domingo, 8 de abril de 2012

HATUN HUANCAVELICA

Un grupo de entusiastas tayacajinos en el año 2010 acordaron rendir un homenaje a la fiesta de los Carnavales tayacajinos invitando a participar a las instituciones de residentes en Lima y algunas delegaciones venidas de nuestra tierra. En el transcurso de la organización se plegaron instituciones provinciales del resto del departamento, que dieron mayor envergadura al evento. Así este proyecto, con el tiempo se convertiría en un Concurso departamental cuya misión sería difundir la cultura y las tradiciones de tierra adentro.

Fue así que nació el Hatun Pukllay o el gran festival del carnaval huancavelicano, y su primer escenario fue la tradicional Plaza de Acho en Lima. La concurrencia de público fue grandiosa por la convocatoria hecha por los organizadores. Fue un encuentro de las siete provincias de Huancavelica que intercambiaron experiencias de presentar sus danzas a la usanza de cada lugar. Aunque económicamente no alcanzó los objetivos, pero a nivel de convocatoria, y de difusión de nuestras costumbres fue todo un éxito. El público asistente se sintió satisfecho del evento y las muestras de apoyo para una repetición no estuvieron ajenas.

En el año 2011 se repitió este gran encuentro en el II Concurso del Carnaval Huancavelicano que igualmente consiguió sus objetivos de difundir nuestra cultura.

Este grupo de huancavelicanos consideró darle legalidad a estos eventos de rescatar y afirmar la identidad, costumbres y tradiciones en todas sus formas de la Región Huancavelica y formaron y se constituyeron en Asociación Cultural dándole el nombre de Hatun Huancavelica. Inscribieron su Asociación en Registros Públicos para darle mayor legalidad y se trazaron como meta realizar el III Concurso del Carnaval Huancavelicano en la Plaza de Acho el 1º de Abril.

Para este III Encuentro trabajaron desde el mes de enero contactándose con las organizaciones provinciales del departamento de Huancavelica, haciéndoles conocer los objetivos del proyecto. Los organizadores viajaron a cada una de las provincias haciendo conocer esto. Paralelamente a esto se realizaban las gestiones en las instituciones involucradas. Igualmente se tocaban puertas para que puedan apoyar en el financiamiento del evento. Había que preparar una logística que permitiera sostener el proyecto. Muchos apoyaron con entusiasmo la idea, pero otros, dieron la espalda, como el caso de los congresistas por Huancavelica que parece que no les interesa apoyar ningún proyecto de cultura de sus pueblos. Solo cuando llegan a sus pueblos de origen a recoger votos prometen velar por su cultura, pero ya en el poder hacen oídos sordos cualquier petición. Pero más vale resaltar el apoyo y ayuda de pequeños empresarios huancavelicanos que creyeron en su pueblo y dieron la mano.

Conforme se acercaba el día señalado se iban recibiendo confirmaciones de concurrencia de asociaciones y agrupaciones que enteradas del evento trataban de sumarse al encuentro de confraternidad huancavelicana. Mientras tanto la comisión organizadora empezó a encontrar las primeras trabas de las instituciones para impedir dicho encuentro. En vez que estas instituciones apoyen las manifestaciones culturales de los pueblos, son ellas las que impiden esas manifestaciones poniendo trabas y requisitos a último momento, sin embargo, otro es su comportamiento cuando vienen agrupaciones extranjeras y dan luz verde y apoyo a sus proyectos, dan facilidades y exoneraciones para así mantener la alienación del pueblo con manifestaciones artísticas sin ningún contenido social, poético, musical. o cultural.

Sin embargo llegado el día, la Asociación Cultural Hatun Huancavelica desarrollo su programa con un Gran Pasacalle por la Avenida Abancay de Lima, vistoso, colorido, lleno de ritmo y belleza. Eran cientos de participantes que dejaban lo mejor de sus manifestaciones para deleite del público que los recibía con aplausos y muestras de cariño.

Ya en la Plaza de Acho se tuvo que resolver el último escollo de parte de estas instituciones enemigas de la cultura y en un acto heroico prácticamente se arrebató a estas autoridades el control de la Plaza. La tarde empezó con retrasos pero con el calor todavía de la temporada y el calor de su pueblo que los vitoreaba con lágrimas en los ojos después de vencer obstáculos de último momento.

