miércoles, 23 de mayo de 2012

TRIBUTO DEL ORIGEN



                                                   En celebración al aniversario de Tayacaja
Cuando salí del pueblo, los jilgueros interrumpieron su canto, como si la luz de la alegría se guardara en silente recogimiento, alterando el cielo, la placidez del parque. No me pregunten por qué nunca dije adiós: cómo iba a hacerlo. Soy agua del puquial, rueca del sueño, voz enjambrada en el lienzo de la noche que deviene en esperanza recurrente.

A cada instante pienso en mi tierra. Hay algo de mi imantado a su nombre. Por eso cuando vuelvo, bajo el frescor de la mañana abro la ventana. Silbo como un pájaro y me alimento de rocío. En cada esquina tensa la memoria, la nostalgia se expande y como el viento uno se marcha del pueblo sin irse para siempre.
En estos días de junio en nuestro parque, en nuestro cielo, parezco un forastero flagelado por el viento. La mala hierba oculta el candado de la cantina donde aprendí a descifrar los oráculos, en la respiración contenida de la noche.

Agujereado el alma transito calles de humedecidos párpados. Por el fervor de mi espíritu me esperanzo en la bondad de los astros. Mis padres y abuelos insinúan sus perfiles, visiones consagradas retoñan su ajado cromatismo y requiebran a las muchachas de trenzas adornadas con flores del campo.

Los recuerdos chisporrotean como leños de eucalipto e iluminan como la Luna sin ser la Luna. Las promesas aroman como flores pero no son las flores.  En la morada del rústico camino junto al árbol de la antigua ceremonia los primeros amores se establecen en la sangre y se encumbran en el apogeo de los besos y caricias.

En el barrio de Chalampampa  palpitan recuerdos. Un ramillete de hortensias en vegetal conjuro, florece alrededor de nuestras huellas. Desde lo alto del cerro  San Cristóbal un jilguero sideral vigila la morada y nuestros pasos. Aquí en Pampas los racimos son azules y el amor florece incluso más allá de la vida o la muerte.

Cuando uno regresa a Pampas hay danzas en los pastizales del cielo y en rumorosa procesión, los jilgueros cantan alegrías en la inmensa tranquilidad, donde el calor del espíritu sustenta la vida y los sueños del mañana. En la noche cuando descansas en el  cuarto del hotel, invisible por el lenguaje y para la voz del silencio todo lo que viviste en el pueblo de tu origen,  agitan sus velos transparentes. Es la noche de la soledad varada bajo la lluvia de junio.

Por eso te pido, no me niegues tu compañía: cada mañana que canta, cada noche que llora acaricia conmigo la memoria del ancestro que aún es sangre viva. Llámame amigo, compadre, hermano, o simplemente abrázame con  el fogón encendido de tu cariño.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

martes, 15 de mayo de 2012

VIOLINISTA DE TAYACAJA


Todos miramos al violinista: nacer, morir, renacer, en el instante mismo de la tierra.
Entre canciones que fluyen de espléndidas tinajas plasmadas por alfareros de Ahuaycha, los olvidados vestigios alimentan el silencio amarillo del waranway. El violinista tiene la mirada llena de presagios, importante es aliviar las pulsaciones recónditas, alejar en silenciosa ceremonia  las heridas cotidianas de uno mismo. Le abrazamos uno por uno, iniciando el camino del retorno a los orígenes. Con esta lluvia, mis padres llegan puros ¡Oh,. viejo hogar!

El sol corretea en los mallquis de aliso de Pamuri. Tayaguaman nuestro chasqui  mayor recorre el camino del inca en las alturas, mientras la luna reposa guarecida en brazos de años eucaliptos. El sol irradia sus mejores galas. En las calles los hombres lucen el gorro llamado llojo y, como sombrero, las monteras, en forma de media luna, sujetas al cuello con cintas de distintos colores. Las mujeres visten la ropa de casa limpia y presentable, confeccionada en tela de color blanco y de marrón los bordes inferiores. ¡Ave María, Purísima!

La gente está más unida que nunca. Unos tocan el longor recogido bajo la protección de la luna llena, otros la tinya que luce una cerdilla con  espina para mejor resonancia. Todos forman una extraordinaria sinfonía, el conjunto instrumental es la voz coral de los ayllus, la música auténtica de la identidad unida al ritmo sonoro del río y la reverberación de los animales con sus cintas de colores en las orejas. En estos días de encantamiento nadie vive en soledad, no hay tiempo para que el alma se cobije en el silencio del viento.

