los amores que nacieron en esos días, de algún huayno que hizo época: “Vaso de cristal”, “El Alizal”, “Entre licor y licor”, “Piedra en el camino”, “Dile”. “Olvido que nunca llega”…

Autor: Antonio Muñoz Monge
Fuente: “El Patio de la otra casa” Edición 1992 Lima

jueves, 11 de agosto de 2011

FOLKLORE: DANZA Y CANTO




La Universidad Inca Garcilaso de la Vega publicó el libro “Folklore, Danza y Canto” para su programa de educación a distancia. Esta obra fue escrita por el escritor y periodista Antonio Muñoz Monge nacido en la ciudad de Pampas Tayacaja.


A propósito, en este mes de agosto se celebra el día mundial del Folklore, y creemos que el aporte del autor a esta disciplina es importante.


Saposaqta se une al homenaje que diversas Instituciones hacen al folklore mundial, publicando un extracto de este valioso libro.

Tradición y Folklore
Se suele admitir que la tradición es cantera fundamental del folklore, y muchas veces la tradición se identifica con el pasado, con la historia y la leyenda, donde el folklore recoge gran parte de su contenido. Sin embargo esa afirmación puede ser discutible.

Que se entiende por TRADICION:
La tradición es la transmisión permanente de la cultura, durante un largo espacio de tiempo; la tradición enlaza lo pasado con el presente y se proyecta con el porvenir.

Según el estudioso brasileño Paulo de Carvallo Neto, el término “tradición” es precario, ya que el folklore no lo acepta en su etimología, sino en sentido figurado, convencional. De ese modo, cada uno puede tener su idea personal sobre la “tradición” folklórica.

Etimológicamente “tradición” es “transmisión” en tanto que no toda “transmisión” es “tradición”. De este modo en nuestra materia, sigue diciendo el profesor Paulo de Carvallo, tradición indica el mecanismo por el cual heredamos los bienes que fueron propios de nuestros antepasados ”noticia u opinión antigua, derivada de unos a otros”, “noticia de hecho, trasmitida de padres a hijos, de edad en edad”, tradición real: la que se ha trasmitido de viva voz, entrega”.

Dinámica del Folklore
El folklore no es estático; es dinámico, vital, dialéctico, diacrónico en su historia; es un hecho socio cultural interdependiente, porque al mismo tiempo influye y es influido por los demás. Gracias a esta dinámica, el folklore se actualiza recogiendo los aportes que puedan enriquecer su campo sin que puedan abandonar su esencia, su sello propio. Ya en la música, el canto, la danza, la vestimenta, las costumbres en general, existe una independencia que no es perjudicial como algunos opinan, mientras se respete la originalidad y pureza de esas manifestaciones culturales propias de una determinada comunidad.

Mestizaje en el folklore
Como consecuencia de la interdependencia cultural que se ha expresado desde siempre, el folklore en gran parte de nuestros pueblos americanos es mestizo, encontrando muy pocas manifestaciones auténticamente nativas, en un estado de pureza total. Ejemplos sobran: los instrumentos musicales de las orquestas típicas del valle del Mantaro son todos occidentales (saxos, arpas, clarinetes, violines), logrando con ellos, ritmos vernaculares, como son nuestros huaynos, huaylash, además mulizas y otros ritmos; la muliza en este caso en su forma y fondo es un producto mestizo. La vestimenta de los danzarites de tijeras, además de los instrumentos que acompañan son mestizos. El pintoresco y cruel jalapato, el hermoso carnaval cajamarquino, ayacuchano o huancavelicano, para dar unos ejemplos, son expresiones mestizas considerando, desde luego, las expresiones nativas como el “pum pin o carnaval autóctono de la provincia de Víctor Fajardo en el departamento de Ayacucho.

Fuente: “Folklore Peruano: Danza y Canto
Autor: Antonio Muñoz Monge
Ediciones Educación a distancia
Universidad Inca Garcilaso de la Vega

martes, 28 de septiembre de 2010

RECUERDOS DE NUESTRO PUEBLO

Pampas es la capital de la provincia de Tayacaja, departamento de Huancavelica; está ubicada en la parte central y meridional de un extenso valle y tiene como guardianes a dos colosos pétreos, el Yanapadre y el San Cristóbal. El valle está orientado de oeste a este, es bañado por las aguas del rio Opamayo, que nace en las alturas de San Juan de Pillo y se abre paso dificultosamente a lo largo de todo el valle, originando en su recorrido un sinuosos meandro; en la época de estío prácticamente se seca, pero en el verano aumenta su caudal y se desplaza en forma silenciosa haciendo honor a su nombre que significa “río silencioso” en nuestro idioma nativo.
Hernán Canales Acevedo (Pampas de Leyenda)

Todos los pueblos tienen algo que contar, historias reales o imaginarias que son las tradiciones y las sabidurías de los pueblos y pienso que detrás de un mito, hay algo de cierto que debemos conocer y revalorar.
Juan Taboada Mendes (Historias, Mitos y Leyendas en Tayacaja)

Tardes de mi pueblo
te recuerdo
recorriendo sueños
de infancias dormidas,
entre calendarios
de manos polvorientas,
Te recuerdo
con juguetes de molle
y cometa al viento.
Carmela Abad Mendieta (Poemario)

Tayacaja es reconocida como la capital energética del Perú, porque en su suelo se ubica la Central Hidroeléctrica del Mantaro la misma que proporciona energía eléctrica a una docena de departamentos del país. Su capital Pampas, está a 70 kilómetros de Huancayo, a 379 de la ciudad de Lima.

