lunes, 29 de abril de 2013

HACIENDA SAN JUAN DE PILLO




Respecto a la Hacienda San Juan de Pillo existen títulos desde 1725. Se tiene conocimiento que esta hacienda fue rematada por la Santa Inquisición, siendo adquirida por el ciudadano español Manuel Bañón. Tiempo después la adquiere don Viterbo Hostas cuya nieta Rosa Hostas de Flores Araoz decide venderlo a Benjamín Roca Muelle y Arturo Bazo.

El año 1937 la hacienda contaba con 10,000 hectáreas, siendo adquirida por Elvira Santa María Vda.de Bazo Velarde.

Juan Bazo Velarde era ganadero en Corpacancha por espacio de 14 años, posteriormente  en Antapongo por un periodo de 10 años, Hatun Huasi y Río de la Virgen hasta su deceso el año 1935.

Napoleón Bazo Santa María (hijo de Juan) es profesional en Zootecnia y ganadería graduado en Wyoning, Estados Unidos. Entre los años 1950 y 1955 reside en Pampas desempeñándose como Presidente de la Liga Distrital de Fútbol, donde se encuentran afiliados los equipos Impuestos, Hernández, San Juan y San Pedro. Napoleón pertenece a la Sociedad Peruana de Buiatría   especialidad de veterinaria consagrada al conocimiento y/o tratado de enfermedades en los bovinos.

Los profesionales que ejercieron exitosamente  esta disciplina en el Perú fueron: Augusto Seminario (Pabur, Piura), Juan Gildemeister (Casa Grande), José Risso Matellini (Ceres), Benjamin Roca Muelle (Oniralla), Napoleón Bazo Santa María (San Juan de Pillo) y John Prime (San Antonio).

Título: Postales de Tayacaja:  Hacienda San Juan de Pillo
Autor: Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

viernes, 5 de abril de 2013

EL COMPLICE cuento



Presentamos otro de los maravillosos relatos del escritor tayacajino Miguel Angel Alarcon Leon, titulado “El Complice” cuyo desarrollo de esta bella historia se ubica en los parajes que nuestra memoria los guarda con cariño y afecto.

Cuando al maqtillo de mi pueblito serrano le llega su adolescencia; despierta brusca y peculiarmente retraído de su inocencia, no hace notar su corazón enamorado; pues en él no hay esmerados arreglos del muchachito de ciudad, se enamora toscamente; su galantería informal le hace inspirar coplitas con sabor a huayno y lo silba con tal esmero, de modo que escuche la pasñita de sus sueños que ya brinca disimulada por el amante secreto. El cholito parece imitar al gallito chusco que descubre su canto primerizo y a cada rato repite desentonadamente. A veces se cortejan como los asnos, entre patadas y mordidas de pescuezo, se entienden que son el uno para el otro; a eso dicen “amor serrano”. Pero su sincero corazón va más allá de lo pasajero, se enamoran para siempre, ellos no saben de engaños ni vacilones y a muy temprana edad muchas veces asumen responsabilidades. Casi siempre se hacen padres sin haber concluido su adolescencia.

Allá por los finos parajes de Huallhuayocc se está celebrando la fiestita del pueblo; es la noche de víspera y la pequeña plazuelita está rebalsando de gente del lugar, todos bailan al ritmo apretado de las notas del pinkullo y la tinya, engendros del viento. Toca las agitadas notas del Chachaschay y todos zapatean más, entre tanto, desaparecen en las gargantas de grandes y chicos, botellas de trago y garrafas de chicha. Se encienden humaredas de runatoros y cohetes, la capillita blanqueada con su única torre se ve como suspendida en el espacio.

Por afuera se oye el agua que fluye por la zanja, entre las plantas de aliso y añosos eucaliptos que enfilados se pierden oscuros en la cuesta. La pequeña y bien diseñada capilla con esmero, tiene sus puertas abiertas de par en par, el único arco que sostiene la torre con ancha base, está rodeado por su gradería que sirve de asiento a las mamachas que ya terminaron de rezar, pero sigue llegando la gente empuñando velas para prenderse al “Santo Rostro” y la enorme cruz que descansa apoyada en la pared.  Es curioso ver a los runas con su cabellera desgreñada e hirsuta que aún muestra la marca del sombrero que cubría su testa; por devoción se lo quitaron antes de entrar a la capilla. Las más ancianas del pueblo con el semblante de recogimiento y más atentas, entran como cargando su pecado y dejarlo en una oración para comulgar con el perdón.