La gente mira al violinista, no le reconoce. Cuando les cuenta que está triste porque las autoridades han mandado derruir las dos tumbas hechas con piedras alaimosca donde descansaban sus padres y abuelos, se ríen y dicen que habla cojudeces. Solo los viejos saben que tiene su tambo en San Juan de Pillo y su atalaya en Viñas. Que es silbo del viento, invisible danzante que –sonaja en mano- se hace memoria de candela, revelación del oráculo diluyendo las sombras que amenazan a los frágiles pajarillos.

Ahora danza alrededor de una mujer embarazada, danza, la hace dar a luz, danza, muestra al recién nacido y al instante lo hace desaparecer ante los ojos atónitos de los espectadores. Danza, danza. Arpa, violín, pañuelo, danza. Corazón madre: el viento siente asombro ante la vida.

El violinista está leyendo oráculos en las hojas de coca. Un día no my lejano -señala mirándonos fijamente- cuando caiga la lluvia por siete días y sus noches, cuando en el cielo aparezcan dos soles candentes no sabrán qué hacer en ese tiempo largo y azaroso. Entonces si recordarán las palabras de Curambayo que no decía cojudeces y le pedirán que nos ayude.

Es noche de luna en la hacienda San  Juan de Pillo. Desde el mirador de la ancestral capilla se contempla el paisaje pleno de alegorías, con tapiales florecidos en el poder dulcificador de la evocación. Entonces, la fibra de las vivencias se despliega en un tono conversacional revelando el maderamen tristón del corazón que, pese a todo, sabe cantar las claves emotivas de la vida.

Porque hoy, como nunca, llegas a la hora precisa a celebrar el amor verdadero y a conocer al violinista que trae a tu memoria los huaynos que responden a tu propio sufrimiento. Pienso que a estas alturas será un privilegio nacer, morir, renacer juntos en el corazón herido de la humanidad.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

sábado, 12 de mayo de 2012

HOMENAJE A LA MADRE



Sin duda que la población del mundo entero el domingo 13 de mayo realizara  una pausa en sus habituales labores,  en esta oportunidad no solo para recordar una formalidad protocolar del calendario, sino con un singular motivo que trasciende mas allá de las formalismos por tratarse de un SER INCOMPARABLE….. Cual?

Aquel ser que nos trajo al mundo, de quien cuando niños bebimos el cristalino licor de su pecho impregnado de sabor a nobleza, fortaleza y verdadera dulzura, luego en el devenir del tiempo cotidianamente nos prodigo todos sus atenciones y cuidados repletos de ternura.

Ser incomparable, noble, dócil, amorosa, que siendo fuerte se estremece con el llanto de un niño, y siendo débil para proteger a los suyos se reviste con la bravura de un  felino.

Ciertamente  faltarían formas, palabras y tiempo  para siquiera intentar una definición de la inmensidad de bondades de una MADRE, en su verdadera dimensión. Por ello para ese intento solo  apelaremos a emular al poeta y expresar  literalmente diciendo: “Hay una mujer que tiene algo de DIOS por la inmensidad de su amor  y mucho de ANGEL por la incansable solicitud de sus cuidados…..”

Vaya pues desde SAPOSAQTA nuestro más fervoroso homenaje a todas las MADRES del mundo, a las MADRES Peruanas y más familiarmente a la MADRE PAMPINA, reiterándoles  eterna gratitud  por lo grandioso de su significado en nuestra existencia. 

Al tiempo de rendir este sencillo pero cariñoso homenaje  a nuestras dignas madres de Pampas Tayacaja, hacemos extensivo nuestro saludo aquellas MADRES trabajadoras que con invalorable esfuerzo llevan el sustento a sus hogares, a la MADRE CAMPESINA, que con su pertinaz esfuerzo y ejemplar laboriosidad en los mas recónditos parajes de la patria, facilitan  el abastecimiento con agroalimentos a las ciudades, contribuyendo  con la seguridad alimentaria del país. Madre que en la pobreza se conforma con lo que posee y aun manteniéndose en la “ignorancia”, por la falta de oportunidades de instrucción y conocimientos formales sistematizados, conoce los secretos de la vida,  con solo el conocimiento practico ancestral que data hace mas de diez mil años, dominando los secretos de la vida con el rigor que solo un sabio lo puede.

