lunes, 12 de agosto de 2019

CLAUSURA DE LOS JUEGOS PANAMERICANOS




DANZANTES DE TIJERAS  …  LOS HERMANOS CHAVEZ

La apoteósica clausura de los Juegos Panamericanos pasará a la historia por la belleza y mejestuosidad, de un evento donde se resaltó a través de las danzas de la costa, sierra y selva la grandeza del Perú como país multirracial y  pluricultural.

Debemos estar muy orgullosos como TAYACAJINOS que la Danza de Tijeras  que vimos admirados durante la Ceremonia de Clausura fue ejecutada por 30 danzantes bajo la dirección de FREDDY CHAVEZ, tayacajino de nacimiento y de corazón.

Queremos felicitar por el maravilloso espectáculo que brindaron los 30 disciplinados danzantes, quienes,  luego de un duro ensayo de cuatro semanas nos regalaron una coreografía perfecta en movimientos y ritmos, conservando la esencia original de este maravilloso arte. Cabe resaltar el desprendimiento de los 30 danzantes para poder representar a Huancavelica en forma voluntaria y dar su cuota de belleza a un evento que pasará a la historia. (MASUFLO)

domingo, 5 de mayo de 2019

LA BAJADA DE LA CRUZ





LA FIESTA DE LA CRUZ

Los recuerdos de José María Arguedas en Pampas, capital de la provincia de Tayacaja datan de 1928. Tenía entonces 17 años y cursaba el tercero de media en el Colegio Santa Isabel de Huancayo, cuando su padre decide ejercer la profesión de abogado en Pampas. En un acápite de su relato de Los ríos profundos Arguedas relata los acontecimientos ocurridos durante su estadía.

Además Arguedas escribió la Fiesta de la Cruz(La Cruz de Pampas), publicado en el diario La Prensa de Buenos Aires en 1941 1943 y recogidos en “Indios, mestizos y señores” (Ed. Horizonte 1989).

Este Blog Saposaqta se complace en publicar un fragmento de La FIESTA DE LA CRUZ del escritor José María Arguedas, extraído del libro “Pampas Tayacaja en la memoria de Arguedas” del escritor Tayacajino Carlos Zúñiga Segura.

La grandes cruces que los indios clavan en la cumbre de los cerros son bendecidas una sola vez. Nuevas todavía reciben la bendición en el atrio de la iglesia; después la cargan en faena centenares de indios entre el griterío de los que dirigen la faena y el ruído de las bandas de músicos nativos. Suben los cerros despacio descansando, cantando en los relevos y llamando al pueblo de cada recodo del camino. Ya clavada la gran cruz queda ahí para siempre, mirando al pueblo y dominando todas las tierras que son del pueblo. Y los caseríos próximos, las chukllas (chozas) de los alrededores, las estancias, se creen amparadas; los indios se sienten seguros viendo la cruz.

En noches de luna, la cruz aparece en la cima de la montaña; en los días de tormenta, los rayos caen cerca de la cumbre donde está la cruz y los indios creen que los rayos danzan en torno a la cruz sin herirla nunca; y cuando están cerca, en el cerro, se guarecen bajo las piedras que sirven de pedestal a la cruz y miran tranquilos la tormenta, y el pueblo oscurecido por la lluvia.

Pero hay un pueblo que hace bendecir su cruz “calvario” todos los años. Es un pueblo grande y raro. Un pueblo donde los vecinos principales odian a los forasteros. En las tierras próximas al pueblo siembran linaza y esto también es raro, porque es la única tierra de la sierra donde he visto sembrar linaza; y cuando la linaza está en flor, todo el campo parece un lago azul un lago que sube a las laderas, que se tiende en los baleríos y en las orillas del riachuelo que cruza la quebrada

Este pueblo se llama Pampas y está en el centro del Perú. Los indios de Pampas hacen bendecir todos los años la cruz “calvario” que está clavada en un gran cerro que comienza desde el canto (extremo) del mismo pueblo. El cerro está desnudo, y en el mes de mayo, el poco pasto que brota en los meses de lluvia ya está marchito, los arbustos de tankar y kopayso están negruscos y sin hojas. Por eso los indios no bajan la cruz por el camino, sino de frente, por la cuchilla del cerro. Todos los indios suben a la montaña en la madrugada con la cruz del amanecer y se reúnen al píe de la cruz, cuando sale el sol, desde el pueblo medio vacío los principales miran a los indios hormigueando en la cima del cerro, junto a la cruz “calvario”.