Después del rezo de turno, se instalan en la plazuelita que quepa en un palmo para levantar polvareda al ritmo de la tinya y pincullo. Esta vez el mayordomo se ha esmerado, trajo una orquestita parchada de Pazos, cuyos acordes desencajados son genuinas melodías para los oídos de los borrachos. Don Eladio está más ocupado en su cargo de cabecilla y su esposa cuida con ojos severos a Pelaya, su hija, sentada bajo  una pared. La cholita es buena mozona, ya pasa sus dieciséis abriles, sus senitos tamborileantes la hace más coqueta y apetecible a los ojos de los cholitos que emponchados la observan inquietos desde lejos, nadie se atreve a invitarla a bailar, más que por timidez es por temor a doña Bachi que con garrote en mano vigila a la mocita. Los tragos y jarras de chicha vienen de diferentes manos, doña Bachi y mamá Erne ya orbitan en otro mundo hablando mal de sus maridos. Doña Erne por designios de la naturaleza tiene los ojos color del cielo, todos la ven con sorna; su descuido personal ha tornado su tez blanca en color mulato y su sombrero blanco de paja, luce como un caseto de manteca, por eso en el pueblo todos le dicen mantecachuco (sombrero de manteca).
Más allá en el borde de la plazuela bajo una improvisada carpa de costales y mantadas que atiende una soñolienta señora, están dos majtas con sus cincuenta grados de alcohol, entre trago y trago, recuerdan sus mataperradas del cuartel; ya pasan sus veinte años y toman harto como retando a los mayores del pueblo. Uno de ellos es el Wepecha, el hijo mayor de doña Bachi y el otro Gelacio, hijo mayor de don Tulio, ya se están estimando; no falta trago en sus manos, pero algo curioso sucede entre ellos.

El cholito Gelacio ha clavado su mirada en un punto fijo, no ha desviado su mirada que traspasa la multitud y se estrella bajo la pared donde está Pelaya atada al cuidado de su madre, que ya hace  resbalar por su garganta jarros de chicha o trago; si la gente bailarina se interpone para ver a su prenda, tiene que estirar el cuello para asegurarse que la mocita sigue en su lugar. Desfilan muchas ideas por su borracha cabeza, ¿cómo sacarla?; el muchacho está inquieto y no puede disimular. Su compañero de tragos se ha dado cuenta, se le nota muy distraído a la conversación pero muy solícito a los tragos, ni bien se acaba la botella, Gelacio auspicia el gasto, señal de estar haciéndose querer con el futuro cuñado, algo se trae entre manos.

_ Creo has templao de me hermana _ le increpa Wepecha al cholo Gelacio que no deja de ver a la pasñita que habla como cantando.
_ No chuchirita, estás vendo mal, creo el trago ya está en to cabiza.
_ Siguro me tomarás por cujudo, hace rato istás cuidando; si nota intri varones pindijito.
_ Si no te molistas te dego la virdad _ Estaba a punto de sincerarse el cholón enamorado.
_ Habla carajo si iris hombre, por oltemo, me hermana no será para me.
_ La virdad,  virdad; se me gosta to hermana, ista buena la Pelayacha jay, pero nunca hey decho nada.
_ Cuidao caraju con lo que hablas _ Wepecha fingió cierta molestia, pero en el fondo, estaba dispuesto a vender su alma al demonio _ Pero se quires te hago vivir con ella.
_ Pero que derán tus padres, ño Eladio y ña Bachi.

_ ¡Escochame! , cojodeto… en mi casa yo mando, con mes viejos no pasa nada; pero ahura mismo veré si eres macheto o eres un realeto.