Igualmente nuestro sentido recuerdo a las MADRES  que han partido a la eternidad. A las Madres abandonadas, incomprensiblemente olvidadas hasta en su propio día, (segundo domingo de mayo), Madres que sufren olvido e ingratitud, peor aun por la insultante propaganda y voracidad mercantil del capitalismo salvaje, que  perversamente pretende reducir fechas tan significativas como el DÍA DE LA MADRE, a solo vulgares comerciales y entrega de objetos materiales con  oropel valor. No obstante estar demostrado que el sacrificio de CRISTO en la cruz por la salvación de la humanidad, solo es comparable con el amor de una MADRE.

Con  eterna gratitud a ellas.

Autor: Magno Gutierrez Enriquez
Colaborador de Saposaqta

domingo, 6 de mayo de 2012

RECUERDOS DE SALCABAMBA




Reproducimos un artículo publicado en la Revista “Rebeldías” en el siglo pasado, crónica escrita por Ángel Prialé, donde sus escritos son de vital importancia de la historia de Huancavelica.

En este artículo encontramos en detalle cómo se veía por aquel entonces el “hermoso pueblito" de Salcabamba, de aspecto urbano humilde, pero cuyas bellezas naturales lo convierten en un rincón poético inolvidable. Sus casitas son rústicas en su mayor parte; algunas cuantas de aspecto mejor acabado por pertenecer a hacendados de la zona, otras con techumbre de paja, se hallan enfiladas en dos hileras, que hacen un remedo de calle.

El pueblito presenta un declive notable que causa gran fatiga en el forastero y además, caracteriza, de forma peculiar, el andar de los vecinos.

Durante el día, la naturaleza comunica alegría y vida, pero las noches son lóbregas y silenciosas, causan terror por su espesa oscuridad y obligan al refugio. Salcabamba ha sido en otras épocas centro de grandes fiestas en la que los hacendados se reunían haciendo gala de riqueza y de generosidad. Allí se vieron arder monumentales castillos de fuegos artificiales, notables corridas de toros y grandes jugadas de gallos; los aficionados al cabalgar lucían arreos de plata en caballos de primera clase; se daban grandes comilonas, solo igualables por las bodas de Camacho.

Salcabamba fue lugar de notables como don Eusebio Morales, don Matías Arana y otros, que pasaron por este mundo viviendo una larga vida de satisfacciones.

Al hacer estos apuntes, dice Ángel Prialé, no se puede olvidar a uno de los mas originales caballeros andantes de este mundo, propietario de un flaco rocín, chiste en los labios y hambre en el estómago; el tío Juan Rivas cuya historia cuenta que en una ocasión se reunieron los vecinos de Salcabamba y resolvieron sentenciar a la pena de la horca al buen tío Juan, por el delito de traición a la Patria. Una vez en prisión nuestro Quijote de aquellos montes y serranías se sintió un héroe, un mártir y creyó en la inmortalidad de su nombre.

Aproximándose la hora de su ejecución fue llevado al cementerio en donde se levantaba amenazante la siniestra horca. El tío Juan, lloroso se despidió de sus fieles amigos y encomendó su alma a Dios; hizo testamento verbal dejando su caballo flaco, a su único patrimonio, a su sobrino José Abad.

El momento era solemne, ni una sola voz interrumpía el silencio. La brisa mecía suavemente las hierbas silvestres que como homenaje de la naturaleza, adornaban las tumbas de los olvidados.

El verdugo colocó la soga homicida al cuello delgado y duro del tío Juan, que parecía dispuesto a victimarlo cuando los acompañantes prorrumpieron en estridentes carcajadas y retornaron al pueblo vivando al héroe, el tío Juan.

Se había tratado solo de una macabra broma.

La clase dominante en aquella época eran los hacendados, quienes manejaban el monopolio de propiedad de la tierra y dentro de estas, vivían familias de campesinos quienes disponían de ciertos sectores asignados para realizar su propia siembra o crianza menor de ganado a cambio de de retribuir con su trabajo, el laboreo en las siembras y cosechas del dueño, el cuidado y pastoreo del ganado; y por turnos (semanal o quincenal), el servicio domiciliario, tanto en la misma hacienda como en la ciudad.