Tayacaja se enorgullece de ser la cuna del maestro Daniel Hernández Murillo, fundador y director de la Escuela Nacional e Bellas Artes hasta el día de su muerte. Hernández nació en la modesta aldea de Urpay comprensión del distrito de Salcabamba. En Lima y en las mejores urbes dio lustre a la pintura nacional.
Carlos Zúñiga Segura (Literatura de Tayacaja)

….”sigo volando feliz por el firmamento de los cielos de Pampas. Ahí está mi casa, con la tía mamá sentada en la vieja poltrona, en el corredor tomando sol o podando sus rosales, cantando, silbando esa canción triste que, todavía la escuchamos, “cuando va muriendo el día y se va ocultando el sol, no has visto como se agrandan, las sombras de la colina” Ahí están las palomas castilla de la vecina, que anidan en los huecos de los aleros, debajo del techo de tejas, engordando sus buches, moviendo sus cuellos, picoteándose, enamorándose….”
Antonio Muñoz Monge (Que nadie nos espere)

jueves, 25 de febrero de 2010

FOLKLORE PERUANO



COMO CARACTERIZAR EL FOLKLORE PERUANO

El Perú es in país pluricultural, multiétnico. Mas de cincuenta diversas sociedades componen la comunidad nacional. Idiomas, costumbres, culturas, aspiraciones distintas caminan a lo largo y ancho del territorio. Costa, Sierra y Selva, donde habita este conglomerado, poseen características propias, costumbres singulares alimentadas por la misma sangre y por ideales comunes.

Cuando se quiere simbolizar a la costa, está a la mano el valse, la marinera, el cebiche, igual, el huayno, la papa o el cuy para la sierra, como la tahuampa, el paiche o el masato para la selva.

¿Qué estamos planteando con esto? Nuestro país, como muchos otros, convive cotidianamente con la multitudinaria existencia cultural, que se manifiesta en ricas y variadas expresiones: música, danzas, artesanía, comida, vestidos, costumbres, tradición oral. Lo anterior explica porque nuestro folklore es rico y múltiple.

Los niveles del prestigio no solo son de índole individual sino que se extienden a la sociedad o a la región y con la ayuda de los medios de comunicación cobran un status nacional e internacional, tales como la Semana Santa en Ayacucho y las fiestas religiosas en sus 33 iglesias, así como la de Cajamarca, la fiesta de la Virgen de la Candelaria en Puno, la fiesta del Corpus Cristi en el Cusco, la del Señor de Muruhuay en la provincia de Tarma, etc., que atraen turistas nacionales y extranjeros.

Especial mención merece la procesión del Señor de los Milagros en la ciudad de Lima que es mas organizado y tiene particularidades festivas y costumbres un poco mas diferenciadas de las fiestas del interior del país.

Lo andino como vertiente principal

Lo andino tiene mayor influencia en nuestra cultura por muchas razones:

El sustento de la cultura se desarrolla en los Andes.

Los principales centros culturales, anteriores a la llegada de los españoles, estuvieron ubicadas en las estribaciones andinas: Chavín, Tiahuanaco, Huari, son suficientes ejemplos.

Por esta razón, y por la importante influencia que tuvieron en la vida de los grupos étnicos, se considera a lo andino como la vertiente cultural de mayor influencia.

“Siempre se dijo que Lima era el Perú” (según la ideología centralista); sin embargo, hoy en día esta frase cobra un peso real debido al proceso migratorio interno del país.

En 1940, el 64 % de la población vivía en las zonas rurales, modificándose la tasa a 35 % en 1981. Estas cifras se han invertido: en la actualidad mas del 66% viven en las zonas urbanas.

Ciertamente, el flujo migratorio se orienta de lo rural hacia lo urbano, y de la sierra o la selva hacia la costa.

La población rural es preponderadamente andina. Entonces, la masiva llegada de la cultura andina hacia la costa - principalmente Lima – ha determinado un cambio en la fisonomía urbana, pero también una alternativa sustancial de los valores andinos. Los estilos y valores de la cultura andina no pueden ser trasladados tal cual a la nueva realidad urbana y costeña, habiendo un deseo consciente por integrarse a la nueva cultura a partir de la asunción de sus valores. De esta manera, lo que en el contexto andino y rural forma parte constitutiva de su cultura – vestidos, fiesta, idioma – pasan a adjetivarse en una ciudad como Lima; no se pierden las costumbres, pero se las resitúa. Por ejemplo, el vestido tradicional no es usado habitualmente, sino únicamente en determinadas ocasiones celebratorias o presentaciones folklóricas; las fiestas se siguen practicando, pero mas como rito que como sustento ideológico.

Fuente: Folklore Peruano: Danza y Canto
Autor: Antonio Muñoz Monge
Ediciones Educación a Distancia
Universidad Inca Garcilaso de la Vega

viernes, 21 de agosto de 2009

¿DIA MUNDIAL DEL FOLKLORE EN EL PERU?