Finalmente cada uno de las provincias Acobamba, Angaraes, Castrovirreyna, Churcampa, Huancavelica, Huaytará y Tayacaja nos regalaron lo mejor de su carnaval con comparsas de cada lugar. Fue una tarde que quedará registrada en la historia. Quedará grabada en la memoria de los participantes. Ellos sabrán desde ahora, que para hacer conocer su cultura hay que luchar en este país ajeno para pueblos como Huancavelica.

Cada provincia de Huancavelica mostró diferentes tipos de géneros en el carnaval aquella histórica tarde, en lo coreográfico, en el vestuario y el sentido de su música. Churcampa con la qarmenqa, Huaytarà con sus diferentes géneros ejecutados con guitarra, con banda, con quenas, con waraqo. Mientras que el carnaval de Tayacaja ejecutado por jóvenes denominado tipaki tipaki inyectaron alegría y belleza. Sin embargo el Carnaval de Angaraes o de los anqaras destacó por la belleza de su música, coreografía, alegría y poésia. La Nación Chopcca nos regaló la belleza de su vestuario representando a la provincia de Huancavelica. Acobamba destacó por el colorido y coreografía de sus participantes. Fue una tarde inolvidable para las delegaciones y publico congregado en la Plaza de Acho

Este Blog Saposaqta quiere destacar y apoyar las manifestaciones culturales del departamento de Huancavelica, difundiendo sus costumbres y tradiciones. Estaremos siempre dispuestos a la difusión de nuestra cultura.

Blog Saposaqta
Abril del 2012

domingo, 25 de marzo de 2012

BOHEMIA EN PAMPAS

SAPOSAQTA, en su afán de hacer conocer toda la producción literaria de escritores tayacajinos, publica en esta oportunidad, la narración de un hermoso recuerdo de un personaje de los años 50/60 en la ciudad de Pampas. Esta narración titulada "El Numen" pertenece a Hernán Canales Acevedo, uno de los mas importantes colaboradores de nuestro Blog Saposaqta.


EL NUMEN

Nuestro amigo Fernando “Choyo” Monge fue un personaje muy querido por los habitantes de la ciudad de Pampas Tayacaja. Era un artista en todos los campos como la pintura, artesanía en el mundo del bordado y bohemio a carta cabal, ocurrente, escritor y poeta, en una de las reuniones amicales, uno de los amigos pretendió darle algunos consejos para que redujera su inclinación a rendir pleitesía a Baco

- Oye Choyo, me han dicho que tu inclinación a las bebidas espirituosas se han hecho muy ostensible, me dicen que has libado ese néctar que devora las entrañas hasta con “Llaqlla” y “Atatatay” y que por ese motivo ahora te dicen “páncreas” porque siempre estas junto al vaso.
- Bueno hermano, es que yo tengo una duda tremenda.
- Y, ¿Cuál es tu duda mi querido Choyito?
- francamente no sé si Dios ha hecho el trago para mí, o a mí para el trago.

En otra oportunidad que nos hallábamos tiritando de frio en una noche de invierno y necesitábamos prepararnos unos calientitos para disipar el frio, Choyo propuso la siguiente solución a nuestro problema – “hagamos una cuotita entre todos ustedes para adquirir la materia prima y elaborar nuestra pócima”. Consultamos con nuestros bolsillos para aportar con la cuotita necesaria para adquirir los ingredientes necesarios para preparar nuestra bebida espirituosa y descubrimos la triste realidad de que nos hallábamos al borde de la mendicidad, pues ninguno de nosotros podía aportar ni un centavo, así que todos comenzamos a aportar ideas para conseguir la suma necesaria para solventar nuestra necesidad. Hasta que a Choyo se le encendió la lamparita. Se acordó que su vecina podía darle crédito hasta el día siguiente