De este sistema salió el “pongo” que viene de la palabra quechua “puncu” que eran servicios de mano y de mandado. Otros servicios incluían al “yanaconaje”, quien hacía uso de tierra y pagaba con parte de su cosecha y, en algunos casos, el “partidario” sembraba a medias con el patrón. Era en esencia un sistema feudal.

Fuente: Historia de Huancavelica
Autor del Libro: Federico Salas Schultz
Primera Edición  Noviembre del 2008 (Página 26) Tomo II
Autor del artículo: Ángel Prialé

viernes, 27 de abril de 2012

LITERATURA DE HUANCAVELICA




Saludamos la aparición de un nuevo libro de Literatura de Huancavelica cuya autoría corresponde a Isaac Huamán Manrique. Hace referencia a la literatura de nuestra provincia desde múltiples enfoques. El Blog Saposaqta publica en esta oportunidad un análisis de este importante libro en la pluma de nuestro colaborador Carlos Zúñiga Segura.

Iluminar el panorama integral de la literatura de Huancavelica, señalar los hitos  de la tradición oral a través de sus estancias auténticas, presentar desde 1590 la tradición escrita a través de los signos y aromas de los creadores enhebrados en el común denominador de su lugar de origen, es tarea admirable  que aplaudimos y agradecemos  a Isaac Huamán Manrique autor de Literatura de Huancavelica (la voz del trueno y el arco iris), libro trascendente por todas las múltiples aristas que enfoca desde la documentación lograda con admirable disciplina.

Cada una de las 7 provincias del departamento están presentes en esta obra que “asume el estudio del fenómeno literario de Huancavelica desde múltiples aspectos: historiográfico,  geográfico, textual, contextual, intertextual, social, étnico, cultural, político, oralidad, escrituralidad, etc.”

En esta primicia encontramos en la Primera Parte: cantos, pensamientos, insultos, piropos, juegos infantiles, mitos, leyendas, cuentos y fábulas, y en la Segunda estancia textos referidos al Azogue de Huancavelica, La gloria de don Ramiro,  La desolación de Castrovirreyna,  El tío Juan, los poemas y relatos de Julián Pétrovick, Serafin Delmar escritores nacidos en Tayacaja y cuya producción inicia una tradición literaria descollante.

La selección de textos  que Isaac Huamán Manrique presenta y analiza con lucidez y coherencia en 420 páginas desde la oralidad,  llega  hasta  el texto Bienvenidos Chutos (de Lircay) publicado el año 2010 por el autor que utiliza el seudónimo de “Pichinchurro de los Andes”.

Estas líneas son de alborozo y felicitación a su autor Isaac Huamán Manrique, quien nació en Huancavelica en 1959, estudió Literatura y Educación en San Marcos, y Maestría en Gestión Educacional en La Cantuta. Es profesor de la Escuela Nacional Superior de Folklore “José María Arguedas”.

Autor: Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta

domingo, 22 de abril de 2012

MISTERIOSO CRIMEN EN PAMPAS





Hasta ese día, Pampas era una ciudad tranquila donde nada ocurría. Estaban lejos los días en que los comuneros de Acraquia se levantaron en armas contra los mistes abusivos quemando vivo a más de una docena de pampinos en “verdugo corral”, hecho que marcó historia en el apacible valle, en los albores del siglo pasado. Años después Octavio Medina manchó de sangre al pueblo, asesinando a sangre fría a don Aurelio Serpa, provocando la indignación general y marcando otro hito en los hechos delictuosos de la apacible localidad. Esa mañana los madrugadores habitantes se vieron con la desagradable sorpresa de ver un cuadro macabro; el suboficial Juan Dávila se hallaba clavado en las rejas del jardín de la Plaza de Armas; una de las flechas de la reja le había penetrado por el pecho, provocándole aparentemente la muerte. Pero, ¿cómo había hecho para caerse sobre las rejas del jardín? Tendría que haber subido sobre una plataforma y de ahí aventarse sobre ellas y, para clavarse de esa forma, la caída debería de haber sido de varios metros de altura. Entonces… ¿qué había pasado? Toda la gente se arremolinó alrededor del parque, realizando una serie de conjeturas y lanzando teorías de las más audaces.