El cholo de nariz aguileña, se levantó trastabillante y gambeteando entre la gente se fue donde su hermana que terminaba de sentarse media aburrida y bostezando de frío. Doña Bachi ya marcaba sus cincuenta grados de alcohol; el malcriado cholo cogió de la mano a su hermana y so pretexto de bailar lo escabulló entre la gente. El trompudo Gelacio esperaba timorato en la carpa, los nervios le asaltaban y destilaba sudor incesante por la nariz como Teófilo Huayra, al ver que la mocita de sus sueños se acercaba jalada por su hermano.

_ Ahura vas bailar con él; depende de ostedes no más ya, yo estaré por allá no más.
_ A mamá hey dejao sola _ quiso resistirse Pelaya.

_ No pasará nada con esa vieja, baila no más _ Increpó Wepecha y llevándose la botella de trago los dejó solos.
Los dos tórtolos se fueron entre el ruedo de la gente para sacarle chispas a la noche. Algo siente su corazoncito de cholita inocente, Gelacho le cae bien y es oportuno para poner en prueba sus dotes de mujer que ya terminó de crecer; pues ella también sabe enamorarse. La noche es aún joven y la luna menguante ya está saliendo para iluminar las laderas del viento que mueve acompasado las hojarascas  de los maizales aledaños. Gelacho y Pelaya se han prendido en constantes zapateos y luego de cada ritmo se van a un lado a beber como quien aplaca la sed, entre tanto Wepecha ya hace oír en otro grupo sus desatinadas opiniones haciendo creer algo a los cholitos del pueblo.

_ Tú me gustas Pelaya, yo te quiere mucho._ Se declara Gelacho
_ ¿Cómo será estes cosas?, nunca noy sabido, se enteran mes papás me harán castegar con mi padrino; él es ben recto, no le gusta estes tonteras.
_ No pasará nada Pelayita, ricordarás, además ya estamos en nostro derecho _ El mozuelo ha tomado de la mano a la cholita y está a punto de convencerla a pesar de su huraño proceder que tiene un aire arisco.

Pero el maqta es bisoño en lides amorosas, su temor se está desvaneciendo al ritmo de los efectos del trago que beben a escondidas de sus padres. Mejor se van más allá, a la soledad y más oscurito donde nadie pueda sospechar de sus cuitas; las lámparas de las carpas ya no llegan a iluminar con claridad y al poco rato han desaparecido por completo y en algún pajal  de cebada se está librando una lujuriosa batalla con hondo pecado de amor. Ya bordea casi la media noche y más de medio pueblo está borracho, han quedado como corontas o marlos regados en los rincones y dinteles; pero doña Erne canta hipando obstinadamente el chachaschay.

Ñachu mamayki yachanña chachaschay,
Qori anillo qosqayta chachaschay
Yachachun, yachachun chachaschay
Warma sonqoy qosqayta chachaschay…

Los más cuerdos se retiran llevando a sus borrachos, mañana vendrá el cura Sosa de Pampas a decir su misa; se llevan para el camino una botella de trago y cuesta abajo jaloneándose entre borrachos o con su pareja, unos rodando y otros dando piruetas en el aire, buscan sus casuchas para descansar.

Mama Bachi ya encontró a su marido y falta su hija; _ ¿Dónde está la Pelayacha? _ ¡ah!, por fin la encontraron, está en la puerta de la capilla conversando nerviosa con Mariacha, la hija de doña Erne; también es otra mocita simpaticona del lugar, pero ella ya libró más de tres batallas esa noche; cholos recios galoparon en sus muslos. El cholo Gelacio ya partió medio borracho pero contento, deshojando margaritas por el camino oscuro y solitario que a intervalos está regado de borrachos, wapean y cantan desentonando las letras de algún huaynito serrano de la zona o gruñen como un cerdo encharcado esperando que el frío los despierte.

Pelaya y Gelacho cambiaron sus vidas desde esa noche; ya nada era igual; Wepecha sabía todo; los pactos y encargos funcionaban casi a la perfección. Las visitas a la niñacha ya se hicieron más atrevidas, con consentimiento del hermano y la complicidad de la noche, el cholo Gelacho había encontrado un lugar para escalar la pared del corral y llegar hasta la cama de la muchacha.