Un 22 de agosto de 1846, en una revista publicada en Londres, el anticuario William G. Thoms consignó la palabra folklore por primera vez, este aparente intrascendental hecho, hizo posible que Thoms pasara a la historia. Se cumplen 163 años de este hecho. Han ocurrido cambios en la sociedad y en la naturaleza. Los países “desarrollados” han despoblad su campo. En los llamados países en vías de desarrollo los campesinos migran y las prácticas culturales se transforman. En esta situación ¿es posible seguir utilizando la palabra folklore en nuestro Perú?

Creemos que no. Todo cambia. En los últimos sesenta años ha ocurrido un aluvión migratorio hacia las ciudades de la costa. Igualmente existen millones de peruanos autoexpulsados a otros países.

Lima se ha convertido en un espacio que como diría José María Arguedas, ha hecho posible que se manifiesten Todas las sangres. Aquí reside una de las causas principales porque los géneros tradicionales de las diversas regiones del país se modifican y surgen nuevas obras de música y danza. La cultura andina está influenciando en casi todas las manifestaciones de arte, incluyendo las denominadas académicas. Y en las ciudades, el nuevo género por excelencia es la chicha. Música con una capacidad de resistencia y mutación como pocas veces se ha dado. Mas de treinta años de existencia le ha permitido bajar de los cerros de la ciudades, con música y danza propio de los campesinos para conquistar Lima y luego ganar los medios de comunicación social.

Para reflejar esta compleja realidad ya no basta la palabra folklore. Los cuentos, danzas, música y otras manifestaciones culturales principalmente de origen campesino, urbano y de tradición oral que agrupaban la palabra folklore han ingresado a un proceso de ebullición que es muy difícil señalar lo que ya es propiamente rural de lo que es citadino. Se han establecido diversos caminos y puentes cutos resultados son complejos. Por ejemplo, es imposible ubicar donde se encuentran los bailarines de la danza de tijeras o los intérpretes de Pum Pim, ¿en la ciudad o en el campo?

La mejor expresión para abordar este desborde popular, según la feliz frase de Matos Mar, denominada cultura popular: Porque engloba a todas las manifestaciones culturales que se han dado y que se están realizando actualmente en el campo y la ciudad.

Artículo del periodista Antonio Muñoz Monge
Diario La Primera, del 20 de agosto del 2009.

martes, 10 de marzo de 2009

LA LLUVIA

Apoyado sobre el barandal del corredor del segundo piso que da al patio, miro caer la lluvia. La hora incierta de la tarde me atrapa en ese lugar. En la habitación de adentro duerme mi padre. Llueve a cantaros. Colocados en hileras, bordeando el patio, baldea y latas reciben el agua que rebalsa de las canaletas de los techos de tejas y calamina. Los objetos se diluyen en sus formas por el diluvio que se desata. Con dificultad adivino la silueta del árbol de cedrón que crece en un rincón del arrasado patio.

Unas aves cruzan el horizonte para perderse por los campos. Prisionero de la lluvia, camino por los pasadizos y las habitaciones de la casa. Pero, siempre me detengo en una esquina del largo corredor del crujiente piso de madera.

De un viejo tiesto que ha reventado aquí abajo, en el patio, desparramando la antigua tierra preparada, crece una apretada enredadera de flores lilas. Son varias plantas que conforme caían las maduras semillas de la primera, retoñaron en el abonado terral, entrelazándose con el tiempo, troncos y ramas, hasta llegar y sobrepasar la altura del corredor. Ahora los sarmientos reptan sobre el tejado.

La lluvia cae mas fuerte. Su sonido se apodera de la casa; la aprisiona. Bajo los techos de teja, el ronco murmullo adormece, gusta. Afuera en el patio, el corral; es desolado, lúgubre, triste. No quiero despertar a mi padre; ha tomado algunas copas y es mejor que descanse.

La lluvia limita mis movimientos. Puedo recorrer toda la casa. Bajar al primer piso, guarecerme en los corredores, llegar hasta la cocina. Sin embargo, apenas si camino por este rechinante entablado. Observo la habitación de mi padre, escucho su ronquido y sus largos silencios y vuelvo a detenerme con la mirada perdida en este bosque sonoro.

El agua cae compacta. Mi visión de las cosas es casi nula: no puedo atravesar con la mirada este bosque húmedo. Mi espacio se angosta. Solo el inútil corre me lleva y trae. Oscurece. No se exactamente la hora, La tenue luz, hace mas sonoro el diluvio, más quedo mi silencio. Los truenos se revuelcan achicando el cielo. Un rayo ilumina por un instante la lejanísima y perdida soledad de los cerros.

En la maraña de la enredadera que cuelga y se explaya sobre el barandal un tivio movimiento me saca de mi quietud, de mi abstracción. Me acerco hasta casi rosar con el rostro el entrevero de hojas. Observo, esperando. Nada se mueve. Puedo haberme equivocado. La ventisca previa al chaparrón ha desaparecido, pero de rato en rato, fuertes ráfagas de viento sacuden la enredadera. Este fugaz y precario movimiento de las hojas es independiente a estos vientos.