Es una cruz enorme de eucalipto. Casi medio día luchan por sacarla de su pedestal, y el otro medio día la arrastran por el cerro, con cuidado, abrazados por todo lo largo de la cruz y a sus dos brazos gritan al cerro de rato en rato y van reemplazándose. El que ha visto una vez esta bajada de la cruz “calvario” de Pampas, no puede olvidarla nunca.

Llegan oscureciendo, cuando el crepúsculo ilumina la quebrada y las crucecitas de los techos parecen tristes bajo la luz dorada del cielo. Los indios llegan a la plaza, con la cruz “calvario” casi en silencio, cansados. Y pasan la noche en la misma plaza, velando la cruz, conversando, tranquilos, y tomando chicha y aguardiente en silencio sin hacer bulla. Porque esta región es pobre en danzas y en canto (….)

José María Arguedas
La Prensa, Buenos Aires 29 de Julio de 1941


lunes, 21 de enero de 2019

FIESTA DE ENERO EN PAMPAS





La Santísima Virgen Purísima es la Patrona de la ciudad de Pampas Tayacaja, y la celebración de su fiesta se realiza anualmente en este mes de enero, motivo por el cual, la ciudad se viste de gala y alegría. Es tradicional el retorno de sus hijos a su terruño, al reencuentro con su Santa Patrona, y al reencuentro con familiares y amigos luego de ausencias obligadas por el destino.

La celebración se inicia a partir del 10 de enero con “novenas” religiosas organizadas durante las noches en la iglesia principal, para luego del “rosario”, los feligreses sean agasajados con sendos “calientitos” para combatir el frío de la noche. Actualmente los novenantes suelen contratar a una orquesta típica o una banda de músicos para que al son de un huayno logren  invitar al público a dar unos pasitos de baile embriagados por la alegría de la noche.  

El día 18 de enero termina las novenas y es el gran “remate”. La noche se torna más alegre con la llegada de la banda y orquesta “oficial” de la fiesta. Muchos pampinos retornan para esta fecha desde diferentes ciudades del Perú y el extranjero. Se dice que solo en esta fiesta, Pampas alberga nuevamente a sus hijos que un día partieron a tierras lejanas. Solo en este mes de enero se podrá encontrar a las amistades y amigos de antaño. En otras fechas del año será muy difícil hallarlos.

 Al día siguiente 19 es la “víspera” del día central. Es una noche inolvidable por la alegría y algarabía reinante en la ciudad. La iglesia bellamente iluminada adorna la plaza, el cielo es invadido por globos aerostáticos multicolores, en las esquinas encienden fogatas para dar calor al visitante, las luces de los fuegos artificiales iluminan los rostros de la muchedumbre, las bandas y orquestas típicas entonan melodiosos huaynos, mulisas y tunantadas de moda, los jóvenes y chicas bailan en armoniosas rondas en las esquinas y centro de la plaza, otros celebran el reencuentro con viejas amistades bebiendo néctares preparados con caña de la región en pequeñas carpas instaladas en la plaza, parejas de amantes se juran amor eterno a escondidas de las miradas ajenas, los vecinos agolpados en las esquinas miran asombrados la quema de los castillos de la noche, mientras los niños juegan a lo largo y ancho de la plaza.