_ Mi hermana durme en segondo piso sola no más _ Había referido Wepecha.
                En una de las tantas visitas nocturnas, el cholo Gelacho ya se retiraba exhausto luego de la “faena” a la hora del sueño propicio; éste acostumbraba llevar huesos para que los perros no lo retacearan, ya era un caserito;  no había advertido en la oscuridad que al iniciar la grada había una lata grande y vacía; a pesar de ir a tientas,  para el mal de sus culpas, tropezó en ella despertando un ruido que alertó a todos los de la casa.

Don Eladio saltó raudo de su cawito, _ Suwa carajo, jatariy Wepecha, suwa _ Pero da la casualidad que hasta los perros cómplices esa noche no ladraron, y mientras duraba el afán de encontrar una linterna, aprovechó el cholo Gelacio y como buen licenciado del ejército brincó de un salto la pared más cercana y fue a dar sobre un ankukichca;  pero eso no importó y siguió su rumbo asustado con las espinas clavadas en toda su posadera. Wepecha salió con un palo en la mano y para no hacer sospechar su complicidad, con furia chancó la pared haciendo el ademán de haberle propinado un garrotazo al supuesto ladrón.

_ Chay gringucham papay _ Echó la culpa a otro.  Había un gringuito de mala costumbre en el pueblo aficionado a la cleptomanía.

Pelaya sudaba frío de susto en su cama. Todos, después de revisar sus ganados, volvieron a conciliar con el sueño; pero… alguien sabía todo el cuento y eso era motivo para tener a la hermana bajo chantaje y ella por su parte tenía que esmerarse en atenciones para comprar su silencio.

Las visitas nocturnas continuaron, pero con más cautela; pero bien dicen que, tanto va el cántaro al agua que tiene que rebalsar. Pelaya embarazó y no se pudo esconder por mucho tiempo el estado grávido. Ella no podía decir el nombre del fulano por los muchos temores que la oprimían y solo terminaba en llanto. Suele suceder en nuestra serranía, los padres son los últimos en enterarse de lo que hacen los hijos, aducimos por la falta de confianza y la ignominia de los campesinos.

El mismo Wepecha tuvo que delatar a su hermana; los padres asombrados, pues nunca habían visto a su hija en amoríos con el tal Gelacho; pero que se hace; a lo hecho, pecho, hay que solucionar el problema, tendrán que casarse.

Entraron en diálogo los padres de ambos para darle formalidad a pesar de las pequeñas broncas. Doña Bachi tenía todo el ánimo de desarmarle la espalda al cholo Gelacho con una rajada de leña por haber deshonrado a su hija, pero el compadre Tulio intervino _ Tranquilida ña Bachi, hablaremos pues; tomando esta copita entraremos en razón, que sacamos peleando entre parentes… Salú don Eladio _ y fueron resbalando por sus gargantas sendos tragos de aguardiente. La noche no tuvo fin, el trago fue el mejor juez y al amanecer se estaban despidiendo ebrios los nuevos compadres después de haber puesto las cosas en su sitio… deber cumplido.

Al cabo de un mes, ese amor de primera vista se estaba convirtiendo en un matrimonio sin orquesta; el cholito Gelacho vestía su mejor traje de gabardina con un pantalón  hasta la canilla completando con un peinado a la cachetada y Pelaya una falda de mil rayas, sus trenzas hasta la cintura terminaban atados con una margarita. El tayta cura los conminó al juramento en la capilla de Pampablanca y se juntaron para siempre.