Sospecho en algún débil pajarillo que ha llegado a cobijarse de la tempestad. Mis suposiciones y tanteos se ven cortados por el cercano rechinar de los maderos del corredor. Como si alguien hubiera dado dos o tres veloces pasos a mis espaldas, el sonido nítido e inmediato desaparece. Camino al dormitorio de mi padre. Sentado al pie de su cama velo su sueño. Temo despertarlo y provocar sus arranques de cólera. No se cuanto tiempo estuve ahí escuchando el rumor triste de la lluvia, y contemplando su lejano rostro. Un nuevo ventarrón sacude la puerta que da al balcón. Al frente la plaza solitaria, castigada por la lluvia desaparece. No hay señales de vida en toda esta parte del pueblo.

Abajo, por corredores se escuchan repetidos golpes; luego un silencio largo y, nuevamente, sobre alguna puerta los sonidos se hacen mas decididos. No me atrevo a bajar. Ahora parecen venir de la puerta de calle. Para abrirla tendría que atravesar los corredores, bajar escaleras, pasadizos, una sala, la oficina de mi padre y recién poder preguntar, ¿Quién es? No lo hago. Me siento atado en esta habitación, donde puedo esconderme de la lluvia al lado de mi padre.

Los golpes se han ido. Salgo al corredor afinando el oído. Como demora la tarde. Nuevamente los golpes insisten, se hacen mas persistentes. Quiero gritar desde aquí preguntando quien es. El ruido sordo del aguacero ahogaría mi débil voz. Solo conseguiría despertar a mi padre. Al pensar en este detalle, reparo que hace horas, desde la mañana, no hablo, no tengo con quien hablar. Este pequeño descubrimiento me fastidia y provoca el deseo de hablar. Con voz queda, apenas perceptible, doy un tímido grito; pero no hablo. No se me ocurre que decir. Dentro de mi hay una catarata de palabras que sin embargo no afluyen. Pienso que la lluvia y el no querer despertar a mi padre han domesticado mi voz apagándola. Cada minuto que pasa, el deseo de hablar se me hace mas urgente, vital. Tengo que hablar. Desespero. Me pongo nerviosos. Agarrado del barandal proyecto mi cabeza hacia el patio y logro balbucear mi nombre. Esta tímida prueba provoca un ecozor en mi garganta.

Entonces, sin pensar en miedos, me dirijo a la escalera, bajo a las otras habitaciones y grito, ya lejos del sueño que velo.

Al cruzar el corredor, una plomiza gallina sale despavorida cacareando, como si se hubiera topado con el mismísimo diablo. Estoy a unos pasos de la puerta de calle. Me envalentono y grito claro y fuerte, ¿Quién es….quien es?

El viento silva por el patio. Nadie me contesta. Repito mis gritos, hablo de todo, riéndome de mis temores de hace un momento.

Abro la puerta. No hay nadie. Miro la calle solitaria; el viento gime en esta soledad. Regreso al dormitorio y me alegra escuchar el ronquido del viejo.

De pronto los golpes vienen, se acercan, crecen, se hacen insoportables. Parece que quisieran forzar la puerta la puerta. No puedo más. Grito desde aquí..Quién es… que quieren? A mis gritos desesperados, mi padre se mueve en la cama y con un gesto desorientado, ausente, abre los ojos. Me mira, y estirando sus brazos me dice: que tienes, que te pasa hijo. ¿He dormido demasiado no?.

Agarrándome de sus brazos, de su cuello, abrazándolo, hablándole, me echo sobre él. No se si lloré o solo me escondí de esa parca ternura.

Sobre nosotros la lluvia arrecia. El cielo vomita ríos de agua. Afuera, el patio, el corral, el pueblo, se hunden.
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Del libro: “Abrigo esta esperanza”
Autor: Antonio Muñoz Monge
Editorial Colmillo Blanco
Lima, invierno de 1991

jueves, 21 de agosto de 2008

DÍA MUNDIAL DEL FOLKLORE


Por Antonio Muñoz Monge
Escritor y periodista tayacajino
El 22 de agosto de 1846, el anticuario inglés William Thoms, bajo el seudónimo de Ambrosio Merton, publica una carta en la revista The Atheneum, (El Ateneo) de Londres, donde por primera vez se utiliza la palabra Folklore, (compuesta de dos vocablos ingleses, Folk, que significa pueblo y Lore, saber, conocimiento).

Desde entonces la palabra ha recorrido todo el mundo y ha servido para recordarla cada 22 de agosto, poniendo a la palestra el riquísimo conocimiento popular en sus múltiples manifestaciones, como la música, el canto, literatura oral, culinaria, vestimenta, etc.

En 1964, el escritor y antropólogo, José María Arguedas escribe cinco artículos bajo el título, ¿Qué es el Folklore?, en la revista “Cultura y Pueblo”, órgano de la entonces Casa de la Cultura. Muy didácticamente y con su característico lenguaje sencillo, explica los fundamentales conceptos de esta disciplina, que hoy (22 de agosto) recordamos en ocasión del Día Mundial del Folklore.

La palabra folklore, ha venido resultando una forma de sello, con el que se marca o distingue las diversas manifestaciones del saber tradicional de las clases populares. Saber tradicional que se aprende mediante la explicación oral irregular, la que utiliza el pueblo que no ha recibido instrucción escolar o que es analfabeto.