- Acompáñenme, pero cuidado con reírse cuando palabree a la señora, pues ella solo sabe hablar en quechua.
- Bueno, vamos – y lo acompañamos a la tienda que ya había cerrado.
- ¡Mamay! ¡vecina! – dijo, tocando la puerta – punkuykita kichaykuway.( ábreme tu puerta)
- ¡Pim! ( Quien!) –dijo la vecina- ¡pitaq punkuyta takan!. ( Quien toca mi puerta)
- Ñoqallaymi kani vecina, Choyo, traguchaykita rantikuykuway.( Yo soy Choyo Vecina, véndeme tu trago)
- ¿Al contaduchu joven Choyo?, yachasqayki hinapas, ñoqata manam manuwanchu. (¿Es al contado joven Choyo?, como bien sabes a mí no me dan crédito)
- Punkuykita kichaway vecina. (ábrame la puerta vecina)
Se escucharon movimientos en el interior del establecimiento, prendieron la luz y abrieron la puerta. Choyo penetró, mientras nosotros nos quedamos fuera de la tienda y escuchando el diálogo que se produjo entre el cliente y la dueña de la negocio.
- Vecina, sinchi llakisham kachkani, desgraciam hapiruan. ( vecina, estoy con una pena grande, me ha ocurrido una desgracia)
- ¿Imataq sucedesunki joven Choyo?. ¿Qué te ha ocurrido joven Choyo?
- Churichaymi huañurun, chaymi huasipi velakuchkani.( Mi hijito se ha muerto, por eso lo estamos velando en mi casa)
- Hay joven Choyo, pobrecito, ¿ima wantaq wañurun? ( I con qué ha muerto?
- Con fallecimiento, vecina.
- ¡Ha! Chaywan chik wañurun, pobre criaturita, imachataq karqa, ¿qarichu, warmichu? (ha, con eso pues habrá muerto, pobre criatura, y que ha sido: ¿hombre o mujer?
- Qaricham vecina. ( es varoncito vecina)
- ¡Haway! , ¡qaricharaqtaq kasqa!, ¡pobre angelitulla! , ¿imatam apanki? ( ¡ Ya ves! ¡había sido varoncito! ¡pobre angelito! ¿Qué vas a llevar?
- Pisco, huk botellata y cigarro huk cajetilla. Manuykuanki chik vecina. (una botella de pisco y una cajetilla de cigarros. Me fiará pues vecina)
- Ari. Ñoqa partiymanta kay traguchata, kay cigarruchata y kay velachakunata apay velakunaykipaq. Yachasqayki hinapas, eqom kakuni, manam veloriuman riyta atipasaqchu (claro que sí, y de mi parte llévate esta botella de aguardiente, esta cajetilla de cigarros y este paquete de velas para el velorio, como bien sabes yo soy una mujer enfermiza y no voy a poder asistir al velorio).
- Gracias vecina, paqarin punim pagapusqaiki.(gracias vecina, mañana mismo te voy a pagar la cuenta).

Por supuesto que Choyo no tenía ningún hijo, todos nos jaraneamos con la ocurrencia de Choyo, pero a los tres días devolvimos el dinero del crédito más el valor de los obsequios que la señora tan generosamente le había dado, con todas las disculpas del caso.

Otro día, en que Choyo regresaba a su domicilio después de haber libado unos cuantos tragos, iba casi zigzagueando por la acera, cuando de repente chocó contra el buzón del correo dándose un tremendo golpe en la cabeza, después de recuperarse del tremendo golpe le dijo al buzón: “disculpe usted señora, he tropezado sin querer contra usted” y siguió su camino hacia su casa por la misma acera. Se hallaba a mitad de la siguiente cuadra, cuando volvió a tropezar y esta vez fue contra doña Virginia y ambos cayeron al suelo. Entonces, Choyo se levantó con dificultad, se sacudió la tierra de su ropa y sobándose la cabeza, dijo: “otra vez ese buzón de mierda, ya me tienen harto, por que no se ponen ese buzón de supositorio”. (En aquella época, el correo quedaba en el jirón Grau, segunda cuadra y tenía el buzón para depositar las cartas a un costado de la puerta de la oficina)

Como colofón a la trilogía de las ocurrencias de Choyo, les contaré que un día que nuestro personaje estaba festejando un poema que había compuesto a la ciudad de Pampas y se dirigía en busca de algún amigo con quien compartir su alegría, encontró en su camino a un abogado a quien le dijo:

- Doctor, quiero que escuche el poema que acabo de componer a Pampas.
- Choyito, en otro día, ahora me encuentro un poco apurado
- Anda nomás infeliz picapleitos, aprendiz de tinterillo, que no quieres escuchar el numen de un bardo.

Autor: Hernán Canales Acevedo.
Colaborador de Saposaqta
E-mail feankcanales@hotmail.com

lunes, 19 de marzo de 2012

LA FIESTA DEL MAIZ


Valentín fue con su hijo a coger choclos para que se hagan una pachamanca. Genaro, el muchachito, desde días atrás, desde que comenzaron a engrosar los choclos, se dio cuenta que semillas no sembradas habían crecido. Observando bien allí, aparecieron “chullpi” maíces, “culli” maíces, maíz morocho.