Al día siguiente la ciudad es despertada por 21 detonaciones de dinamita muy de mañana llamados “camaretazos”, las campanas de la iglesia repiquetean incesantemente llamando a misa  a la feligresía. Luego de la Misa en honor a la Virgen Purísima celebrada con la presencia del Mayordomo y las principales autoridades de la ciudad, se inicia la Procesión del trono de la Virgen Purísima bellamente adornado, haciendo un recorrido por las principales calles de la ciudad.

Los acompañantes hombres y mujeres, vestidos con sus mejores galas, elevan sus plegarias rezando y cantando en cada esquina de la ciudad, siguiendo el recorrido tradicional de la procesión. Algunos acompañantes esconden todavía en sus rostros los estragos de la noche anterior con gafas oscuras, pero satisfechos de estar cumpliendo con la Mamacha.

Luego del retorno de la Virgen a la Iglesia, los Mayordomos de la Fiesta invitan a la población en general al tradicional Banquete o almuerzo masivo, en agradecimiento por su participación. Terminado la gran comilona con los mejores potajes pampinos como el plato de “cuchicanca” con su porción de mote de maíz hervido “toda la noche” y algunos brindis ofrecidos por el mayordomo, se dirigen hacia la plaza de armas a continuar con la tradicional  yunza o cortamonte al frente del local Municipal. 

Esta costumbre es propia de los carnavales en todo el Perú, pero en Pampas, desde hace algunos años han instituido esta costumbre. Y son varios los árboles que caerán esa tarde al compás de las bandas y orquestas generando algarabía en la gente. Paralelamente a este acontecimiento se realiza el “tradicional Jala Pato” que hoy, por suerte, el noble pato ya no es decapitado cruelmente como antaño donde nuestros antecesores sometían a suplicios al pobre animal, haciéndole beber aguardiente de caña para emborracharlo, luego pasearlo exhibiéndolo ante el pueblo para finalmente decapitarlo por gente sin escrúpulos mostrando luego la cabeza del pato como trofeo de guerra al son de alguna fanfarria ejecutada por la banda de músicos.

Esta costumbre felizmente ha pasado a la historia gracias a las nuevas generaciones de jóvenes que han optado inteligentemente por colocar al pato en una canasta de mimbre, adornada y con cintas de seda colgantes para que los participantes jalen las cintas, encontrando en cada una de ellas una sorpresa de compromiso para regalar el próximo año al mayordomo el mensaje adherido a la cinta.

En los siguientes días se realiza la entrega de toretes al Mayordomo, becerros tiernos comprados a última hora, o en algunos casos alquilados o “comprados” al mismo mayordomo para hacer la finta de entrega del noble astado. Esta entrega de ganado se realiza en el barrio de Chalampampa, en el barrio de Daniel Hernández y la entrega más pintoresca es en el cerro San Cristóbal, rememorando tiempos idos cuando los hacendados de entonces aparecían por las cumbres del Yanapadre con el toro ofrecido, ataviados con poncho, macora y pañuelo blanco al cuello. 

La concurrencia a estos lugares es masiva, acompañando a los “obligados” que así se llaman a los donantes, por amigos y familiares. Esta gran fiesta de entrega de toros termina con un baile general y con muchos tragos encima.

Como si fuera poco la fiesta termina con una gran corrida de toros, con diestros traídos de lugares donde se practica esta afición.

En conclusión la “Gran Fiesta de Enero”  en homenaje a la Santísima Virgen Purísima Patrona de Pampas, resulta inolvidable para propios y extraños. Los forasteros que llegan por primera vez terminan tan encantados que hacen promesas de volver año tras año. Aquí nacen amores para toda la vida, como amores pasajeros  llamados “de fiesta de enero”

En los últimos días de la Fiesta se acostumbra a proclamar al nuevo Mayordomo para el próximo año, labor que éste,  deberá desempeñar comprometiendo a los amigos y conocidos, durante todo el año, asistiendo a todo evento que se organice, sea publico o privado, esto es, ceremonias cívico patriotas, cumpleaños de los supuestos colaboradores, para lo cual el nuevo Mayordomo tendrá un presupuesto especial para gastar en estos menesteres.  