Ellos explican las enseñanzas comunes a viva voz y en cualquier momento del día. Así, señalan cómo deben y pueden hacerse ciertas actividades, de qué modo debe comportarse el hombre en diversas circunstancias, cuál es el origen de las cosas, etc. Esta sabiduría tradicional que sobrevive en el pueblo la estudia el Folklore.


Pero el folklore, según la definición, no puede existir sino en los pueblos que poseen dos clases de habitantes, “ según su grado de conocimiento del mundo y su facilidad para fabricar cosas útiles”: una capa “superior”, que ha llegado al colegio y universidades y que por lo tanto posee el conocimiento científico y el pueblo que solo domina el conocimiento tradicional. El pueblo inventa al oído su música, el culto “inventa” música después de haber estudiado este arte.

Como consecuencia de que la Etnología y Antropología, tocan campos del folklore, éste es considerado como encargado de estudiar solamente la literatura oral: mitos, leyendas, cuentos y las artes directamente relacionadas con ella: la música y la danza.

Como el pueblo no sabe leer ni escribir, inventa relatos y los narra y así, satisface su afán de poder recrear y explicarse el universo que le rodea.

Así mismo, el folklore ha demostrado que no existe diferencia entre el proceso de creación de la literatura oral y el de la literatura escrita. La intención y su desarrollo son los mismos. Por otro lado, para el folklorista o el antropólogo, el cuento oral es una fuente de conocimiento del modo de ser de cada pueblo.

El cuento oral o folklórico, aparece para recrear y para hacer resaltar las normas que se deben respetar o para criticarlas. Fundamentalmente, es un documento de valor no solo literario, artístico, sino social, etnográfico, por eso, como dice José María Arguedas, “resulta peligrosísimo alterar esos cuentos con la pretensión de mejorarlos o “adornarlos”. Quien introduce detalles de su invención comete pecado muy grave contra el patrimonio de nuestro pueblo.

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Imagen 1: Víctor Humareda. "El baile de la tijeras". Dibujo a carbón.
Imagen 2: Retablo de Eleudora y Mabilon Jimenez.

lunes, 16 de junio de 2008

MAMAPAPA


Cuenta la leyenda que el primer don que el Dios Wiracocha entregó a Manco Cápac y Mama Ocllo —los fundadores del Tawantinsuyo— fue el secreto del cultivo de la papa, para que ellos pudieran sostener la formación y posterior expansión del imperio.

Así los incas, conjugando toda la sabiduría de las culturas pre existentes, pudieron desarrollar el mayor tesoro agroalimentario del Perú y hoy cuarto del mundo.

Luego, para los europeos, tal como la palabra Xauxa (Jauja) fue sinónimo de país maravilloso, saludable, placentero; el lento descubrimiento de los valores de la papa fue otra gratificación; tanto que —inicialmente y en su propia tierra— ellos lucían una flor de papa en la solapa, como símbolo de distinción. Y ahora los europeos consumen más papa que los peruanos, para vergüenza nuestra.

El hecho es que hoy gracias a los inmemorables trabajos de domesticación, propagación y conservación realizados por varias generaciones de antiguos peruanos; al esfuerzo de nuestros primeros estudiosos científico-técnicos y al Centro Internacional de la Papa (CIP), con sede en Lima — existen registradas 4,400 variedades del tubérculo en el banco mundial de germoplasma, de las cuales 2,700 (61%) son netamente peruanas.

De estas montañas nativas —poco aptas para la agricultura— nació la papa, para convertirse —junto con el arroz, el trigo y el maíz (también de origen peruano)— en uno de los cuatroalimentos básicos de la humanidad.

Sin duda, este prodigio altoandino ha llegado hasta nosotros y a todos los confines del planeta, merced a la creatividad, la eficiencia y el trabajo solidario de nuestros antepasados preincas e incas, en el manejo inteligente del ecosistema, los recursos naturales y particularmente la biodiversidad, como base de la agricultura más avanzada del mundo antiguo.

La relación del hombre andino histórico con el medio ambiente siempre fue de respeto y agradecimiento, como lo demuestran numerosos ritos que subsisten invictos hasta hoy.

Por ejemplo, en algunas comunidades del Cusco, como las de Pacariqtambo (“posada del amanecer”), Paruro, lugar de donde salieron —tras descansar— Manco Cápac y los hermanos Ayar para fundar el Ombligo del Mundo, “el proceso de asignar las tierras de papas comienza con una asamblea del pueblo, durante la cual cada casa familiar es elegible para recibir los lotes asignados ayllu por ayllu”.

Desde luego, no faltan discusiones. El Dr. Luis Millones, en su libro “El mundo ceremonial andino”, dice: “En 1982, la batalla ritual entre mitades tuvo lugar el 23 de febrero; la redistribución de las tierras comunales de papas empezó aproximadamente un mes después. En 1988 la batalla ritual ocurrió el 16 de febrero y la redistribución y el arado de los campos comunales de papas se llevó a cabo a inicios de marzo”. Ritual siempre acompañado por las danzas de la kashwa (baile propiciatorio).