¿Por qué así mezclados ahora aparecen? Pensando hacía sufrir mucho su cabeza. Notaba todo esto en los tallos del maizal: Del maíz “culli” su tallo es negro, del rojo y del “chullpi” es blanco, su raíz es blanca y sus flores también blancas; del maíz rojo su tallo es veteado de varios colores. Esto encontrando Genarito a su padre pregunto.

Padre, ¿por qué si en esta chacra hemos sembrado maíz “chullpi”, ahora al deshojar encontramos maíces de otras clases y colores? En otras chacras de la comunidad también observo que donde hemos sembrado maíz blanco están creciendo maíces de otros colores, de semillas que no hemos sembrado ¿Por qué así mezclados aparecen ahora, padre?

Su padre, recogiendo choclos, le cuenta de esta manera: Es que tú no sabes todavía hijo. ¡Ahora te voy a contar!... Dice que el día de la siembra, en horas de la noche, cuando ningún hombre ve, los maíces madre salen del ojo del mismo surco donde lo hemos enterrado y hablan de esta manera:
¡Vamos culli maicito! ¡Vamos maicitos plomos de ese lado de la chacra! ¡Vamos de este lado del surco “paru” maicitos! ¡Vamos a bailar al borde de la laguna!

Están alegres porque han sido escogidos como semillas, porque han sido escogidos para aumentar; y para que no se tornen estériles marchan al borde de la laguna a remojarse para que crezcan después con rapidez, para que tomen vigor; para que tomen fuerzas, no te tengan miedo ni a la sequía y se yergan fuertes.

Entonces ya en el borde de la laguna comienzan a bailar agarrándose de las cinturas, ya tomándose de las manos y formando rondas, cantando al borde del lago: De esta chacra maicitos culli/ De la chacra de arriba maicitos plomos/ De la chacra de abajo maicitos chullpi/ Vamos maicitos al borde del lago/ vamos maicitos bailaremos.


Y después de bailar, todos se mojan y beben bien en la laguna-. Y llegando a un momento de mucha alegría se olvidan de volver y se amanecen; entonces ya cuando canta el gallo empiezan a regresar, temerosos de que la mañana aclare y les vea la gente, temerosos de que les dé el sol. Retornan apurados, enredándose en los caminos de herradura, rodándose, ayudándose a levantar. Así como locos llegan. Y al llegar se confunden de chacra y en otras chacras ajenas ya se meten.

Es por esto que semillas que no hemos sembrado aparecen en nuestras chacras… ¡Así es hijo!.



José Oregón Morales (Tayacaja, 1949)
Ha publicado Kutimanco y otros cuentos, El Motín, Loro Qolluchi y otros cuentos, Memorias del cuye Arroyo y la Casita del cedrón.

miércoles, 14 de marzo de 2012

EL CHOLO MELENDEZ




EL CHOLO MELENDEZ

Desde muy pequeño, aún cuando la razón no orbitaba en su cabecita de cholito serrano, Meléndez había quedado huérfano de padre y madre, la madre murió en el momento del parto; pues alumbrar en domingo siete a un cholito robusto no era tan sencillo; la primera vida que cobró fue la de su madre, era el primogénito. Los vecinos se alarmaron, vaticinando extraños destinos según su creencia para el futuro hombrecito; no eran necesarios los oráculos tebanos para predestinar. El hombre andino vive aferrado a sus creencias, es parte de su existencia. Es casi costumbre en los pueblitos y comunidades alejadas de la serranía, envolverse en supersticiones que por meras coincidencias podría suceder. El viudo se consolaba con el niño que precozmente exageraba en peso y tamaño al nacer; pero, poco duró esta fantasía; también él murió cuando el pequeño vástago empezaba a brincar sus primeros pasitos. Luego de haber asistido a una fiesta patronal de la comunidad vecina, regresaba ebrio en una noche lóbrega de martes trece, se desbarrancó a un abismo muy profundo. El cholito Meléndez quedó huérfano, al cuidado de la solitaria abuelita.