El suboficial Dávila era el Instructor Premilitar del Colegio Nacional San Pedro de Tayacaja; había llegado a trabajar hace algunos años y se había comprometido en matrimonio con una dama pampina, pero se rumoreaba que nuestro personaje era muy amigo de Eros y que, gracias a su juventud y buena presencia, había conquistado los corazones de más de una damisela, entre las cuales se hallaba una bella chiquilla que frisaba los quince abriles. Además de Eros, era muy amigo de Baco o Dionisio, pues con mucha frecuencia se ponía a libar copas hasta emborracharse completamente, y ahí estaba el quid del asunto, salía de la cantina de turno y se iba a descansar a su alojamiento profiriendo una serie de palabras soeces contra el pueblo y sus habitantes. Su grito de guerra predilecto era:

 - ¡Me cago en Pampas y me limpio el culo con sus habitantes!

Y así, nuestro personaje de marras iba acumulando resentimientos profundos que habían calado muy hondo en el alma de los pampinos.

 Las autoridades se vieron en tremendo problema y casi se vuelven locos para esclarecer el asesinato y los móviles del crimen. La policía hacía investigaciones por todas partes, pero nadie había visto nada, ni siquiera se habían escuchado gritos nocturnos de discusiones. Indagaron por todas las cantinas del pueblo, siguieron paso a paso por todos los lugares que había visitado en compañía de sus amigos, la última cantina que visitó fue el restaurante de Yance donde estuvo libando hasta cerrar la noche y luego los amigos se dispersaron cada uno a su domicilio y desde ese momento todo es un misterio, se indagó por todas las demás cantinas pero en ninguna de ellas daban razón alguna; todo era misterio, no se sabía dónde había tomado licor la noche de su muerte. El cadáver, después de ser levantado por el juez y el agente fiscal, fue remitido a la posta médica donde le hicieron la necropsia de ley, encontrando que, en primer lugar, el occiso había ingerido gran cantidad de alcohol. La muerte se debía a diferentes golpes propinados por mano ajena en la cabeza, y el cuerpo había sido trasladado hasta la plaza de armas y clavado a la reja del jardín, pues la herida no había producido hemorragia alguna.

 Casi todo el pueblo estaba en la mira; todos eran sospechosos, especialmente algunas familias que resolvían sus desavenencias golpeando, entre todos sus miembros, al intruso que osase cruzarse en su camino. . Como no lograron resultados en las investigaciones regulares, investigaron su vida íntima; muchos alumnos del colegio fueron llamados a rendir su manifestación como posibles testigos de algún hecho que podría dar luces al asunto. Descubrieron que en su vida íntima existían más de una Eva; además de la oficial, se enteraron de que existía una quinceañera entre el racimo de fruta prohibida y sospecharon del padre de ésta, a quien lo invitaron a rendir su declaración de lo que pudiera saber sobre el asunto. Lógicamente el padre no podía negarse a concurrir a prestar su manifestación, y la policía de investigaciones lo detuvo y le hicieron una serie de interrogaciones tan hábiles que casi lo matan. El pobre hombre que fue con el pelo negro y con 70 kilos de peso, cuando salió era un anciano de 50 kilos, el pelo completamente blanco y no podía ni caminar; por supuesto: él no era culpable de nada.

Las investigaciones siguieron por diferentes rumbos, se hicieron detenciones, interrogatorios y por mucho tiempo ha permanecido en el misterio más absoluto y es muy posible de que ni el tiempo pueda descifrarlo. 

Hace ya mucho tiempo, cuando hacia uno de mis viajes a Pampas, salió como tema de conversación del viaje este misterioso caso, y escuché la siguiente narración de un personaje notable de la localidad:

 - “ Es posible que nunca se logre esclarecer el caso Dávila, pero particularmente hice algunas investigaciones; el día de su muerte, este se hallaba embriagado, había libado con dos amigos en el restaurante de Yance, uno de ellos era el Jefe de Correos y casi de noche se despidieron y en el trayecto a su domicilio se encontró con dos amigos y se fueron a seguir chupando en una cantinita en las afueras del pueblo, cerca de Puhuay donde mandaron preparar un caldo de gallina y luego se quedaron libando licor hasta altas horas de la noche hasta quedar completamente borrachos. Luego salieron de la cantinita rumbo al pueblo, acompañados por el dueño de casa, y en el camino entre los tres le dieron una pateadura y lo mataron de un golpe en la nuca y, así muerto, lo hicieron cargar con un indio hasta el parque, donde llegaron después de medianoche. Lo llevaron al centro del parque y lo clavaron a una de las lanzas del enrejado del jardín para que, de esa manera, parezca que él mismo se había clavado borracho.