Asimismo, en la concepción aymara, la papa tiene vida y, por lo tanto, siente y necesita cariño y mucho cuidado. Por ello, el campesino de esa etnia altiplánica “cría” a la papa como si fuera una hija, brindándole nutrición y abrigo: buena preparación del terreno, abonamiento orgánico, aporque y otras labores culturales. Además, él bebe y brinda con ella a través de las “chuwas” y “challas” (platos de barro). También la “despioja” mediante el deshierbo, cuida de su salud con “despachos” (ofrendas y rogativas) a los apus y la hace participar en las danzas, cargándola como a un bebé. En fin, el campesino aymara hace todo cuanto puede para agradarle mejor y demostrarle afecto. Al mismo tiempo, como signo de reciprocidad, también la papa “cría” a los hombres, ofreciéndoles su tierna pulpa como alimento y, por consiguiente, levantando su espíritu. Así nos cuenta el libro “Ayllu y Papas” de Néstor y Walter Chambi.

En los pueblos del valle del Mantaro, el “Huaylarsh” es el baile símbolo de la agricultura. Los pasos de esta danza evocan a los movimientos que hace el campesino cuando siembra, cosecha y realiza otras faenas con la papa. Por ejemplo, el paso de la “Estaca tacay” simula el clavar de la chaquitaclla para abrir el hoyo donde la mujer colocará la semilla de la papa. Asimismo, el “Mojapampa” simboliza al momento en que las mujeres ponen las semillas en los hoyos y las cubren moviendo la tierra con los pies. Igualmente, están: el “Kullpa jupillay”, faena de varones y mujeres para deshacer los terrones, con un zapateo fuerte; el “Akshu tatay”, arrimado de tierra para dar mayor soporte a las plantas tiernas, a cargo de los varones, y el “Ashmi”, faena similar al aporque.

Son numerosos también los cantos folclóricos alusivos a la papa. Dentro de este marco, destacan tres huaynos registrados en el libro “La sangre de los cerros”, de los hermanos Rodrigo, Luis y Edwin Montoya Rojas. Ellos; son “Papa tarpuy” o siembra del tubérculo; “Papa pakchay” o aporque del cultivo y “Papa quray”, o deshierbo y desinfestación del papel.

Aquí una hermosa estrofa propia del deshierbe de la papa, en tonada de harawi: “Luego de haber llegado/ he deshierbado a mi madre papa / con un peine de oro / con un peine de plata....”

Lamentablemente, todas estas milenarias expresiones de la cultura asociada a la papa, el agro y la sacra correspondencia del hombre rural con la naturaleza, están languideciendo en el Perú —dizque— moderno. Tanto que ni siquiera el Estado, en pleno Año Internacional de la Papa, ha sido capaz de mirar a este prodigio agrocultural más allá de su utilidad netamente comercial.

Ante ello, quienes nacimos con la papa, aprendimos a dejar el seno materno gracias a su pulpa nutricia y jamás podemos vivir sin ella, tenemos que rescatar, cultivar y propagar la inmensa sabiduría que atesora la memoria colectiva de nuestros Andes, hasta que todo el mundo entienda que papa no es sólo un comestible, sino Mamapapa: Madre del Perú Agroalimentario, culturalmente hablando, de cuyos senos inagotables hoy mama todo el planeta.

Antonio Muñoz Monge
Revista Agro Noticias
Edición Nº 332
31 de mayo de 2008

lunes, 18 de febrero de 2008

MUÑOZ: SER UN ESCRITOR


Después de años dedicados al periodismo y de haber publicado cuatro libros de cuentos, Antonio Muñoz Monge publica su primera novela. Que nadie nos espere es una novela de gran lirismo, articulada a partir de los viajes que realizan un ninño y su padre por varios parajes del Perú. Este retrato sentimental de una experiencia iniciática (el viaje, aquí, es una experiencia cognoscitiva) va ganando en intensidad y se despliega sobre una inequívoca intención: la búsqueda de la identidad y la pertenencia y el deseo de que esta travesía no solo culmine físicamente, sino revele también una epifanía (Diario El Comercio, 2 de julio de 2007).

A continuación una entrevista a Antonio Muñoz, publicada en el diario La Primera el año pasado.


¿Cómo te autodefines en tu oficio de escritor?
- Intento testimoniar la clase media provinciana que en muchos casos vive añorando un pasado mejor, no necesariamente por el dinero o riqueza material, sino una vida más humana. En este recorrido aparecen personajes automarginados, “locos”, que “sufren” muchas veces sin darse cuenta el desarraigo y la vida trashumante, inhumana.

¿Existe la clasificación de escritores andinos y criollos?
- Lastimosamente esta realidad existe debido a prejuicios. Para mí, personalmente, no hay clasificaciones, existe el Perú.

¿Qué función ha tenido la crítica en tu caso?
- Ha sido amable, pero algo superficial, funciona para y con argollas, con algunas grandes excepciones.

¿Cuál es la historia de tu novela?
- Mientras un niño viaja con su padre por diversos pueblos va conociéndolo mejor y así se entera de su función de juez. Pero la novela es un viaje hacia ellos mismos y a los pueblos que conocen. Es como todos que viajamos sin saber dónde acabará el gran viaje. David, el niño, vive encuentros, desencantos, desarraigos y ausencias que nunca terminan. Todos somos caminantes como en mi novela Que nadie nos espere.

Los datos

“Mi novela, Que nadie nos espere, es parte de la dolorosa realidad humana del Perú esencial que se niega o no se quiere ver”, nos dice el escritor.