Vivían en una casita alejada en las alturas de Colcabamba, agobiados por la ironía de la pobreza. Raras eran las veces en que la abuelita bajaba al pueblo aprovisionarse solo de lo necesario, sal, velas, azúcar, fósforo y otros de los que no se podía prescindir, ¡ah! También coquita para que en sus veladas acompañe sus penas; para el campesino es artículo de primera necesidad, ellos no lo ven como droga, si no, es parte de su vivir, de su lenguaje. El niño nunca acompañaba a la abuelita al pueblo, hubiera preferido caer muerto antes de ver a gente extraña, crecía cual un ermitaño, un anacoreta.

Los años; consecuencia de la ley cósmica, seguían uno a otro; el niño fue creciendo introvertido, muy huraño y de poco hablar, al extremo de esconderse debajo del cawito o en el maizal más cercano cuando alguien visitaba la casa. Se sumía en su mundo, nunca asistió a la iglesia a oír misa; esos remotos años no había ni escuelas, no conoció amigos, vivía aislado de los demás, en esa paz natural, cuando el hombre no destruía aún el paisaje, el cholo Meléndez estaba gestando en su ser una personalidad macabra, más parecía haber nacido con un signo y que podía hacerse realidad todos los vaticinios.

En su soledad jugaba extrañamente; capturaba moscas y les arrancaba la cabeza para disfrutar a carcajadas con la muerte desesperada amen de los aleteos. La abuela no despertaba ninguna sospecha maliciosa con el juego, hasta le parecía muy normal en un niño de su edad. El cholito crecía junto con su maligno y peligroso juego, ya no era con moscas, lo hacía con los pollos de la abuela, siguieron las gallinas, y a medida que crecía, con los carneros y estaba acabando con los animales de la casa, y no era por hambre que mataba, más por diversión, era una forma peligrosa de hacerse joven, hasta que la abuela entendió que corría peligro cuando supo que su primera víctima había sido un niño que en la soledad pastaba sus animales. Se vio obligada a echarlo de la casa, había descubierto muy tarde que estaba frente a un psicópata, con instinto asesino y que era capaz de cualquier cosa con tal de disfrutar con el dolor ajeno.

El cholo Meléndez divagó por las punas frías y solitarias, su sangre comulgaba con el ambiente tétrico y su recio cuerpo sin alma se fortalecía a la par de sus andadas, su temeroso semblante de pómulos grotescos, albergaba una acerba mirada y profunda, como si en ellos se avivaran las brasas de odio y muerte. Meléndez no conocía el miedo, llevaba tatuado en su cuerpo unos músculos desalineados, cubiertos de una piel cobriza que el sol de los andes pintó con los tintes de su raza; sus brazos de hierro solo obedecían el placer de su macabra mente que mantenía excelsa su frenética sed de matar. De tanto andar di vagante, logró ubicarse en una cueva antigua; en ese machay instaló su centro de operaciones, de él se dominaba las profundidades de los abismos donde se perdía la voz del viento, estratégicamente ubicado y muy apreciable el tránsito de los caminos. Meléndez esperaba a sus víctimas con un chafle bien afilado y luego de decapitarlos, el cuerpo lo aventaba al abismo y la cabeza los coleccionaba en su guarida. En más de las veces llevaba con engaños a sus víctimas para cometer sus fechorías y luego de dar rienda suelta a su instinto asesino, desaparecía los cuerpos. Muchas familias habían perdido a sus seres queridos en manos del asesino, los alrededores se colmaron de espanto, y el perverso no dio tregua a su instinto, como si en el habitara el mismísimo diablo. La gente estaba alarmada y temían por constantes noticias; estaban cumpliéndose los vaticinios de los lugareños, había nacido con un mal signo y la única forma de dar fin a tanta desgracia era eliminándolo.

La provincia entera se había enterado de la noticia, se había expandido la infamia de Meléndez, quejas y querellas de familias lastimadas llegaban a los pueblos, y como cualquier cosa terrenal tiene su límite, colmó la inoperancia, el temor se quebrantó y cansados de tanta saña se reunieron hombres y mujeres de todas las comunidades y pueblos de la provincia y sesionaron en la plaza grande. Pidieron la asistencia del cura de Pampas, se hizo presente para ofrecer una misa de seguridad y de repudio a las acciones del energúmeno hombre del mal y luego de una bendición se fueron llevando consigo todos los sacramentos habidos; no se olvidaron de los encargos del curita que les dio bastante agua bendita y un crucifijo de acero; partieron de todos modos llevando de equipaje un poco de temor, pues se creían enfrentar al mismo diablo, más de medio centenar de runas se perdieron en la última curva que sube la cuesta por las alturas de Colcabamba.