En el mes de noviembre el Mayordomo tendrá que recordarles a los colaboradores que estamparon su firma comprometiéndose a colaborar. Este acto se llama “Yaycupacu” o “Yuyarichiq” y consiste en enviar una fuente de dulces, bocadillos de la localidad y una botella de licor que varía según lo ofrecido a cada colaborador.

Esta Fiesta del veinte de enero, de homenaje a la Santísima Virgen Purísima tiene una magia increíble para el visitante; lograr el reencuentro de amigos y familiares separados por el destino, que agradecidos prometen retornar año tras año, a este hermoso valle de Pampas. Y termino estas notas con unos versos de Leopoldo Pacheco, poeta Tayacajino.

Nunca un adiós duele tanto como en Rumichaca
jamás las lagrimas calcinan tanto la herida abierta
nunca un puente da tanta sombra al dolor humano
jamás su lamento en la noche hiere tanto el alma

Pero al volver al vergel celestial de mi Pampas
todo el puente canta, como ahora está cantando
los pajarillos trinan, como ahora están trinando;
el río dócil sonríe acariciando la verde romanza…” 


Artículo: Manuel Suárez Flores
Poema: Leopoldo Pacheco Orellana
Imagen: Plaza Principal de la ciudad de Pampas

sábado, 20 de octubre de 2018

SAPOSAQTA CUMPLIO DIEZ AÑOS






Este mes de octubre cumplimos diez años difundiendo la cultura de Tayacaja a través de este Blog llamado SAPOSAQTA que hoy en día, se ha convertido en un referente de la cultura de nuestra provincia.

Nuestro propósito ha sido convertirnos en un medio de difusión, que sea leído por las nuevas generaciones de jóvenes, para así sensibilizar su amor por nuestra tierra, conociendo su historia, a sus escritores, a sus poetas, a sus pintores, a sus artesanos, a sus fotógrafos, a sus cineastas, a sus músicos tayacajinos.


Además queremos que conozcan publicaciones de otras personalidades del mundo que no siendo tayacajinos, han aportado mediante sus estudios, reportajes, ensayos, imágenes, novelas, etc. conocimientos sobre nuestra provincia.


Hoy, por suerte, nuestro Blog es leído en diferentes países del mundo, donde existen tayacajinos, huancavelicanos, o simplemente peruanos que buscan notas sobre estos territorios ricos, no solo en recursos, sino en una basta cultura popular.


Nosotros seguiremos en esta labor de difusión, pese a nuestra limitación de recursos materiales. Pero nuestro amor por la tierra va más allá. Queremos que Tayacaja sea conocida en el mundo, no como una provincia andina más, sino sea conocida por la grandeza de sus hombres y mujeres que dan su cuota de conocimiento para difundir toda esta cultura.

Agradecemos a las personas que nos han enviado su saludo por nuestro décimo Aniversario. Mil gracias


miércoles, 25 de julio de 2018

SANTIAGO TAYACAJINO





La tradicional Fiesta del Santiago del mes de Julio, celebrada en la provincia de Tayacaja, es la fecha de la marcación del ganado mediante cintas de colores colocadas en las orejas de los animales. 

Mientras los concurrentes bailan al son de cornetas de cacho o aluminio llamados waqra pucus, los invitados disfrutan bebiendo el warapo de la caña traída de pequeños fundos lejanos, o los diferentes preparados de la caña, como el “upito” hecho a base de kiwicha, brebaje muy temido por conocedores.

También en este valle todavía, por suerte, la fiesta es acompañada por un instrumento muy peculiar llamado longor o lluncur como se le conoce en el oriente tayacajino.