En las comunidades inhóspitas del Perú, suele vivirse un círculo vicioso; cuando los hijos llegan a cumplir sus catorce, quince o un poquito más años de edad, los padres los hacen casar, so pretexto de estar cumpliendo con un deber; entonces de la pubertad o adolescencia pasan a ser padres de familia sin la debida experiencia, cuando llegan a sus veinticinco años de edad, ya cargan con  cinco o seis hijos sumidos en la completa pobreza, y mientras la mujer pueda fecundar, es de imaginarse, llegan a tener hasta más de una docena de hijos sin poder educarlos; tener muchos hijos es la diversión del pobre. Existen abuelos sin haber cumplido sus treinta años. A eso le dicen deber cumplido

Autor: Miguel Angel Alarcón León
Obra: Los Tinterillos y otros Relatos Andinos.
Publicado en Febrero del 2011

Imagen: Reynaldo Charres Vargas

sábado, 16 de febrero de 2013

CARNAVAL DE ACRAQUIA




Entre los días 9 al 14 de febrero, el distrito de Acraquia (Tayacaja) vivió los Carnavales más importantes de su historia local. Es la primera vez que el famoso Carnaval del Tipaki Tipaki de Acraquia se festejó ahora que ha sido declarado como Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura en octubre pasado.

Efectivamente, el Ministerio de Cultura declaró al Carnaval de Acraquia como Patrimonio Cultural de la Nación con Resolución Vice Ministerial 057-2012. Este acontecimiento tan importante para la provincia de Tayacaja  llena de orgullo a todos los hijos nacidos en esta parte del Perú.

Es por eso que las fiestas de Carnaval de Acraquia ha tenido la festividad diferente a los años anteriores. La ceremonia principal llevada a cabo en este distrito tuvo la presencia de autoridades y visitantes importantes como autoridades edilicias de Angaraes y de la misma provincia de Tayacaja. Cabe mencionar que  entre los invitados estuvo la delegación de la Asociación Cultural Hatun Huancavelica quienes fueron los gestores ante el Ministerio de Cultura de la dación de la declaratoria del Carnaval de Acraquia como Patrimonio Cultural de la Nación.

Los festejos se desarrollaron durante varios días con las tradicionales carreras de burros y carrera de caballos para luego presentar a las agrupaciones de comparsas de carnaval que recorrieron bailando Santa Rosa, Pamuri, Colca, Maraycucho terminando en la gran demostración de esta expresión cultural en la Plaza principal del distrito ante la gran concurrencia de público que aplaudió a los participantes.

martes, 15 de enero de 2013

ORIGEN HISTÓRICO DE LA FIESTA DE ENERO DE PAMPAS







Nuevamente extraemos un artículo del libro de nuestro colaborador Carlos Zúñiga Segura, para ilustrar a nuestros lectores sobre el origen de la Fiesta de Enero en Pampas, a propósito de su Fiesta Tradicional en este primer mes del año.

ORIGEN HISTORICO DE LA FIESTA DE ENERO

Culminada la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, los integrantes del derrotado ejército realista, iniciaron su retirada hacia la costa, en pequeños grupos con el fin de embarcarse a España.

Una de esas fracciones, al mando de Carratalá, optó su retorno hacia Lima tomando como ruta la que tenía como punto de referencia la ciudad de Huancayo.

Tras agotadora jornada, la tropa llegó a la localidad de Tocllacuri, perteneciente a la jurisdicción de la provincia de Tayacaja, el día 19 de enero de 1825. En vista del cansancio, Carratalá decidió pasar la noche en ese lugar, no sin antes comisionar a uno de los soldados a dirigirse a la ciudad de Pampas y advertir a los pobladores que, si no le entregaban un fuerte cupo, a su paso incendiarían la ciudad y harían tocar degüello.

Los habitantes pampinos, ante tal amenaza, decidieron salir al encuentro del soldado español con el mayor de los argumentos, es decir, llevando en andas a la Santísima Virgen Purísima, patrona de los Pampinos, en cuya misericordia confiaban plenamente.

En efecto, el 20 de enero, con el canto madrugador y alborozado de torcazas y jilgueros, los pobladores se encaminaron al encuentro con Carratalá. La procesión de la Virgen hizo un alto en el paraje denominado Rundo, lugar al que llegaron los realistas españoles.

Carratalá, de primera instancia mostró su “poder” y decisión; sin embargo al ver  la imagen de la Virgen Purísima, se dice que, comenzó a sudar frio. Bajó de su caballo, se arrodilló y persignó humildemente; luego, con voz que ya no era de mando, dijo ”¡Devuelvanla inmediatamente a su templo, no soy digno de que la Virgen salga a mi encuentro!”