Al promediar el medio día del tercero de búsqueda, ubicaron al sujeto, era el instante del fuerte viento que soplaba por el barranco que no logró despertar a la fiera; un eco se levantaba suave hasta dilatarse en el frío horizonte y con este compás tétrico, los comunes había rodeado la guarida del cholo, lo sorprendieron en plena siesta, no le dieron tiempo para reaccionar, se le lanzaron de a montón para luego inutilizarlo. Todas las armas cumplieron su función, ataron sus pies y manos con sogas de llama, una vez indefenso rociaron su cuerpo con toda el agua bendita, pero no pasó nada, pusieron el crucifijo en su frente y no sucedió lo que esperaban; pues el cura les había advertido que si era el mismo diablo, tenía que derretirse con el agua bendita o prenderse fuego al contacto con el crucifijo, pero nada sucedió; entonces, entendieron que era tan humano como cualquiera de ellos, ello obligó a tener que ejecutarlo y abrirle las entrañas para ver si tenía corazón. Meléndez contuvo todo el dolor y expiró sin ninguna queja, el grito y todo el odio se comprimieron en cada rincón de su cuerpo para la postrimería; los captores continuaron con toda la faena hasta descuartizar el cuerpo y distribuirlo en diferentes lugares y evitar que siga haciendo daño al prójimo.

La cabeza lo llevaron por las alturas de Colcabamba y fue enterrado en la comunidad de Pichccapuquio, hoy comunidad de Independencia; de allí brotaron cinco manantiales de las cinco cuencas de su calavera, se formaron bolsas de agua como manantiales de odio, tanto fue la ira que se convirtió en un gran huayco que arrasó la mitad de la población colcabambina.

Los que fueron de Pampas, trajeron los riñones y el corazón; de paso, enterraron bajo una enorme roca, al borde del Opamayo, en La Colpa de donde brota el agua salada; el corazón lo llevaron hasta Chalanpampa, fue enterrado y empezó a brotar el manantial que hasta hoy calma la sed de muchos pampinos y de los maceteros del cementerio. Los comuneros de Ocoro, también llevaron parte del Cholo Meléndez, las vísceras fueron enterradas por los bajíos de Jabonillo donde se formó Chaquiqocha, una laguna muy cristalina, pero misteriosamente de la noche a la mañana desapareció, ahora solo quedan huellas. Las extremidades inferiores se lo llevaron los pobladores de Churcampa y antes de llegar al pueblo enterraron verticalmente, de ello se formó un profundo abismo llamado Kishuarpata; años más tarde sirvió de patíbulo para la familia Gutiérrez, que por pleitos de terrenos fueron desbarrancados por el sanguinario “Tiraccaya” que sirvió de sicario, cuya vida terminó en la isla del Frontón.

Los brazos se llevaron por la zona de Huayllabamba y Mayunmarca, con el tiempo provocó el deslizamiento del cerro y al embalse de Huaqoto. De ese modo el Cholo Meléndez hizo sentir su ira aún después de muerto, siguió cobrando vidas a través de la naturaleza y si es eso cierto según los vaticinadores, entonces que ha de suceder después…?

Por la cumbres del Malpaso, existen enormes rocas, tétricas y solitarias; entre ellas hay una cueva que se llama “Ayamachay” que quiere decir cueva de la muerte; refieren los transportistas que en sus viajes nocturnos y solitarios, parecen ver la sombra enorme de un cholo sin rostro y de tórax vacío; sus descarnadas manos empuñan con firmeza una guadaña reluciente a la luz del carro y se pierde en las oscuras redes de la noche como un espíritu que lleva el viento, estrellando ecos roncos de carcajadas que se tropiezan y viajan con los truenos dilatándose en el espacio.


Autor: Miguel Angel Alarcón León
Obra: Los Tinterillos y Otros Relatos Andinos
Editado: Febrero del 2011
Imagen: Fotografía de Teófilo Hinostroza (Colcabamba)

jueves, 23 de febrero de 2012

ANTIGUA ACTIVIDAD COMERCIAL EN PAMPAS


Tayacaja no es solo una provincia, es un sentimiento. Su historia está alimentada permanentemente, por la inteligencia y voluntad de cada uno de sus hijos. Cierto, hombres y mujeres que viven, respiran y palpitan bajo su incomparable cielo, aportan su singularidad al colectivo Tayacaja, ancestral y siempre joven, que marcha hacia un futuro mejor.