Justamente queremos mostrar en esta pequeña nota, los diferentes instrumentos usados en esta Fiesta del Ganado y los pastores, como decía el estudioso tayacajino Sergio Quijada Jara,

Instrumentos del Santiago

EL LONGOR

                 El Longor o lluncur es un instrumento de viento, confeccionado con una caña especial que crece solo en lugares determinados de la provincia. Para tocarlo se necesita bastante destreza, energía y fuerza. Su sonido, al escucharlo muy cerca o a lo lejos, trae a la memoria vivencias y recuerdos inolvidables

El Longor es el viento del Santiago. Su intérprete es el campesino de los distritos ubicados en el nor oriente de la provincia de Tayacaja: Salcabamba, Surcubamba, Huachocolpa y Tintaypuncu,

Dicho instrumento se obtiene de un carrizo llamado MAMAC. En la época prehispánica de este grueso carrizo también se fabricaban armas para la lucha cuerpo a cuerpo. Por ser un instrumento típicamente nativo, el longor fue prohibido durante la extirpación de idolatrías, porque era utilizado en fiestas paganas.

Felizmente los pobladores de estas zonas, han logrado conservarlo. Y dominan el instrumento por tradición. La música es creada por el pueblo y enriquecida por la vida diaria del campo. Esta fiesta de homenaje al ganado tiene una antigüedad de siglos.

LA TINYA

Sin el pequeño tambor llamado “tinya” no hay Santiago. Puede haber trago, coca, orquesta, ganado, abundancia, pero si no hay Tinya no hay Santiago.

Este Tambor tan humilde, hecho con cuero de gato o carnero, es un instrumento poderoso cuando se trata de hacer Santiago. Basta aguzar el oído para saber donde hay Santiago.

En ningún momento cesa la Tinya.  Dura hasta el fin de las octavas y las octavillas. Así ha conseguido un lugar de honor en la fiesta campesina más importante del ganado.

La Tinya incita además al canto, el quechua, la risa, y el amor  Las letras parecen de carnaval al que no conoce Santiago. La mayoría de las canciones son de autor anónimo.

Las que cantan son solo mujeres de voces agudas. Pero después de un momento se abre un nuevo horizonte de música, con la Tinya como si fuera un dulce corazón que pone el ritmo al Santiago.

Otro instrumento que todavía conserva vigencia es el “Waqrapucu”, instrumento construido con cuernos o cachos de ganado vacuno. El instrumento es circular de dos o tres vueltas, y los “tocadores” son expertos en arrancarle melodías agudas y graves acompañando a la cantoras que entonan canciones  de agradecimiento a la Pachamama por su protección al ganado.

Todo este gran acontecimiento festivo se puede gozar todavía en Tayacaja, aunque la penetración del Santiago huanca ha sido fuerte. Un Santiago que rompe todo lo hermoso de esta fiesta,  sin respetar lo tradicional. Incluso, el uso de orquestas con saxos y clarinetes desdicen a esta fiesta costumbrista. Esa penetración del Santiago huanca donde las mujeres emiten gritos y frases burlonas y groseras, los brazos en alto de las y los bailarines de una comparsa, hacen que esta manifestación huanca sea peligrosa por tergiversar lo auténtico y hermoso del Santiago tayacajino.

Fotografía: Teófilo Hinostroza
Texto: Saposaqta

viernes, 22 de junio de 2018

193° ANIVERSARIO DE TAYACAJA








El 21 de junio es aniversario de Tayacaja, nuestra tierra, que no es solamente una provincia sino un sentimiento. Descubrir, señalar y valorar los signos y aromas trascendentes a lo largo de la historia es tarea que debemos asumir en la medida de nuestras posibilidades los hombres y mujeres que hemos nacido en su regazo territorial, y quienes por sentimiento, realización personal y profesional se adhieren al palpitar de nuestro pueblo.

Es cierto que las referencias se centran al 21 de junio de 1825. Nuestra mirada documentada parte del 18 de junio de 1594 con Lázaro Yupa Inga Uacachi dueño de Pamuri, Sumabamba, Mayoc, Occoro, etc. y ahí están las declaraciones de los testigos Simon Apo Vayanai, Santiago Guaringa y Andrés Chulumpanqui. Otra fecha importante es el 4 de agosto de 1717 con Diego Auquinibin cacique y gobernador de los pueblos de Pampas y Colcabamba, según documentos registrados por las autoridades Gabriel Solano de Figueroa, Alonso de Cantoral (escribano de su Majestad) y el licenciado Diego de Torres y Zúñiga.