A esas horas de la noche, el parque estaba completamente desierto y nadie los hubiera visto o peor aún, reconocido. Con el mayor sigilo posible abandonaron el parque y se perdieron en la oscuridad de la noche dejando atrás su macabro crimen. Esto que les he contado lo saben algunas personas, pero tienen miedo de hablar, aunque a la facha, ambos personajes ya han pasado a mejor vida, pero siempre queda la familia, los amigos y conocidos, razón por lo que se debe guardar cierta reserva, y por ese motivo no les puedo decir de quiénes se trata; ya algún día se sabrá toda la verdad. Dicen que estas dos personas habían premeditado con anticipación todos los hechos para darle vuelta al suboficial, porque estaban hartos de que un personaje extraño al pueblo ofenda a diestra y siniestra sin qué ni por qué.”

En la actualidad el caso ya está casi olvidado; solamente antiguos pobladores del pueblo lo recuerdan, y los hechos han pasado a formar parte del folklore popular, en el que se tejen conjeturas de todo tipo.

Muchos personajes que estuvieron como protagonistas de los hechos aún viven por lo que por respeto a su privacidad e intimidad, nos inhibimos de dar nombres, y como nos manifestaba nuestro informante anónimo, algún día se sabrá la verdadera historia.

 AUTOR: Hernán Canales Acevedo.
Colaborador de Saposaqta
E-mail: feankcanales@hotmail.com

lunes, 16 de abril de 2012

HOTEL VILLA AZUL


Entre los años 1943 y 1945 el sabio Santiago Antúnez de Mayolo realizó la exploración del río Mantaro, viajando por carretera de Huancayo a Colcabamba. De esta localidad utilizaba un caballo para dirigirse a la hacienda Villa Azul a cuyas espaldas descubrió que el río formaba “una gran curva en el fondo de un gran embudo de granito de más de mil metros de altura, admirable para la ubicación de una gran Central de Fuerza que denominamos Pongor”.

En el marco de los proyectos estructurados por el sabio, se encuentra la edificación del Hotel Villa Azul, según documento mecanografiado y fechado en Miraflores, 11 de marzo de 1966.

“El Hotel de Villa azul por construirse se unirá con la cumbre del macizo del fondo 330 metros más de altura sobre Villa Azul mediante un funicular que se ve sobre el Hotel. En el término de tal funicular en la parte alta del macizo se construirá un local llamado Mirador para contemplación de la caída de agua y surtidores artificiales del codo Pongor de la izquierda, y la Central Eléctrica del Mantaro a la derecha con su desagüe sobre el río Colcabamba. (…) Frente a la actual Casa-Hacienda de Villa Azul que ocupará el Hotel a 300 metros de distancia hay un montículo de alrededor de 60 m. de altura sobre la meseta, en cuya cumbre se instalaría después en bulto el monumento de las Vírgenes del Sol en adoración a la salida del Sol tras el macizo sobre Villa Azul.

De tal monumento con piscina adelante y surtidores de agua, descendería un camino en zigzag a la planicie con planchas de bronce sobre pilastras de trecho en trecho relatando la aventura amorosa del dios Viracocha con la princesa Cavillanca y sumergimiento de esta con su hijo en el mar convirtiéndose en la isla e islote de Pachacámac, tal camino terminaría en el caso de Villa Azul que formaría llenando de agua una depresión natural y rodeándola con palmeras para natación de los turistas. (…) Sobre la fila alta de los surtidores artificiales se plantarían diversas variedades de plantas trepadoras y variadas flores perforando pozos rellenos con tierra en la falda de la montaña. Otro tanto a la vuelta sobre Villa Azul y delante del edificio del Mirador con terrazas para bailes, piscina y palmeras al borde. El conjunto iluminado con luces de colores sería algo fantástico y único en el mundo por su belleza, mas imponente que los famosos jardines colgantes de Babilonia”.

Como sabemos la Central Hidroeléctrica lleva el nombre del Ingeniero Santiago Antúnez de Mayolo por decisión del Congreso, con fecha 24 de abril de 1967.

Carlos Zúñiga Segura
Colaborador exclusivo de Saposaqta