Casualmente, la noche anterior en que el español durmió en Tocllacuri, soñó a una bella mujer que le decía: “Carratalá, ten cuidado con mis hijos, a ellos los protejo día y noche”.

En la procesión, precisamente, el jefe realista identificó el rostro de la bella mujer que vió durante su sueño con el de la Virgen Purísima, patrona de Pampas Tayacaja.

Carratalá y su tropa pasaron por Pampas rumbo a Huancayo. Algunos memoriosos cuentan que en su breve estancia en la ciudad, buscando un lugar donde asearse, llegando hasta el barrio de Chalampampa y encontrando un puquial de aguas cálidas que ciertamente les cayó bien en tiempos de frío como son los días de enero.

Los pobladores que conocían el puquial, se asombraron ante la noticia de la tibieza de sus aguas, pues, siempre las habían sentido frías, considerando a ese repentino cambio de temperatura, como un milagro más de la Virgen.

Desde entonces, el pueblo de Pampas, agradecido y conmovido por la protección de su venerada patrona, decidió rendirle culto el 20 de enero de cada año, y los festejos de fervorosa devoción que hasta hoy perduran, seguirán  sin duda, mientras exista un pampino sobre la tierra.

Autor: Carlos Zúñiga Segura
Fuente: “Celebración de la Virgen Purísima Patrona de Pampas Tayacaja”
Ediciones Opamayo 2007

lunes, 10 de diciembre de 2012

CELEBRACIÓN DE LA VIRGEN PURISIMA




El escritor Carlos Zúñiga Segura publicó, hace algunos años,  un hermoso libro sobre las leyendas y hechos históricos en torno a la milagrosa Virgen Purísima: Patrona de Pampas Tayacaja. Justamente su celebración tiene lugar el 8 de diciembre (día verdadero) y el 20 de enero. En este libro podemos encontrar hechos, quizás, desconocidos para muchos de nosotros sobre esta venerada imagen. Este artículo corresponde a su presentación, en la pluma de su autor, y el Blog Saposaqta lo publica para conocimiento de todos los tayacajinos en el país y en el extranjero.  

En Pampas Tayacaja, se vive un sentimiento de profunda devoción a la Virgen Purísima. Se manifiesta en el entusiasmo intenso con que se encara la celebración de la Fiesta y el denuedo con la que la organiza; ese encanto que la envuelve, toma fuerza de la relación secreta entre la Santa Patrona y las realizaciones espirituales de las personas en su vida cotidiana.

La base de su alegría es la búsqueda de belleza en su más arraigada expresión. Los hombres y mujeres del ámbito tayacajino requieren gozar de las cosas apreciadas por ellos y ellas. Y, así, se encarnan sus aspiraciones en la infinita devoción de los fieles en la liturgia religiosa en sus vestimentas elegantes, en los aperos de cabalgaduras, en las enjalmas coloridas hechas con primor por manos reconocidas, en la calidad de las bandas de músicos y la orquesta, que suscitan el deleite de personas cuya sangre hierve, el gusto de bailar incansablemente.

No deja de ser uno de los atractivos estéticos principales la pirotecnia con aparatosos castillones nocturnos, cohetes y buscapiés que son el lucimiento en la plaza, que se engalana así a la salida de la misa cotidiana. También el despliegue de fausto religioso de las andas y el adorno del templo, y los arcos de flores que se levantan para derramar pétalos perfumados, al paso de la sagrada imagen.

Todas estas realizaciones se sustentan en la fuerza ordenadora de la conmemoración religiosa, verdadero motor del pensamiento que se concreta en las celebraciones. En ese camino lo bello está en el concierto de voluntades para testimoniar su veneración y gratitud a la Virgen por los favores concedidos a nivel colectivo, familiar  o personal; luego, la recreación y el gozo de la vida, pues todos contribuyen al estado de ánimo jubiloso que caracteriza la fiesta.