En esta ocasión de aniversario tocaremos un solo tema, el de los forjadores de generaciones. En esta visión rápidamente enfocada, cabe reconocimiento a los educadores tayacajinos, quienes abrazaron el apostolado de la enseñanza sea en los pueblos más alejados de la provincia en condiciones desventajosas, pasando mil penurias o en la ciudad capital Pampas. Maestros de notables cualidades humanas y profesionales son Encarnación Sosa, Adelina Sánchez de Matamoros, Elda Quijada, Manuel Serpa Herrera entre otros valores de la educación peruana. Se registra desde el 31 de mayo de 1902 la existencia de las escuelas dirigidas por María J. Victoria, Teodomiro Veliz, Pascual Merino (Churcampa), Lorenzo Castro (Huanchos), Pablo Huamancayo (Anco), Rafael Medina (Surcubamba) Juan Zamudio (Huaribamba), Carlos Prialé (Salcabamba), José Chávez (Colcabamba) y Sergio Oregón (Locroja).

En este recuento rápido y en poco espacio faltan nombres, claro que si. Presencias de Victor Zúñiga, Vidal Guerreros, Alejandro Galindo (Acraquia), Zoila Martínez, Carmen Acevedo y acontecimientos como el del 1931 cuando se forma el Sindicato de Maestros de Tayacaja integrado por Abraham Zorrilla, Amanda Tovar, Germán Tovar, Edilberto Bejarano, Laura Rospigliosi, Isaura Tovar y Modesto Victoria.

Una celebración de aniversario da para muchas conferencias, recuerdos, tertulias, brindis, amistad, amor. Celebremos a Tayacaja con un abrazo, uniendo nuestras voces en la oración que elevemos por el bienestar de todos. Así lo sentimos y en Saposaqta solo decimos lo que el corazón nos manda. ¡Viva Tayacaja!

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta


martes, 22 de mayo de 2018

AQUEL RÍO Hermosa novela de Norma Galvez



Nuestro Blog SAPOSAQTA continuando con nuestra misión de difundir la cultura tayacajina al mundo entero, esta vez, quiere resaltar obras literarias de autores vinculados a la provincia de Tayacaja como es el caso de la escritora NORMA GALVEZ vinculada a Pampas por sus ancestros, familiares que le impregnaron el sello de querer al terruño donde nos vio nacer. Esta novela es una publicación de esta escritora,  cuyo protagonista en el caudaloso río Mantaro, testigo de muchas historias y leyendas.


Un viaje de Lima a Huancayo es el pretexto del que NORMA GALVEZ ABARCA se vale para embarcarnos a sus lectores en un universo de ensoñaciones y evocaciones del mundo feliz en el que alguna vez todos creímos habitar.

AQUEL RÍO es la novela de Norma Gálvez, y su protagonista es el antiguo Hatun Mayu (Río grande) prehispánico, hoy Mantaro, río abundoso no solo en aguas sino también en historias, leyendas, narraciones, folklore, economía (la más poderosa hidroeléctrica del Perú se debe a él) y en la pujanza de sus habitantes.

La autora nos entregó primero en 1989 el poemario “Cuando el silencio se hace poema”, bello florilegio cuyo encanto reside en decir con voz fresca un tema archiviejo: la celebración del amor, con sus penas y olvidos.

Luego vino “Vellorita” (1999) novela intimista, en la que la riqueza interior de la autora aflora por todos sus poros para decirnos que hay que vivir más que existir, a despecho de las ruindades que podamos encontrar en este mundo.

Su tercer libro fue “Esperanza” (2007) ambientado en el mundillo estudiantil, teniendo como contexto un país signado por contrastes entre la violencia y la ternura.
En su obra, Norma Gálvez no ha olvidado en recordarnos episodios de la historia del Perú, oportunos, precisos y aleccionadores.