“El Estado tiene el deber de apoyar la educación y la cultura, a través de una política cultural”.

Fuente: Diario La Primera, Lima 10/07/07

lunes, 5 de noviembre de 2007

AMORES CHOLOS


LOS NUEVOS RITUALES CHOLOS

Ser cholo en el Perú es una conducta, una manera de ser, por lo tanto es una cultura. La cultura chola existe, así como existe la cultura india o la cultura occidental blanca. Sin embargo recordemos cuando en 1975 se le dio el Premio Nacional de Cultura al retablista ayacuchano, al cholo Joaquín López Antay, algunos representantes de la cultura oficial afincada en Lima, se rasgaron las vestiduras gritando a los cielos que lo que hacía López Antay no era arte sino artesanía.

El concepto clásico de cultura es el de una instrucción vasta, amplia que abarca la multiplicidad del saber. El espíritu, ese sentimiento intimo que lo sentimos y nos acompaña de por vida, es una fuente creadora de la cultura y centro supremo de la persona.

El mundo de la cultura comprende los productos de nuestro espíritu, y el espíritu mismo: el arte., la ciencia, el mito, el lenguaje, costumbres, moral, etc.

Lo cholo en el Perú posee todas estas características, como tal, vuelvo a decir, existe una cultura chola. Sin embargo esta cultura ha tenido un largo proceso de formación, no ha amanecido de la noche a la mañana y en la actualidad lo sigue teniendo, afirmado su cultura diariamente, reconociendo su universo cotidiano, como grupo social emergente, como grupo de transición y ahora como grupo con presencia y existencia real, sin olvidar su origen indio. Muchas veces escondido en la ciudad, en la gran urbe, pero que se manifiesta en profundos estados emocionales con el quechua a flor del espíritu y desde luego cantando y bailando un huayno.

Como consecuencia de que nuestro Perú es un país dependiente, antes de España, Inglaterra y ahora de los Estados Unidos, han aparecido estereotipos, clichés, caricaturas, anécdotas pintorescas, que buscan satisfacer la incomodidad, el rechazo de cada uno de nosotros a nuestro prójimo, al vecino, al que viaja todos los días en el micro, o nos encontramos en el cine; desde el antiquísimo sanbenito o descrédito disfrazado de humor o burla, como el que reza: la tragedia del Perú es el cholo con plata, el negro con mando, o el blanco calato, hasta el modernísimo juego de una juventud capitalina cuando clasifica o caracteriza al cholo sin desligarlo de su origen serrano con estos comentarios:

Ser cholo es hacer polladas, Llevar tallarines a la playa, Comer con cuchara, Reirse aplaudiendo, Comer pop corn en los cines, Tomar latas de cerveza en la esquina del barrio con las puertas abiertas del auto y escuchando salsa o regueton a todo volumen, Enmarcar los diplomas y colgarlos en la sala, Usar mondadientes, Llevarse cosas del hotel, Inventarse llamadas por el celular, Jugar voley en la playa al son estridente de su gigante equipo de música, Usar gafas oscuras de noche, o usar las gafas en la frente.

Con estos ejemplos deseo graficar toda una manera subterránea de querer burlarse de algunas conductas, que no solo son patrimonio de los cholos, sino de todos nosotros, lo que pasa y esto es una característica muy nuestra desde siempre, no queremos ser considerados dentro de ese concepto del cholo. Porque el cholo era y es todavía en lo mas recóndito de nuestra subconciencia el marginal, el feo, el perdedor, el serrano, el indio, porque nos hemos formado dentro de una cultura de enajenación, no queremos vernos tal como somos, nos fabricamos islas para vivir rumiando nuestros desencuentros y fracasos como individuos y como país y a gritos escondidos queremos ser otros o vernos de lejos como si no fuéramos nosotros mismos. Y resultamos siendo un producto de los medios de comunicación, de la televisión, de una sociedad hipócritamente racista que ha ido borrando lo nuestro, nuestra identidad con nosotros mismos, vendiéndonos otras realidades….

¿ Dónde está la educación ? o seguimos quejándonos que somos el último país del mundo en ese rubro y que aceptamos con los brazos cruzados que nuestros niños y adolescentes en un 75 % no entienden lo que leen. O cuando leemos en los diarios avergonzados e impotentes…. “Según las encuestas que se han hecho sobre la corrupción, el 75 % de los peruanos tienen una actitud de indiferencia frente a la corrupción”, es decir, les da lo mismo que haya o no haya corrupción, es vergüenza ajena o es vergüenza nuestra. Quien o quienes tienen la culpa.

Abandonemos a esa Europa, ahora Estados Unidos que no deja de hablar del hombre al mismo tiempo que lo asesina por dondequiera que lo encuentre, en todas las esquinas de sus propias calles, en todos los rincones del mundo.

Y el cholo peruano, ese 80 % del Perú migrante, trashumante, andariego, gitano, desarraigado muchas veces como el Inca Garcilaso de la Vega, como el cronista Guamán Poma de Ayala, como el cholo César Vallejo, sigue buscando su destino encontrándolo y desencontrándolo.
Ese es el destino del Perú, mientras camina por todas las rutas, las que están hechas y las que se hacen a fuerza de trabajo desde las tres de la mañana llenando los mercados con todos los frutos de la tierra y el mar, gracias a la voluntad y fuerza de los cholos.