Así, procurando reunirse todos dentro del dilatado espacio en que se realizan los actos litúrgicos o los mundanos, se tiene la íntima convicción que el tayacajino sabe divertirse del mejor modo, sabe comprender la devoción con acendrada fe y mejorar en su vida espiritual siguiendo el camino de elevación sobre las debilidades humanas. Pero, principalmente, se revela la importancia de la creencia compartida para mantener en sus vidas ese arraigo al mundo propio, que celebra como lo más vital.

El acto religioso es una confraternidad, explícita en ese caso, en que la madre celestial, mujer sin mancha de pecado, y, por eso, todo bella, acoge a sus hijos hermanados y felices año tras año en buena disposición de ser felices.

Y el hecho de buscar la felicidad, derivado de la ya señalada búsqueda de la belleza, comporta la de riqueza, que es lo que le ofrecen los devotos a la Virgen en el despliegue de los frutos de la tierra el 20 de enero y, antes, el 8 de diciembre, agradeciendo su ayuda en proveerlos y sabiendo que se alegra al ver el buen uso que se hace al apreciarlos, en un heroico despliegue de su potencial terreno, para realizar una fiesta inolvidable.

CARLOS ZÚÑIGA SEGURA
Colaborador exclusivo de Saposaqta

lunes, 3 de diciembre de 2012

PAMPAS: CRECIMIENTO O DESTRUCCION



Publicamos una reflexión muy interesante sobre el futuro de Pampas, en la pluma de nuestro colaborador Magno Gutierrez Enriquez

Con el mismo entusiasmo con el que nos pronunciamos cuando ocurren gratos acontecimientos dignos de todo reconocimiento en afirmación de nuestro añorado terruño, en esta ocasión pretendemos llamar la atención respecto de la nostálgica cuando no preocupante discordancia que se observa no solo a nivel de la urbe, sino en el valle mismo de Pampas Tayacaja,  manifestado entre otras desproporciones en la ciudad-por la aplicación de la cultura fenicia en su mas cuestionable extremo, que la viene convirtiendo en una bulliciosa, desordenada, irrespetuosa y hasta descuidada localidad, arrebatándole su otrora condición de  serena, acogedora, limpia y tradicionalmente  ciudad preciosa, por la que los Pampinos de corazón anhelamos sentimientos sin tiempo ni distancia para servirla, amarla y recordarla por toda la vida.

Si bien el paisaje de la región sierra generalmente presenta la regularidad de montañas, planicies y quebradas de caprichosa configuración física y difícil acceso con una suerte de monotonía territorial, en esta misma región existen sectores privilegiados que por su   singular disposición espacial despiertan admiración  como ocurre con el valle de Pampas, que desde su nacimiento se abre paso hacia un extenso y hermoso valle con apariencia de una inmensa mesa de billar adornada por especies arbóreas, arbustivas y colorida presencia de animales en pastoreo, celosamente circundado por enormes montañas y modelados por los caprichosos meandros del legendario Opamayo, que le otorga un ambiente alegre, continuo  y siempre primaveral, brindando a su vez una bella sensación óptica de invalorable aprecio, por su excelente y excepcional configuración geográfica, constituyéndose en un afortunado regalo de la naturaleza para propios y extraños, toda vez que no solo se circunscribe al aspecto puramente paisajístico, sino que además, representa un recurso natural altamente productivo para su población.

Por las anotaciones señaladas, no dudo que colegirán conmigo la preocupación de que una generalizada actividad comercial desordenada, invasora, que adolece de la mas elemental planificación, sentido de orden y principalmente que no siente respeto por la población, a la par de un  crecimiento urbanístico desordenado que no solamente compromete los ámbitos urbanos, sino la hermosura del valle, representan un potencial riesgo que quizá en el escenario actual no sea percibido en su verdadera dimensión, mas con el correr de los años podríamos estar lamentando de no haber actuado en su oportunidad y no  tardíamente como siempre suele suceder.