El panorama de la actividad comercial en la provincia es un tema poco difundido pese a su importancia. Su gravitación económica es rubro de primer orden, en la medida que incide en el desarrollo de las múltiples aristas de la experiencia humana.

Aquí, les ofrecemos un brevísimo apunte a manera de Galería Comercial en Pampas, Tayacaja.

El rubro sastrería nos presenta a la Sastrería Americana de Hermilio G. Llantoy y Padilla quien confeccionaba vestidos para caballeros exigentes a precios cómodos en su local del jirón Bolognesi 175.

Mariano M. Monge era propietario de un establecimiento comercial en el jirón Grau 102-104, donde se podía comprar Locería, cristalería, ferretería, géneros, abarrotes, escopetas, conservas, etc.

El Establecimiento Comercial de Carlos M. Zúñiga del Jirón Bolognesi 105-107 vendía: Géneros de lana y algodón, artículos de fantasía, locería, conservas. “El mejor de su clase en la ciudad” reza el aviso en los diarios de la época.

Román Landa se desempeñaba como Representante de la Singer Sewing Machine Company. La Agencia Singer que funcionaba en el jirón Grau 62 vendía las afamadas máquinas e implementos Singer con grandes facilidades de pago.

Maximiliano Monge gerenciaba la Antigua Casa Comercial (Jr. Grau 92, 94, 96, 107, 109) Gran surtido de mercaderías y abarrotes, licores extranjeros, todo, a precios bajos.

Otro establecimiento comercial de géneros y abarrotes que funcionaba en el jirón Grau 111-113 era propiedad de E. García Espino.

Nuestra provincia tenía antaño diarios de gran importancia a nivel regional, nacional e internacional, en sus páginas se daba cuenta de todas las actividades en las diferentes localidades de la provincia. Páginas culturales, sociales, políticas, deportivas palpitaban al ritmo de la actualidad. En el camino de la investigación literaria e histórica estos medios son fuente imprescindible, para conocer el rostro material y espiritual de la provincia donde nacimos. A su ejemplo, en estos tiempos novísimos, se abren ventanas como Saposaqta, pampinos.net, Hatun Huancavelica, etc. que tienen la generosidad de difundir nuestro modesto trabajo literario e histórico.


Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

domingo, 12 de febrero de 2012

ALGUNOS ALCANCES SOBRE EL QUECHUA


El quechua es el idioma que nos ha legado el imperio incaico. Era el idioma oficial del Tahuantinsuyo, y actualmente es también uno de los dos idiomas oficiales del Perú. Este idioma se ha originado teniendo como base las lenguas originarias de los quechuas y aymaras, con el aporte de los diferentes dialectos de las tribus que fueron conquistadas por los incas, tales como: chancas, pocras, huancas, tarumas, anqaras, huaris, etc.

En el proceso de la transculturación, el idioma quechua ha recibido también el aporte del idioma castellano, ya que los patrones culturales que trajeron los españoles tuvieron que integrarse a la lengua nativa. Es así como actualmente no podemos hablar de un idioma quechua nativo, sino de un quechua mestizo.

Nuestra intención no es hablar sobre la pureza del idioma quechua, ni tampoco dar una cátedra, esa tarea la dejaremos a los lingüistas, que son las personas más capacitadas y con autoridad para opinar sobre esa materia.

El propósito que nos impulsa a emitir algunas opiniones sobre la escritura del quechua, es con el objeto de aclarar el motivo por el que se ha modificado la escritura tradicional que conocíamos ancestralmente.

En uno de los Congresos de quechuólogos realizado en Bolivia, con el objeto de unificar criterios sobre la escritura del quechua, se aprobó el alfabeto quechua eliminando algunas consonantes, que consideraron estaban demás y dando normas genéricas para perfeccionar la escritura. Entre las principales modificaciones que acordaron, podemos citar las siguientes:

Las letras: C, S y Z tienen el mismo sonido, por lo tanto se eliminan la C y la Z .Ejemplo: las palabras: sepas (mujer joven), supay (diablo), simi (boca), sara (maíz), etc.