Migrante andino que apenas llega al nuevo terruño junto con su estera que le da cobija, funda, participa de su institución provincial, de su comunidad, aldea, distrito, en un descampado de un pueblo joven para realizar el AYNI, la faena ancestral de reciprocidad en el trabajo, realizar su fiesta costumbrista, su fiesta patronal, con sus huaynos, mulizas, chonguinadas, tunantadas y cientos de danzas, su vestimenta y platos típicos.

Nosotros creemos que esta gran fiesta (fiesta patronal), es el Ritual Cholo por excelencia, celebración del día del pueblo que nos vio nacer, del terruño donde probamos los bocados que nunca olvidaremos, donde comenzamos a caminar y a entender el cariño por lo nuestro.

Ritual Cholo donde lo individual no existe sino el trabajo comunitario para que la fiesta sea un hermoso logro y el pueblo afirme sus tradiciones que es la personalidad, que muchas veces en la gran urbe se va perdiendo.

Fiesta Grande que no es de un solo día, ni responde al capricho de nadie. Durante todo el año el Mayordomo o Prioste encargado de organizar la fiesta, va comprometiendo a todo el pueblo.

Fiesta Grande donde nos abrazamos y volvemos a ofrecernos una amistad eterna y a recordar nuestro terruño con el dedo de la nostalgia al descubrir que ese bien amado y lejano ya no es el mismo donde vivimos y tuvimos que dejarlo para venirnos a la capital.

Fiesta Grande de reencuentros con nosotros mismos y el destino que nos ha tocado vivir.

Esta gran celebración que se realiza en todos los pueblos del Perú posee un hilo conductor casi mágico con la presencia de nuestro terruño y nuestra familia, referencias profundas de nuestra identidad en un país desarticulado. Ese local primero con apenas unas esteras, con los años se va convirtiendo en Asociaciones federaciones que agrupan a cientos de instituciones de sus regiones o departamentos. El ejemplo mas claro es la FEDIPA aquí en Lima (Federación Departamental de Instituciones Provinciales de Ayacucho). Diferente a la política de los clubes departamentales que van languideciendo de nostalgia al recordar sus directivos entre trago y trago y juegos de rocambor, el poder económico y político perdido allende sus tierras donde alguna vez fueron gamonales o testaferros de la política central. Las gestiones que se realizan para el bien de sus pueblos, una posta médica, material educativo, la construcción de un puente o algún cambio de autoridad etc. no se hacen buscando las instancias gubernamentales donde nunca los escuchó, lo hacen los directivos de estas instituciones realizando festivales musicales para recaudar fondos. En este rápido recuento no puedo dejar de mencionar dos fechas importantes que marcaron definitivamente la presencia chola en Lima.

Nuevo Tremendo Ritual Cholo, la muerte de Víctor Alberto Gil Mallma “Picaflor de los Andes” muerto en el Hospital de Chulec de La Oroya el 14 de julio de 1975. Su entierro el 17 de julio desorientó al citadino habitante limeño, que vio desfilar por las calles de su ciudad, miles de personas cholas al son de orquestas, bandas, cantos, himnos, comparsas.

Fue una despedida a toda una época, fue la presencia del Perú cholo, de ese otro Perú que lo miramos de lejos.

Y el 5 de octubre de 1987, a los 52 años de edad muere Leonor Chávez Rojas “Flor Pucarina”, la artista mas representativa de la música andina, del huayno.

Diez cuadras de gente recorrió el trayecto, cantando, llorando, bailando alrededor de su catafalco y de las orquestas y bandas.

Quien era esta chola que se atrevía a reunir a tanta gente. Qué estaba pasando en el Perú. Lo cierto es que Flor Pucarina no es una anécdota más. Ella es la mas hermosa y dramática realidad que ha vivido y vive el Perú. Es el símbolo de millones de provincianos que llegaron y llegan a Lima en busca de algo mejor y lo encontraron en ellos mismos, en el terruño y su familia, en el amigo paisano, en el lejano pueblo que camina ahora y siempre por las calles de la urbe capitalina. Su imagen representa el desgarramiento y la transformación del Perú multitudinario indio cholo mestizo que espera su destino superior de nación justa y soberana y que convive con el Perú oficial minoritario que mira al extranjero.

Ni idealizar a la cultura chola, ni despreciarla. Somos nosotros mismos y como tal al respetarnos, respetamos la memoria colectiva de nuestros pueblos, nuestras tradiciones que sirven para recrear mayores y mejores creaciones artísticas sin llegar al mal gusto y al apetito de la comercialización.

Es necesario tener conciencia de nuestra dependencia cultural, nos solo para rechazarla sino para rescatar nuestra verdadera identidad.

Tenemos el derecho de poseer una cultura propia que responda a nuestros sueños y esperanzas, tenemos el derecho de ser dueños de nuestro futuro. Porque un peruano mas otro peruano nunca son dos peruanos.

ANTONIO MUÑOZ MONGE

viernes, 19 de octubre de 2007

CESAR YAURI - Entrevista

Entrevista grabada al pintor César Yauri en 1992 por el escritor y periodista Antonio Muñoz Monge.