Debe quedar claramente establecido que nuestra preocupación para nada se opone al crecimiento y desarrollo de la ciudad, a la actividad comercial que dinamiza la economía local generando ocupación e ingresos, siempre y cuando sean desarrolladas dentro de los marcos del orden, respeto, con planificación armoniosa y coherente, pero sobre todo conservando y evitando la incidencia de impactos negativos para la integridad de la población y el precioso valle de Pampas, expresar inquietud por esta plausible causa considero de alguna manera es tarea de todo verdadero Pampino y en mayor medida de las instituciones oficiales que deberían actuar con firmeza y rigurosidad, a fin de que nuestro querido Pampas Tayacaja, siga siendo el lugar añorado  y admirado por sus hijos y por todas aquellas personas que la visitan.

MAGNO GUTIERREZ ENRIQUEZ
  COLABORADOR DE SAPOSAQTA
Correo: gutierrezmagno@gmail.com


lunes, 12 de noviembre de 2012

ARTE ANCESTRAL EN TAYACAJA







En tiempos  en que costumbres y pensamientos  disminuyen  y la identidad se convierte en un nuevo campo de lucha y de conquista, el arte ancestral se instituye en un singular referente que entre otros elementos  del saber humano surge como facilitador de la gestión del conocimiento, permitiéndonos reflexionar  críticamente a cerca de la realidad, visionar el futuro,  asumiendo  las decisiones pertinentes, formulando nuevos proyectos de conservación y rescate, pero a su vez,  buscando integración  para desarrollos sostenibles en una coexistencia multicultural del mundo globalizado.

En ese contexto el SANTIAGO DE TAYACAJA Y EL TIPAkI TIPAkI, son solo muestra de dos identificadas manifestaciones artísticas ancestrales  de las muchas existentes en la meritoria tierra Tayacajina que dispone de un vasto patrimonio cultural;  manifestaciones caracterizadas principalmente por su autenticidad con antecedentes que encierran expresiones de síntesis de la cultura, con simbolismos mágico-religiosos, enlazando figuras, movimientos y mensajes impliciticos que permiten trasmitir información, procedimientos y sentimientos colectivos-que no se trata solo de una inquietud psicomotora o estética.

Son  pues verdaderas expresiones artísticas con contenido filosófico, social, económico y psicológico, y como sostuviera el ruso Lev Semiónovich Vigotsky, las expresiones  folklóricas como las señaladas,  tienen carácter masivo y comprometen al colectivo, constituyéndose en mediador histórico-cultural para quienes lo practican, es decir educan e instruyen en valores. Razón por la que tanto el Santiago como el Tipaki Tipaki de Tayacaja, encierran invalorable contenido cultural y a través de sus presentaciones de impresionante colorido, despiertan actitudes y valores tan requeridos en los tiempos actuales para garantizar una vida democrática.

El reciente reconocimiento de  ambas expresiones artísticas como Patrimonio de la Nación por parte del Ministerio de  Cultura, en estricto no significa más que un acto de justicia y la reafirmación del verdadero valor de tan importantes expresiones artísticas, en el entendido que para ello ha sido necesario la perseverante participación de organizaciones generosas como Hatun Huancavelica y coetáneos como Carlos Zuñiga, Manuel Suarez y muchos otros identificados con la causa de Tayacaja. Precisamente por ello me permití la osadía de esbozar este pequeño ensayo, movido más por el entrañable aprecio al querido terruño que ha sido de alguna manera reivindicado con estos reconocimientos y por el regocijo mismo del hecho, que por conocimiento sobre el tema.

Sin ninguna duda con el reconocimiento de nuestro  Santiago y Tipaki Tipaki,  la autenticidad que caracteriza a Pampas Tayacaja ha quedado palmariamente demostrada, ya que nuestras expresiones artísticas no solo abordan  simples acopios memorísticos de hechos y de personas, sino que se trata de hechos ancestrales tangibles de cara a la realidad.

Finalmente rescatando la obligación sincera de ser hijo del primoroso, alegre y siempre acogedor valle de Pampas Tayacaja, manifiesto mi infinita alegría,  y reitero mi afectuoso reconocimiento a quienes impulsaron y lograron la cristalización de estos logros.

MAGNO GUTIERREZ ENRIQUEZ
  Colaborador de SAPOSAQTA