La C y la K tienen el mismo sonido, por lo tanto se elimina la C. ejemplo: las palabras: tika (flor), kaspi (palo) o kusi (alegre), anteriormente se escribían: tica, caspi y cusi, respectivamente.
La B y la V tienen el mismo sonido, y se elimina la V.

La doble CC no existe como consonante, por lo tanto se utiliza la Q en vez de CC. Por ejemplo, las palabras que antes se escribían: ccanto, occe o ccoñecc se escribirán actualmente: qanto (flor de cantuta), oqe (gris) y qoñeq (caliente), respectivamente.

La letra H tiene el sonido de la letra J. Así por ejemplo las palabras: hamuy (venir), hina (así) y harcay (detener), tienen el mismo sonido de jamuy, jina y jarcay.

En los diptongos la U es reemplazada por la W, eliminándose la H. Así por ejemplo, las palabras que antes se escribían así: huiñay, hueccro y huarmi se escriben actualmente: wiñay (crecer), weqro (cojo) y warmi (mujer), respectivamente.

Es por estas razones que, respetando la escritura actual de la lengua quechua, me he permitido actualizar algunos términos, a fin de que los lectores puedan despejar algunas dudas sobre la verdadera forma de escribir nuestro idioma.

El alfabeto quechua está conformado por las siguientes letras: A, B, CH, E, H, I, K, L, LL, M, N , Ñ, O, P, Q, R, S, T, U, W, Y.

Finalmente, para tener una idea mas aproximada del idioma qechua o runa simi, la construcción de las palabras se realiza a base de afijos y todos los verbos en infinitivo terminan en “y”, así por ejemplo, el verbo amar::

Kuyay (infinitivo). Amar
Kuyana amada
Kuyanan a la que ama
Kuyanapaq para amar
Kuyakuy ama tú
Kuyakusqay la que amo
Kuyananchikpaq para amarla
Kuyanakuy que se aman
Kuyanakuychik ámense
Kuyaspa amando
Kuyayllapaq para amarla (que bonito o hermoso)
Kuyakustin amando.

Como se puede apreciar en este pequeño ejemplo, la construcción del lenguaje kechua, se realiza a base de prefijos y sufijos que se colocan en las raíces de los verbos o sustantivos.

Autor: Hernán Canales Acevedo
Colaborador de Saposaqta

domingo, 5 de febrero de 2012

CARNAVALES DE TAYACAJA




TIPAKI TIPAKI

En el vasto reino de las tradiciones y costumbres que florece desde tiempos ancestrales en la provincia de Tayacaja, el carnaval o el Tipaki Tipaki constituye sin duda uno de sus registros identitarios. Es un baile de cuaresma cristiana enraizada en Tayacaja específicamente en los distritos Acraquia-Ahuaycha y consiste en un desafió de baile por espacio de 20 a 30 minutos en una expresión que denota “saltando-saltando”.

Se realizan carrera de caballos en medio de la algarabía popular y en ese contexto cobra gran trascendencia la estancia denominada “Orcon pucllay” o encuentro con las distintas comunidades, quienes desde su singularidad se amalgaman en el colectivo provincial para suscribir así un señorío ancestral y siempre joven.
La cantautora Carmela Morales Lazo nacida en Salcabamba el 16 de julio de 1934 autora de los libros Cuando canta la tierra, y Yaykupakuy nos ofrece canciones de esta tradicional expresión carnavalera de nuestra provincia que les ofrecemos en ocasión de evento que se aproxima este mes.

TIPAKI TIPAKI
CONFRONTACIÓN- CONFRONTACIÓN
(Carnaval del distrito de Ahuaycha)

En el morro de Ahuaycha una botella vacía.
En el morro de Ahuaycha una botella vacía.
¿Con qué cosa tuya vamos a confrontarnos?
¿Con qué cosa tuya vamos a preguntarnos?

Conmigo nomás nos confrontaremos,
conmigo nomás nos preguntaremos.
En la plaza de Pampas nos preguntaremos
en las calles de Pampas nos confrontaremos.

En la rinconada de Pillo hay un pez piedra.
En el “Río Opa” hay un pez madre.
¿De qué nomás estás llorando?
¿Por cuánto estás sufriendo?

Como tú, yo también estoy llorando.
Como tú, yo también estoy entristecido,
mi mala suerte mira mirando
mi mala vida cuenta contando.

SAPOSAQTA recopilación 2012